Dame tu generosidad

Dame tu generosidad Opus Dei

Fuente: INTERROGANTES.
Fotografía: CLAUDIA.

"Las palabras pueden convencer…, pero los ejemplos arrastran" (Foucault).
Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa y la guardó entre sus cosas. Un día se encontró con un viajero y al abrir su bolso para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días. Sin embargo, poco días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó: Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya, valiosa como es. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí.

Vamos por la vida corriendo. En ocasiones, por las prisas, no sabemos disfrutar de los paisajes que nos encontramos en nuestro andar. Nuestro corazón va disparado hacia aquello que le supone menos esfuerzo. Ante los demás nos llenamos de juicios críticos, que no por hacerlos nos hacen mejores a los demás.

Hay dos cosas a las que últimamente dedico algo de tiempo, procuro:

– La primera es sobre la unidad de vida. ¿Actuamos delante de Dios -cuando nadie más nos ve- como lo hacemos cuando otros nos miran? ¡Cuánta vanidad hay a veces en nuestros actos y cuánta falta de rectitud!.

– La segunda, la comunión de los santos. ¡Qué alegría da saber que rezan por uno y encima notarlo!. Durante estos días me ha venido a mi cabeza Camino, del Fundador del Opus Dei, y este punto: Comunión de los Santos. —¿Cómo te lo diría? —¿Ves lo que son las transfusiones de sangre para el cuerpo? Pues así viene a ser la Comunión de los Santos para el alma (Camino, 544).
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