comienzo a escribir hoy

Con cierta frecuencia te encuentras con personas desconcertadas. No saben como gestionar una situación humanamente difícil. Les resulta imposible dominar lo inesperado, lo que no tiene explicación. No le surgen con facilidad respuestas a las preguntas que se formulan… 

Esto ocurre con frecuencia cuando en la vida de una persona se presenta una enfermedad con un pronóstico grave.    

Si has pasado por algo parecido sabes a que me refiero. No sirve para casi nada buscar una respuesta a la pregunta por qué a mí.  

No me ha resultado fácil poner por escrito mis impresiones de una enfermedad que fue diagnosticada como metástasis de melanoma en el estomago y en la pierna. Un cierto pudor a airear algo personal, lo que yo considero como un milagro. Verás que he titulado el blog volver a nacer. Lo he hecho porque es un ver tu vida –la pasada y la que se abre delante de ti- de manera distinta, como un milagro continúo. 

Con cierta frecuencia me presentan a personas que están pasando por algo que yo viví. Un blog te permite llegar a personas que jamás conocerías simplemente por un problema de distancia. ¿Tengo derecho a enterrar lo vivido? ¿Alguien más se podía beneficiar de mi experiencia? 

La respuesta la tienes en la creación de este blog que facilita tratar de esas realidades como el dolor, el sufrimiento buscando otro sentido. Así que los pocos frenos que me quedaban saltaron sobre todo al pensar que en mi  faceta de sacerdote que ha pasado por un cáncer de piel, algo tenía que comunicar. Estas enfermedades no se pueden vivir en solitario. Es necesario hablar, transmitir lo que en determinados momentos puede pesar, ahogar…Solos no podemos… no somos superhombres.  

Está claro que las respuestas que te puedo dar son las de una persona que intenta vivir de y con fe, qué se pregunta qué puede querer Dios de mí en esto o en aquello. El ser una persona de creencias hace las cosas más fáciles. Es la envidia para algunas personas que se quedan sin respuestas.  

 Me dirijo a ti y te digo: la fe no te permite encontrar respuestas a todos los porques pero sí a los para qué. En Dios encontrarás motivos… 

Tengo algo que contar. Te puede servir. Son experiencias propias que pueden resultar difíciles de transmitir. Lo que sí te puede ofrecer es la comprensión, la capacidad de escuchar y sobre todo la oración de un sacerdote. ¡Qué no es poco! Saber que hay una persona que intercede por ti.  

Creo que ya he escrito suficiente. Para mañana prepararé el relato de mi curación.  

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