De todo hay que aprender

Me preguntaba Alberto por la marcha de los play off de nuestro equipo. Este tipo de competición sirve, en este caso, para establecer los equipos que ascenderán a División de Honor en un deporte tan bonito como el fútbol sala. Alguien se preguntará en qué consiste este deporte e intentará encontrar alguna relación con el fútbol. No es así. Siempre pongo el mismo ejemplo, ¿es lo mismo el tenis y el tenis de mesa? No, pues lo mismo con nuestro deporte, además es mucho más bonito y espectacular. Vamos, que no hay comparación.

Bueno, pues nos han eliminado en la primera ronda, contra todo pronóstico. Éramos los grandes favoritos para el ascenso, pero dos malos días han dado al traste con el trabajo y las expectativas creadas. Nos ha echado fuera un equipo de Santa Coloma (Barcelona), ganó en su casa y el sábado pasado caímos en la tanda de penaltis, si hubiéramos ganado ese día teníamos otra oportunidad el domingo. No pudo ser. Me vino a la cabeza, al terminar el partido, un artículo de Altea, en el que comentaba que "para aprender, perder". Sigo sin estar mucho de acuerdo de todas formas.
Al finalizar todo fue traumático, viendo llorar a lágrima tendida a jugadores, directivos y algunos aficionados -familiares y amigos sobre todo-. Nada consuela ¿qué decir? darles un abrazo a cada uno por el esfuerzo realizado y con los de más confianza hay pues unas palabras de ánimo. De verdad, nada consuela en esos momentos de derrota. La noche fue larga para muchos, de insomnio, y de llamadas a móviles para animarse y superarse.
La verdad que ha sido un "palo gordo". Buscando comparaciones, nosotros, nuestra plantilla, era como un hotel de cinco estrellas (super lujo) para lo que es la categoría, ellos pues podrían ser uno de tres estrellas, bastante apañado. Nosotros quedamos campeones de la liga regular y ellos cuartos en su grupo. Es lo injusto de los play off, nos tiramos toda la temporada como líderes (se dice pronto) y luego un equipo que queda cuarto en su grupo nos pasa.

En el deporte siempre he intentado aplicar los hechos a la lucha ascética. En estos momentos de abatimiento es cuando hay que hacerse fuerte y adquirir experiencia para no repetir errores. En la lucha diaria, tenemos una buena solución: la confesión. Hoy en el blog de D. Enrique Monasterio he leído un post magnífico y que recomiendo.
Otra de las experiencias que he tomado, es la importancia que tiene que nosotros seamos capaces de dar luz y calor a los demás. Tenemos la obligación de ser buenos transmisores de Dios para las almas, de alguna forma somos para ellos faros en medio del mundo. En esos momentos de lloros, se te cae el alma al suelo, pero hay que hacerse fuertes y ayudar a levantarles con una palabra de ánimo o un gesto de cariño.
Por supuesto, como en casi todo lo que hacemos, faltó humildad. Es posible que nos faltara algo de esta virtud, ya estábamos pensando en jugadores para jugar en División de Honor cuando todavía no habíamos vencido en lo que teníamos más próximo y posible.
El golpe ha sido duro pero nos hará madurar, analizaremos la trayectoria del equipo y marcaremos los objetivos necesarios para proponer otro proyecto ilusionante a jugadores, patrocinadores y aficionados. Esto en el deporte, en nuestra vida haremos examen de conciencia profundo que nos ayude a encontrar las causas, la raíz, de nuestra tibieza o de nuestra debilidad.
En estos dos días he hablado con bastantes personas del Club, una cosa ya queda clara: mirando atrás no solucionamos nada. ¡Optimismo! Un objetivo claro va calando entre nosotros: esta ha sido la última vez que caemos en los play off. ¡¡¡El año que viene sí subimos!!!. Intentaré aplicar un refrán que hoy me ha dejado Mar en un comentario: nunca es tarde si la dicha es buena".
De todo hay que aprender
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