En qué fundamentan el dolor como purificador del alma?

En qué fundamentan el dolor como purificador del alma?

 


Los cristianos fundamentamos el dolor como purificador del alma en las enseñanzas de Jesús y los santos.

 

Aquí te dejo algunos textos que lo explican:  La mortificación recomendada en textos de la Iglesia desde hace siglos

Antonio.

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Mortificaciones o servicio a los demás?

Respecto al tema de la mortificación mediante cilicio y disciplinas, sólo citaré a Jesús: “Andad y aprended lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios”. ¿Realmente crees que acompañas a Jesús en su sufrimiento haciendo esto? Si volviésemos 2000 años atrás y te estuviese viendo cuando estaba siendo crucificado, quizá. Pero en esta sociedad de nada le sirve a Dios ese sufrimiento tuyo. Dios vive hoy en cada persona humillada, degradada por el pecado, en cada pobre y miserable (tanto a nivel físico como a nivel espiritual). Y son esas personas quienes más le necesitan. Si quieres acompañar a Dios en su sufrimiento, rebájate hasta conocer las miserias más profundas de los hombres (sufre con ellos, com-padécete de ellos) y muéstrales el camino de vuelta a la vida amándolos tal y como son y mostrándoles lo que podrían llegar a ser. Pero no te creas nunca mejor que ellos, porque entonces la ayuda que les puedas prestar les ofenderá (esto es de Juan Pablo II, aunque no recuerdo bien el documento exacto)porque sería, en cierta forma, “dar lo que te sobra”.

 


Estoy de acuerdo contigo en que es fundamental tratar con caridad a los demás. Pero es no hace que haya que abandonar las pequeñas mortificaciones del día a día. Te suena esa otra frase de Jesús: “El que quiera ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga”?

 

Esta frase no hay que tomarla en sentido literal, pero sí que anima a hacer sacrificios.

Y la de S Pablo que dice: “cumplo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo”? Va en la misma dirección.

Te recomiendo que leas La mortificación recomendada en textos de la Iglesia desde hace siglos, para profundizar en el tema.

Antonio.

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Es verdad lo de la flagelación?

Hola solo quería saber si es verdad lo de la flagelacion y nada no me gustaria dejar mi nombre soy una persona muy conocida y ante todo me gustaía que me contestasen con sinceridad un saludo.


Con lo de la flagelación supongo que no te referirás a la flagelación de Cristo, que claro que es cierta. Sino a las disciplinas que usamos algunos de los miembros del Opus Dei.

Sí que es cierto, pero no es algo como se pinta en algún vídeo absurdo de youtube o como aparece en el Código da Vinci.

Primero, te diré que es una práctica de mortificación que se practica en la Iglesia desde hace siglos, no es un “invento” del Opus Dei.

Y en segudo lugar, que tampoco es para tanto. No es como la flagelación que aparece en “La Pasión” de Mel Gibson. No sangra nada. Son unos simples golpecitos -cada uno lo fuerte que quiere-, mientras se reza una oración com la Salve. Es decir menos de 5 minutos.

Lo tienes detallado en Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos 

Y en Cómo se hace lo del cilicio las disciplinas 

Antonio.

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La mortificación recomendada en textos de la Iglesia desde hace siglos

CONSIDERO QUE LASTIMAR EL PROPIO CUERPO PARA PARECERSE A CRISTO NO TIENE CAVIDA EN LA MENTE DE UN CRISTIANO, EL ESPIRITU SANTO ES SOBERANO PARA HACER QUE COMPRENDAMOS LA FIGURA DE JECUCRISTO Y PONGA EN NOSOTROS EL QUERER Y EL HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, AL REALIZAR SU VOLUNTAD ME PAREZCO A CRISTO,Y SU RESURRECCION TIENE SENTIDO, CUIDENSE DE LA MENTIRA PORQUE NI AUNQUE DESCIENDA UN ANGEL DEL CIELO A CONTAR UN EVANGELIO EXTRAÑO DEBEMOS CDREERLO.JESUCRISTO YA PAGO CON DOLOR POR NOSOTROS Y NO NECESITA QUE NADIE SE LO RECUERDE,FUE PAGADO UN ALTO PRECIO POR NUESTRA S VIDAS.EL ES MEDICINA Y REFRIGERIO PARA MI ALMA Y MI CUERPO,POR SU LLAGA FUI SANADA , Y PO R SU MISERICORDIA ADOPTADA SU HIJA SIENDO YO GENTIL…EL ES EL REY NO NOSOTROS

 


Tienes toda la razón en lo que dices. Estoy de acuerdo contigo, salvo que la mortificación es una práctica recomendada en la Iglesia desde los primeros siglos.

 

Te dejo algunas citas que lo prueban, aunque también es verdad que lo normal serán los pequeños sacrificios de la vida diaria:

Necesidad de la mortificación

(La penitencia) purifica el alma, eleva el pensamiento, somete la carne propia al espíritu, hace al corazón contrito y humillado, disipa las nebulosidades de la concupiscencia, apaga el fuego de las pasiones y enciende la verdadera luz de la castidad (SAN AGUSTÍN, `Sermón 73)

Al ser, pues, nocivo para el cuerpo el demasiado cuidado y un obstáculo para su alma, es una locura manifiesta servirle y mostrarse sumiso con él (SAN BASILIO, Discurso a los jóvenes)

Este gusto por la virtud no se adquiere sino a trueque de una profunda contrición del corazón y una perfecta mortificación de los sentidos (CASIANO, Colaciones, 5)

La pureza del alma está en razón directa de la mortificación del cuerpo. Ambas van a la par. No podemos, pues, gozar de la perpetua castidad si no nos resolvemos a guardar una norma constante en la temperancia (CASIANO, Instituciones, 5)

El resultado de la mortificación debe ser el abandono de las malas acciones y de las voluntades injustas. Y esto no excusa de practicarla a quienes están enfermos, pues en un cuerpo débil puede encontrarse un alma sana (SAN LEÓN, en Catena Aurea, vol. 1, pp. 281 – 282)

¡ Desde el momento en que un cristiano abandona las lágrimas, el dolor de sus pecados y la mortificación, podemos decir que de él ha desaparecido la religión! Para conservar en nosotros la fe, es preciso que estemos siempre ocupados en combatir nuestras inclinaciones y en llorar nuestras miserias (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la penitencia)

Al decir porque son pocos los que la encuentran (la senda estrecha), manifiesta la desidia de muchos; y por eso advirtió a los que le escuchaban que no atendiesen al bienestar de muchos, sino a los trabajos de los pocos (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1, pp. 438 – 439)

El sacrificio del cuerpo y su aflicción es acepto a Dios, si no va separado de la penitencia; ciertamente es un verdadero culto a Dios (CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Stromata, 5)

La Iglesia exige la mortificación externa corporal para declarar las virtudes de un siervo de Dios (BENEDICTO XIV, cfr. De beatificacione Sanctorum, III)

Quien a Dios busca queriendo continuar con sus gustos, lo busca de noche y, de noche, no lo encontrará (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual, 3, 3)

Si queremos guardar la más bella de todas las virtudes, que es la castidad, hemos de saber que ella es una rosa que solamente florece entre espinas; y, por consiguiente, sólo la hallaremos, como todas las demás virtudes, en una persona mortificada (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la penitencia)

El que no es perfectamente mortificado en sí, pronto es tentado y vencido en cosas bajas y viles (Imitación de Cristo, 1, 6, 1)

La oración acompañada de mortificación

Creer que admite a Su amistad a gente regalada y sin trabajos es disparate (SANTA TERESA, Camino de perfección, 18, 2)

” Mortificaciones pequeñas “. Algunos ejemplos y detalles

Es necesario […] ser muy generosas […] y tener gran valor para despreciar nuestras malas inclinaciones, nuestro mal humor, nuestras rarezas y sensiblerías, mortificando continuamente todo esto en todas las ocasiones (SAN FRANCISCO DE SALES, Plática XIV, Del juicio propio, 1. c.)

En la comida no debes sentir disgusto cuando los alimentos no sean de tu agrado; haz, más bien, como los pobrecitos de Jesucristo, que comen de buen grado lo que les dan, y dan las gracias a la Providencia (J. PECCI – León XIII – Práctica de la humildad, 24)

Difícilmente se refrenarán las pasiones ocultas y más violentas de la carne, si […] se es incapaz de mortificar siquiera un poco las delicias del paladar (CASIANO, Colaciones, 5)

Un buen cristiano no come nunca sin mortificarse en algo (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la penitencia)

Debe ponerse en guardia contra estas tres especies de gula mediante una triple observancia. Ante todo, deberá esperar, para comer, la hora fijada; luego, se contentará con una cantidad prudente, no permitiéndose llegar hasta el exceso; por último, comerá de cualesquiera manjares y especialmente de los que puedan obtenerse a un precio módico (CASIANO, Instituciones, 5)

Los cotidianos, aunque ligeros, actos de caridad: el dolor de cabeza o de muelas; las extravagancias del marido o de la mujer; el quebrarse un brazo; aquel desprecio o gesto; el perderse los guantes, la sortija o el pañuelo; aquella tal cual incomodidad de recogerse temprano y madrugar para la oración o para ir a comulgar; aquella vergüenza que causa hacer en público ciertos actos de devoción; en suma, todas estas pequeñas molestias, sufridas y abrazadas con amor, son agradabilísimas a la divina Bondad, que por solo un vaso de agua ha prometido a sus fieles el mar inagotable de una bienaventuranza cumplida. Y como estas ocasiones se encuentran a cada instante, si se aprovechan son excelente medio de atesorar muchas riquezas espirituales (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, III. 35)

También es muy cierto que aquel que ama los placeres, que busca sus comodidades, que huye de las ocasiones de sufrir, que se inquieta, que murmura, que reprende y se impacienta porque la cosa más insignificante no marcha según su voluntad y deseo, el tal, de cristiano sólo tiene el nombre; solamente sirve para deshonrar su religión, pues Jesucristo ha dicho: Aquel que quiera venir en pos de mi, renúnciese a si mismo, lleve su cruz todos los días de su vida, y sígame (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la penitencia)

Prepárate […] a sufrir por nuestro Señor muchas y grandes aflicciones, y aun también el martirio; resuélvete a sacrificarle lo que más estimas si quieres recibirle, sea el padre, la madre, el hermano, el marido, la mujer, los hijos, tus mismos ojos y tu propia vida, porque a todo ello ha de estar preparado tu corazón; pero en tanto que la divina Providencia no te envía tan sensibles y grandes aflicciones, en tanto que no exige de ti el sacrificio de tus ojos, sacrifícale a lo menos tus cabellos, quiero decir que sufras con paciencia aquellas ligeras injurias, leves incomodidades y pérdidas de poca consideración que ocurren cada día, pues aprovechando con amor y dilección estas ocasioncillas, conquistarás enteramente su corazón y le harás del todo tuyo (SAN FRANCISCO DESALES, Introd. a la vida devota, 3, 35)

Antonio.

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Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos

¿Es verdad que los del Opus Dei se ponen unos pinchos en las piernas, para hacerse heridas? Eso es bastante masoquista. ¿Y lo de que se dan latigazos, como sale en el Código da Vinci? Estimado lector, hacía tiempo que esperaba una pregunta de este tipo. Me extrañaba que tardase tanto en aparecer. Te responderé citando un párafo de Descodificando a Da Vinci, de Amy Welborn, porque creo que la autora te responde mucho mejor de lo que yo lo haría:
“Uno de los aspectos cristianos menos entendidos del Opus Dei es el que destaca El Código Da Vinci: la mortificación corporal por medio del cilicio, una especie de cadena claveteada que rodea el muslo, y el uso de las disciplinas, una cuerda de nudos para usarla como azote.
Ciertamente, esta práctica parece extraña entre la gente moderna, pero es importante hacer ver que la mortificación corporal, como medio ascético cristiano, aparece en todas las religiones del mundo de un modo u otro: el ayuno, en ocasiones hasta niveles extremos, la oración o la meditación en posturas incómodas, e incluso el propósito de vestir ropas incómodas o de andar descalzo.
La mortificación corporal, incluido el uso de esos artículos especiales, no ha sido un invento del Opus Dei. Si lees las vidas de los santos, encontrarás que muchos de ellos se sentían llamados a vivirla. ¿Por qué?
Para quien ama, al compartir sus dolores, se acerca más a Cristo. Otros los emplean como penitencia por sus propios pecados o por los ajenos. Los hay que ven en ello un medio eficaz para crecer en el dominio propio, buscando alcanzar un momento en el que, a pesar de las contradicciones que pueda sufrir en la vida diaria, el alma se concentre en Dios y se conforme con saberse en Su presencia.
No es lo habitual, pero para adquirir cierta perspectiva, se puede comparar con las «mortificaciones corporales» a las que se someten tantas personas con tal de mejorar su apariencia física: regímenes, soportar el dolor del ejercicio, e incluso acudir a procedimientos –cirugía– que producen sangre y causan dolor. Y todo ello solamente por la apariencia, que significa en esencia lo que los demás ven cuando nos observan.
Los que han experimentado un avance en su vida interior podrían argüir que «sin dolor no hay fruto», y lo aplican a la vida espiritual, al menos en su caso”.

Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos Opus DeiSi quieres que te dé mi testimonio personal, te diré que, la mortificación que más hacemos los del Opus Dei, es en las cosas pequeñas. No grandes montajes aparatosos, sino detalles con los demás cada día: sonreír a los cargantes e inoportunos -también cuando uno está cansado-, escuchar con atención a los demás, comprender a todos y no juzgar, tratar de que todos pasen un rato agradable cuando están con nosotros, dejar el mejor sitio a los otros, no quejarse, servir a los otros en las comidas. Y mil detalles más, que hacen la vida más agradable a los que te rodean. Eso sí que cuesta.
A mi modo de ver, la alegría, la verdadera alegría, tiene sus raíces en forma de cruz. Es decir, uno estará realmente alegre -seguro que lo has experimentado muchas veces-, cuando se da a Dios y a los demás; cuando se preocupa de ellos más que de uno mismo. Es una de las paradojas de la vida.
Me parece que para poder darse hay que tenerse: ser dueño de uno mismo. Porque si uno no sabe negarse cosas lícitas es difícil que tenga sobre su cuerpo ese señorío necesario, para poder entregarse a los demás. Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos Opus Dei
Perdona que te insista, pero creo que es importante que quede claro: la mortificación lleva a la alegría. Por eso he puesto estas fotos en el post. No es que me haya equivocado, sino que quiero recalcar que del sacrificio mana la sonrisa.
Aunque, si te sirve de consuelo, te diré que tampoco es para tanto llevar dos horas al día un cilicio -los “pinchos”-, y usar de vez en cuando las disciplinas -el “latigo”-. No apetece, pero ayuda mucho. Hay cosas peores todos los días.
Si te ha quedadado alguna duda, no dejes de preguntarme de nuevo. Si lo prefieres, puedes hacer algún comentario en este blog.

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Disciplina y silicio en el Código da Vinci

Antonio:

Me gustaría que expusieras una visión clara y entendible para gente joven sobre el uso de la diciplina y el silicio, de manera que pueda transmitírsela a mis amigos. El “Código Da Vinci” a levantado este tema y mucha gente ahora solo parece pensar en eso cuando piensa en la Obra. Te felicito por la página, creo que es una buena manera de difundir. Saludos, José.

 


Tienes explicaciones en varios sitios de esta página, coge la que más te guste:

 

Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos 

¿Por qué buscar el dolor?

Sentido de la mortificación y el sacrificio 

Sentido del sacrificio 

 

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Cómo se puede entender el uso de la mortificación corporal?

Cómo se puede entender el uso de la mortificación corporal con Cilicios y Disciplinas en el marco de la sociedad actual?

 


Y cómo se puede entender la prostitución y las infidelidades matrimoniales en el marco de la sociedad actual? Se puede entender porque, en esta sociedad actual tan plural, cada uno hace lo que quiere.

 

Lo tienes explicado con detalle en otras preguntas:

Cómo se hace lo del cilicio las disciplinas 

El cilicio y las disciplinas no deben ser tan fuertes 

La mortificación para acercarse a Dios 

Reportaje sobre el Opus Dei y la mortificacion 

Experiencia de la mortificación corporal 

Sentido del sacrificio 

La experiencia de la mortificación 

Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos 

Antonio. 

 

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es verdad q los integrantes del Opus Dei practican el flagelo?

es verdad q los integrantes del Opus Dei practican el flagelo?

 


Una pequeñísima parte de los miembros del Opus Dei -los numerarios y los agregados- emplean esa mortificación, recomendada por la Iglesia desde hace siglos:  La mortificación recomendada en textos de la Iglesia desde hace siglos

 

Pero lo fundamental en el Opus Dei son las pequeñas mortificaciones, y los sacrificios en el cumplimiento acabado del trabajo. 

Además, no te pienses que es como lo de la película de “La Pasión” de Mel Gibson. Es algo mucho menos espectacular y que no deja marcas. 

Antonio.

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Más sobre la mortificación corporal 

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Uno del Opus Dei puede no usar el cilicio?

Hola,

Me parece muy interesante y clarificador lo que se ha dicho sobre la mortificación y sus diferentes fromas en Mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos

Mi pregunta es: Una persona Opus Dei ¿Puede llevar a cabo algunos metodos de mortificación y abtenerse de otros?
Por ejemplo no utilizar el cilicio y practicar mortificaciones que tengan que ver más con el entorno y la interelación con los demás.
(Ej, sonreir a quienes nos odian, ceder el primer lugar al otro, escuchar a los demás)
Tomando el ejemplo de las personas que se someten a cirujías dolorosas solo para verse bien, bueno; abrá gente que para verse bien, solo se someten a un régimen muchos menos doloroso que una cirujia, en post del mismo objetivo estético.

Espero que me puedan aclarar este punto porfavor.

Atentamente,
Cristián.


En el Opus Dei vivimos en libertad. Cada uno hace lo que quiere y por que quiere. Si uno no quiere usar el cilicio, pues no lo usa. Y si no quiere usar las disciplinas, tampoco. No se le va a “echar” del Opus Dei, ni nada parecido por este motivo.

Uno hace las mortificaciones si quiere y porque quiere. San Josemaría decía con frecuencia que él hacía las cosas porque le daba la gana, que es la razón más sobrenatural. Para entenderlo mejor, puedes leer algunos testimonios: Soy del Opus Dei porque me da la gana y ¿Por qué escribes este blog? porque me da la gana

Además en el Opus Dei se procuran vivir, fundamentalmente, las pequeñas mortificaciones: sonreir a los demás, acabar bien el trabajo, etc. 

Por cierto, los supernumerarios -que son la mayor parte de los miembros del Opus Dei-, no usan el cilicio. 

Antonio. 

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¿Por qué buscar el dolor?

Aquí incluyo un comentario muy bueno a un post, que de hace unos días sobre “la mortificación en el Opus Dei: pinchos y látigos”, con su correspondiente respuesta (es el 2º que recibo de un tal Fernando):
No lo pillo. Sigo sin entender porqué hay que buscar el dolor y agradecería una nueva explicación más centrada en eso, exclusivamente eso.
Entiendo dejarlo todo (carrera, futuro, proyectos, dinero, padres, hermanos, afectos,..) por amor a Cristo, a la Iglesia y a los hombres. Entiendo vender todo, darle el dinero a los pobres y seguir al Señor. Entiendo por ejemplo buscar y aceptar la pobreza, la obediencia y la castidad, buscando la humildad para llegar a una unión intima con Dios, de tú a Tú. En todo ello hay una renuncia a los bienes, a la voluntad y al afecto sexual pero no una castración, es más, todo eso continua para poder decir todos los días Si a Dios.
Pero sigo sin entender lo de provocar el sufrimiento físico. Insisto en que Jesús aceptó la cruz, pero no provocó ese dolor. Creo que una cosa es aceptar los acontecimientos de dolor, y otra muy distinta es provocarlos. Aceptar el sufrimiento y no sólo eso, alegrarse en él, es genial. El mismo S. Pablo se alegra de las persecuciones, insultos y arrestos y se goza de sufrir por el Señor (“dichosos los perseguidos a causa de la justicia” dice una de las bienaventuranzas).

Así mismo creo que situaciones de dolor que vive el hombre en su vida cotidiana, sin que él las provoque, le hacen aprender, de manera que no dudo que haya toda una pedagogía en el sufrimiento.
También entiendo la enseñanza o pedagogía del dolor de los propios pecados, pero no logro entender la enseñanza de provocarse dolor.
La caridad no es mortificación sino respuesta inmediata a la gracia. Sonreir al pesado, procurar la alegría,… es falso si lo ves como esfuerzo y no sale natural de uno mismo, ese es el punto donde la caridad se transforma en mortificación, y eso creo que es un error. A la caridad sólo se llega desde la plena experiencia del amor gratuito de Dios y no por esfuerzos humanos, vamos que iba a durar mucho Teresa de Calcuta si detrás de todo ello no hubiera una experiencia del amor de Dios…
Has vuelto citar como motivo para la mortificación “desagraviar por nuestros pecados”, sinceramente lo veo como no aceptar el perdón y comprar a plazos la gracia.
Me leeré la encíclica de JP, a ver si me aclara cosillas…
Por cierto, según tengo entendido Orígenes no es considerado santo, pese a su estupenda doctrina, debido a que se mutiló los genitales harto de sus constantes tentaciones, así que lo de que “para que el cuerpo no se revele”… como que tampoco lo veo.
Gracias, un abrazo
Fernando
(gracias por incluirme en tu lista de intenciones…)

Te recuerdo que no es algo fácil de entender. Es más, es muy difícil de entender. Por eso comprendo perfectamente tu postura.

Lo que ahora te voy a decir no son ideas que me van llegando a la cabeza, sino que son parte de mi vida. Realidades que me ayudan en el día a día. Aunque, si te sirve de consuelo, me ha costado mucho entender lo que te voy a contar. Y todavía no lo acabo de coger del todo.

Estoy de acuerdo contigo en que no se trata de castrarse, sino de dominarse por amor.

No sé si piensas que se trata de buscar el dolor por el dolor: eso no. El dolor de busca, como medio para identificarse con Jesucristo, que padeció la pasión por amor a nosotros.

Lo de que Jesús no provocó la Cruz, sino que la aceptó, habría que matizarlo. Porque Él es Dios, y podía haber elegido multitud de maneras para redimirnos. He oído decir que nació en la época de los romanos, porque el tormento más grande que ha habido y habrá en la historia es la crucifixión. Si hubiese habido alguno peor en el futuro, habría nacido en otra época, para demostrarnos así su amor. Creo que no le faltaba razón al que lo dijo. ¿Por qué iba a elegir si no nacer hace 2000 años?, ¿y por qué no morir en silla eléctrica, que es más rápido?, ¿y por qué no redimirnos sin necesidad de encarnarse?, ¿y por qué no Cruz sin flagelación?, ¿y por qué no sufrir la Pasión tras haber dormido cómodamente en una cama varias horas, y haberse tomado pastillas tonificantes?… Podía haber nacido en cualquier época: ¿por qué eligió aquella?

Ya que me citas a S Pablo, te diré que él también escribió que “sufro en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo, en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia”. Esta frase ha sido muy comentada, y pienso que desvela parcialmente el misterio del dolor. Creo que todos podremos profundizar más en su sentido, pero me parece que da a entender que con nuestros sufrimientos –buscados y no buscados-, colaboramos con la obra de la redención. Si los unimos a los de Cristo en la Cruz, cooperamos con Él: sacamos adelante la Iglesia.

Vuelvo a la carga con S Pablo: “revestíos de Nuestro Señor Jesucristo”. Así, con los dolores, no sólo colaboramos con la redención del mundo, sino que también nos identificamos con Jesucristo, que es el único fin de la vida cristiana. Porque cristiano significa seguidor de Cristo.

Pienso que, a veces, la mejor mortificación es una buena sonrisa. Creo que no se debe vivir la caridad con los demás sólo cuando sale sin esfuerzo, sino que, a veces, hay que hacerse algo de violencia. Igual que Jesús se hizo violencia para morir en la Cruz (“Padre, haz que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”). Por eso, creo que, encontrar la Cruz es encontrar a Cristo. Y tener la Cruz es tener la alegría, porque es tenerle a Él. Pienso que esta es la causa de que la Iglesia recomiende la práctica de la mortificación: el camino del amor se llama sacrificio.

Yo, antes de seguir preguntando, me leería la carta de Juan Pablo II, porque muchas de las dudas que tienes se resuelven ahí; pero tú haz lo que quieras. Viva la libertad.

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