CONSUMISMO DESCONTROLADO

Es incuestionable que nuestra sociedad se encuentra abocada a un consumismo creciente, que en estas fiestas navideñas se ha visto incrementado de manera notable. Tan es así, que en la misma mañana del día de Reyes, podías ver en los contenedores juguetes y objetos tirados, bien por haber sido estropeados al poco tiempo de sacarlos de su envoltorio, bien por no ser del gusto del que lo recibió.
Quizá esto último pudiera parecer algo exagerado, pero el hecho se queda pequeño ante la realidad que vivimos día a día.

Lo preocupante no es ya la sensación compulsiva de comprar en los adultos, sino que esta sensación se ha transmitido a los más jóvenes, que atrapados en su proceso educativo de autodominio y autocontrol, no tienen los mínimos resortes para afrontar esta situación.

Los comercios utilizan todo tipo de reclamos para conseguir la atención de los consumidores: día de la madre, del tío, del vecino o de la mascota; temporadas de rebajas reales o figuradas; ofertas de dos por uno, regalos por comprar lo que sea, por ser el cliente número 100; llevar los productos a tu casa o al trabajo; poner tu fotografía en el establecimiento por ser un buen cliente, darte una vuelta en limosina por el barrio, etc.

Como dijo el clásico lo importante no es “tener” sino “ser”, pero parece que en el siglo XXI el criterio dominante es otro.

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