¿Podría usted rezar por…?

Casi a diario escucho estas palabras. Acuden al sacerdote que soy buscando una pronta y directa intercesión con Dios. Puede ser que uno de los motivos sea mi expericiencia con la enfermedad. Aí la lista de peticiones aumentan. Ya que tengo un blog y hay personas que entran y leen, me atrevo a pedirles oraciones por estas personas. Cada una es una historia pero entre las que más me preocupan son dos casos de sordera de niños de corta de edad, un chico de año y medio con sindrome de Down al que le han diagnosticado una leucemia,…una mujer que se estrena con el primer gotero de quimioterapia. Los resultados de unos análisis. Son algunos ejemplos reales. He recibido petición por el blog de rezar por una persona que tiene una enfermedad o que le van hacer una operación. Todo me lo llevo a mi Misa. Es el mejor sitio para rezar. A mi sí que la Misa me dice algo. En contestación a tantos comentarios. Entre otras cosas me sirve para presentar a Dios todas esas personas que esperan de mi…

Vota esta noticia
 

No hay vida sin Cruz

San Esteban nos habla sobre todo de Cristo, de Cristo crucificado y resucitado como centro de la historia y de nuestra vida. Podemos comprender que la Cruz ocupa siempre un lugar central en la vida de la Iglesia y también en nuestra vida personal. En la historia de la Iglesia no faltará nunca la pasión, la persecución. Y precisamente la persecución se convierte, según la famosa frase de Tertuliano, fuente de misión para los nuevos cristianos. Cito sus palabras: «Nosotros nos multiplicamos cada vez que somos segados por vosotros: la sangre de los cristianos es una semilla» («Apologetico» 50,13: «Plures efficimur quoties metimur a vobis: semen est sanguis christianorum»). Pero también en nuestra vida la cruz, que no faltará nunca, se convierte en bendición. Y aceptando la cruz, sabiendo que se convierte y es bendición, aprendemos la alegría del cristiano, incluso en momentos de dificultad. El valor del testimonio es insustituible, pues el Evangelio lleva hacia él y de él se alimenta la Iglesia. San Esteban nos enseña a aprender estas lecciones, nos enseña a amar la Cruz, pues es el camino por el que Cristo se hace siempre presente de nuevo entre nosotros.

 

Benedicto XVI, 10 enero 2007

Vota esta noticia