Regala libros

Llegan los Reyes Magos y muchos, eso espero, pensamos y nos estrujamos la cabeza para ver posibles regalos. Algo práctico: un libro. Un libro te hace las esperas más cortas, además de agilizar nuestras neuronas, agranda nuestra formación, nuestros conocimientos y despierta, en algunos peligrosamente, la imaginación. Para ir sobre seguro, o por lo menos un poco más seguro, nunca se sabe, os sugiero estos enlaces:

Una cosa que suelo hacer, y me ha ido muy bien, es preguntar a algún amigo qué libro ha leído últimamente. Además de pedir consejo, también se convierte en tema de conversación. Y hablar es lo que hace falta entre la gente.
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Cambios y aficiones

Cambios y aficiones Opus Dei

Después de visitar varios blogs, he visto que la plantilla que seleccioné está bastante extendida, así que he decidido, una vez más, volver a los colores azules que en su día escogí. Es mi color favorito. La verdad es que también es una pequeña excusa para escribir algo. De pensar en voz alta, estoy sólo ahora en la oficina pues es el momento para la comida, y trascribirlo aquí.
Me vienen un montón de temas y de historias a contar. Comentaré algún día, más detenidamente, lo que ha sido una parte importante de mi tiempo en estos últimos años, hasta este verano pasado: entrenar un equipo de fútbol sala en competición nacional. ¡Apasionante! Sí que es solitaria la vida del entrenador, jajajaja. Te tienes que “pegar” con todos, animar a todos cuando se pierde y a tí nada. Por mucho que busqué en El Corte Inglés, en ninguna de sus plantas había ánimo para entrenadores. Sigo vinculado al Club pero realizando otras tareas, también tengo un blog sobre lo que se hace allí, está puesto el enlace. Hay muchas anécdotas que iré contando, alguna increiblemente graciosa, como la que nos pasó en Elche (Alicante), el año que ascendimos de categoría.
En el deporte hay muchas cosas que se pueden trasladar a la vida: esfuerzo, sacrificio, superación, humildad, reconocer dónde nos equivocamos (sobre todo cuando perdemos varios partidos seguidos), etc., etc., etc. Prometo un escrito que será lucha y deporte, o algo así, ya llevo dándole vueltas al tema un par de días. De momento, coloco está fotico en la que aparece mi amigo Joan (el que lleva la camiseta de España, con el número 6), en un partido que jugaban contra Italia, acabo de hablar con él y me da su “permiso”. ¡Qué buen tipo es!, Ya le he liado para que venga un día al colegio donde colaboro también en la práctica de este deporte.
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Hoy comienza el curso

Hoy comienza el curso Opus Dei

En el club tenemos una Escuela Deportiva en la que impartimos nuestro deporte. La compone niños de 7 a 15 años. Para este curso un "amigo" directivo me animó a que llevara uno de los grupos de alevines, niños de 10-11 años, ya que estará un sobrino suyo.

Nunca he entrenado a esas edades. Esta tarde comienzo y tengo alguna inquietud, quiero ver cómo se me da. Siempre admiré a los que se dedican a la enseñanza con niños pequeños, necesitan -además de los conocimientos propios- mucha paciencia. Soy consciente que en el deporte, en cualquier edad, no sólo tienes al jugador, también "tienes" al padre y a la madre; convirtiéndose algunos de ellos, además de su parentesco, en segundos o terceros entrenadores, llegando a volver un poquito loco al crío.

El fin de semana bien. El filial ganó en Villalba, de tres partidos han ganado los tres. El femenino empató a cero, en tres partidos disputados no hizo ningún gol, también es verdad que encajan poquitos. Y, por último, los grandes ganaron 3-1 al Pozo Ciudad de Murcia, y somo líderes de la clasificación. Este fin de semana jugamos en Cádiz, es posible que viaje con ellos.

 

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La situación de un equipo.

La situación de un equipo. Opus Dei

Tenemos un equipo filial que compite en Nacional A, viene a ser la tercera categoría a nivel nacional. El equipo es muy joven y en momentos decisivos de cada encuentro le falta la experiencia necesaria para saber jugar esos minutos tan díficiles, con tranquilidad y sabiendo manejar lo que los técnicos llaman el "tiempo de partido".
En la actualidad ocupamos puestos de descenso y en los dos siguientes encuentros jugaremos contra rivales directos para esas plazas. El jueves pasado me acerqué al entrenamiento, es una de mis responsabilidades en el Club, y estuve hablando con cada persona que integra la plantilla: cuerpo técnico y jugadores. Con motivo del blog que tenemos, hice una foto a cada uno y les pedía que me dieran un titular para añadirlo después.

Algunos me preguntaban que qué decían, la mayoría. Les comentaba que se olvidaran de lo hecho y pasado hasta ahora y que pensaran en lo que tenía que ocurrir desde ese momento. Conseguimos aportar un punto optimista al asunto y al que más había que animar en su trabajo era al entrenador. Entrenador = de los oficios más solitarios del mundo, tiene que animar y motivar a sus jugadores y ¿quién le anima a él? He vivido ese tipo de situaciones y francamente se pasa muy mal. Dando vueltas a posibles soluciones, en cada jugador, en cada situación.

Desesperanza. Algunos tenían esa palabra metida en su cabeza y dentro de sus sentimientos para afrontar el tramo final de la competición. Desesperanza, así nos podemos sentir nosotros cuando vemos, oimos o leemos ciertos tipos de noticias. Lo más triste es que con "ciertas" noticias podemos habernos acostumbrado o, no se qué es peor, damos por perdida la batalla.

El sábado pasado, hablando con un amigo, me comentaba que si los hombres nos quisiéramos de verdad, mirad como se quieren, las cosas tenderían a cambiar. Más díficiles tuvieron las cosas los primeros cristianos: persecución, martirio, circo … y no se escondían: vivían su fe con integridad y se querían. Eran valientes, su fe y su amor a Cristo no les permitía pactar.

Todos los días recibo un mail de la Oficina de Información del Opus Dei, hoy he recibido el siguiente que transcribo literalmente:

¡Todos somos hermanos!.

"Escribió también el Apóstol que "no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino que Cristo es todo y está en todos".

Estas palabras valen hoy como ayer: ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de estado… Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva criatura, un hijo de Dios: ¡todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de conducirnos!" (Surco, 317).

"Ante el hambre de paz, hemos de repetir con San Pablo: Cristo es nuestra paz, pax nostra. Los deseos de verdad deben recordarnos que Jesús es el camino, la verdad y la vida. A quienes aspiran a la unidad, hemos de colocarles frente a Cristo que ruega para que estemos consummati in unum, consumados en la unidad. El hambre de justicia debe conducirnos a la fuente originaria de la concordia entre los hombres: el ser y saberse hijos del Padre, hermanos.Paz, verdad, unidad, justicia. ¡Qué difícil parece a veces la tarea de superar las barreras, que impiden la convivencia humana! Y, sin embargo, los cristianos estamos llamados a realizar ese gran milagro de la fraternidad: conseguir, con la gracia de Dios, que los hombres se traten cristianamente, llevando los unos las cargas de los otros, viviendo el mandamiento del Amor, que es vínculo de la perfección y resumen de la ley." (Es Cristo que pasa, 157).
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Qué vergüenzaaa!!!

Qué vergüenzaaa!!! Opus DeiAntes de un partido de fútbol 7 en Tajamar

Un momento de parón y uno no se da cuenta de lo rápido que pasa el reloj. Miro el fichero de archivos de este blog y me avergüenza lo poco que he escrito durante lo que llevamos de año.

Recuerdo la noche que comencé el blog, su presentación. Escribía casi todos los días. Luego me he dejado devorar por el activismo. Más me avergüenzo al ver, al leer, como otros no bajan el ritmo a la hora de destruir, utilizando los medios que también les da la red para ello. Será cuestión de reconsiderar, ¡y llevo…!, la jerarquía de mi tiempo.

Lo cierto es que la liga termina en dos semanas. Nuestro equipo ya está salvado matemáticamente a falta de dos jornadas. Tendré más tiempo y que se vayan preparando.
Mientras, de fondo, escucho a Los Secretos.

 

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En la hora de tomar decisiones

En la hora de tomar decisiones Opus Dei (Nuestro primer equipo, vamos líderes)

Continuamente estamos tomando decisiones en todos los ámbitos de nuestra de vida: profesionales, familiares, personales, de amistad, de ocio, etc. Cada vez que emprendemos una tarea esta nos exige un modo de realizarla, bien por medio de un procedimiento establecido o bien poniendo nuestro criterio.
En la actualidad me encuentro en un momento en el que tengo que decidir cómo comprometo mi tiempo libre en el futuro. Como comenté anteriormente, hasta el curso pasado me dedicaba a labores de entrenador en un deporte que me apasiona: el fútbol sala. Debido a la multitud de viajes (me conozco Galicia y sus hoteles casi al dedillo) decidí "colgar los libros de entrenador" (los jugadores cuelgan las botas) y me dedico a tareas de organización dentro del club deportivo al que pertenezco.

Hace poco me hicieron una oferta para volver a entrenar a un equipo de la misma categoría, también en Madrid. En un principio me sedujo muchísmo la idea, me atraía el proyecto y su futuro. Durante estos días, más serenamente, he valorado todo y desde todos los puntos de vista que vinieron a la cabeza. La verdad que soy como un imán a la hora de liarme con cosas para hacer. Consiguieron animarme para iniciarme con este blog, luego pasarlo a una web, dar clase de fútbol sala en el colegio Tajamar y luego las actividades que coordino en Tres Cantos.

No entrenaré el próximo año, esta es mi decisión final. En lo deportivo seguiré vinculado a mi club, añadiendo nuevas facetas a las responsabilidades actuales. En lo personal, seguiré disponiendo del tiempo necesario para "mis actividades", no solo las profesionales, además de la tranquilidad que me dará el poder manejar mi tiempo libre, sin el corsé que supone el tener un horario comprometido para entrenamientos y viajes. Por supuesto, no tendré que hacer genialidades relojeras para seguir asistiendo a los medios de formación que frecuento: círculo de cooperadores, retiros mensuales, etc., etc. y que recibo en un centro del Opus Dei en mi barrio, Vallecas. Tiempo para mi familia y mis amigos.

Sinceramente, me gustaría entrenar, es como una droga, pero ahora no toca. No me siento un mártir por esta decisión, tampoco es un acto heroico por mi parte. Es lo que me hace más feliz y objetivamente debo hacer.
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Motivación

Motivación Opus Dei

Atrás quedan casi dos semanas en las que ritmo ha sido increíblemente rápido y el tiempo escaso. Han sido momentos en los que cada minuto era una joya, cada unos de ellos perdido se transformaba en un valor menos para "mi cuenta corriente" en el Banco del Tiempo.
Además de todos los charcos en los que estoy metido, me han hecho una oferta para volver a entrenar la próxima temporada. Es de un equipo que está en la misma categoría que en el que estoy actualmente realizando labores de coordinación. Me he dado un tiempo para pensar, ya que en el momento de tomar la decisión, ese mismo día, también hablaré con el club al que pertenezco y comunicarle la situación.

En esta situación, la de la oferta, intento valorar todo: proyecto deportivo, ambiente de trabajo, disponibilidad para atender las necesidades materiales en lo deportivo, situación económica, composición del cuerpo técnico, composición de la plantilla y … que tenga el suficiente tiempo para seguir recibiendo los medios de formación que recibo en el Opus Dei. Aunque esto lo haya puesto en último lugar, es lo primero que tengo en la cabeza.

En el mes de mayo pasado dejé de ejercer como entrenador. La verdad es que me he acostumbrado a este ritmo y apenas hacía de menos esta práctica. Me motiva, me ilusiona, el proyecto deportivo que me han planteado y me halaga, me llena de responsabilidad, que hayan pensado en mí para llevarlo a término, pues el objetivo es subir de categoría.

Intento trasladar esto, la motivación, al plano de la vida cristiana.

Muchas veces caemos en el acostumbramiento al realizar las cosas y esos hábitos nos pueden llevar, por mecanizarlos, a dejar de considerarlos como actos de amor a Dios, se va perdiendo la alegría viva del primer momento, el amor de un primerizo en estos actos. Se nos puede pasar el entusiasmo. No es ninguna tontería, conozco casos, sin ir muy lejos, en los que se empieza a manejar esta excusa y no somos (meto a todos) capaces de llegar a la causa de esa circunstancia. Nos hemos aburguesado, nos hemos acomodado e intentamos ajustar nuestro trabajo, nuestra vida de piedad, la relación con nuestros familiares y amigos, a meros actos sociales en el que el objetivo es simplemente cumplir el expediente. Perdemos el fin último de nuestra existencia: amar a Dios. Nos convertimos de pleno en nuestro primer y único prójimo.

Hace tiempo ya llegué a la conclusión, aunque cuesta y no siempre sale, que la motivación está en la lucha y que si lucho tendré motivación. Cuando vamos en el tren, hay túneles y en el momento de pasar por ese lugar, perdemos de vista la maravilla del paisaje. Pero el túnel finaliza, a veces se hace eterno, pero se acaba.

Hay que dar gracias a Dios, porque a pesar de cómo le tratamos siempre está ahí y lo hace por medio de los Sacramentos: Confesión y Eucaristía. Nos perdona y se nos da ¿Qué más queremos?. Él quiere, lo desea más que nosotros, que le queramos. El amor está en los pequeños detalles, como por pequeños detalles se han perdido muchos partidos de fútbol sala. Y tengo experiencia en los dos casos.
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La vida misma

La vida misma Opus Dei (Fotografía tomada del blog de mi amigo Bergui)

Las seis y cuarto de la tarde, delante del ordenador y sin ninguna idea clara sobre qué escribir. Varios temas me vienen a la cabeza, pero no consigo desarrollar la idea de cómo exponerlos. No me encuentro ágil ¿será la edad? Es posible que me esté acomodando, no se.

Ayer jugaron entre ellos nuestros dos equipos más representativos. El de División de Plata -que juega en la segunda categoría a nivel nacional- y el filial que juega en nacional B -el equivalente a la 3ª división-. Hay dos categorías por medio. El resultado fue algo "reñido", 11-0 a favor de los "profesionales". ¡Más les vale!. El mérito estaba en los jugadores del equipo inferior, que pese a que en el descanso ya perdían por 8-0, en la segunda parte seguían corriendo como si no hubiera marcador y tuvieron posibilidades para marcar un gol. Tenían puesta la ilusión en hacer aunque fuera el gol de la honrrilla. En mi opinión, fueron honrados con el esfuerzo, que es lo que les exigimos. Algunos de estos chicos es posible que llegue a la élite del fútbol sala, de algún sitio tendrán que salir, digo. Pero requiere esfuerzo, abnegación, sacrificio, compromiso. Que curioso, virtudes humanas.
¡Cuantas cosas se aprenden con el deporte! Ayer supuso un gran "palo" la noticia del fallecimiento del jugador del Sevilla, Antonio Puerta. Ciertamente que ha impactado en todo el mundo y con más calado, probablemente, en la gente vinculada directamente al deporte. Sin duda alguna, fue motivo de conversación de muchos este hecho. Sirvió para mantener alguna conversación algo profunda con alguno y hablar.

Hoy he repasado, en ocasiones lo hago, el Compendio del Catecismo de la Iglesia. En concreto el punto 188, ¿Cuál es la vocación de los fieles laicos? Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados. Lo mejor del Catecismo es que es para todos. De todas formas, una cosa es escribirlo aquí y otra muy distinta hacerlo en la calle: respetos humanos, vergüenza… ¡excusas!

Al hilo del post anterior, Álvaro preguntaba: Cambiar… ya, pero ¿cómo?. Por los más próximos, que son nuestros primeros prójimos. Sabía que había escrito en su día de esto, resulta que tengo duplicado el título de la entrada, es para volver a repasarlo.

Son casi las siete, de la tarde. He tardado más de media hora porque me han llamado por teléfono ¡excusas!
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Cambios y aficiones

Cambios y aficiones Opus Dei

Después de visitar varios blogs, he visto que la plantilla que seleccioné está bastante extendida, así que he decidido, una vez más, volver a los colores azules que en su día escogí. Es mi color favorito. La verdad es que también es una pequeña excusa para escribir algo. De pensar en voz alta, estoy sólo ahora en la oficina pues es el momento para la comida, y trascribirlo aquí.
Me vienen un montón de temas y de historias a contar. Comentaré algún día, más detenidamente, lo que ha sido una parte importante de mi tiempo en estos últimos años, hasta este verano pasado: entrenar un equipo de fútbol sala en competición nacional. ¡Apasionante! Sí que es solitaria la vida del entrenador, jajajaja. Te tienes que "pegar" con todos, animar a todos cuando se pierde y a tí nada. Por mucho que busqué en El Corte Inglés, en ninguna de sus plantas había ánimo para entrenadores. Sigo vinculado al Club pero realizando otras tareas, también tengo un blog sobre lo que se hace allí, está puesto el enlace. Hay muchas anécdotas que iré contando, alguna increiblemente graciosa, como la que nos pasó en Elche (Alicante), el año que ascendimos de categoría.
En el deporte hay muchas cosas que se pueden trasladar a la vida: esfuerzo, sacrificio, superación, humildad, reconocer dónde nos equivocamos (sobre todo cuando perdemos varios partidos seguidos), etc., etc., etc. Prometo un escrito que será lucha y deporte, o algo así, ya llevo dándole vueltas al tema un par de días. De momento, coloco está fotico en la que aparece mi amigo Joan (el que lleva la camiseta de España, con el número 6), en un partido que jugaban contra Italia, acabo de hablar con él y me da su "permiso". ¡Qué buen tipo es!, Ya le he liado para que venga un día al colegio donde colaboro también en la práctica de este deporte.
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Historias de un viaje

Historias de un viaje Opus DeiMonasterio de Carracedo

Este fin de semana estuve en Lugo. Se celebraba la Copa de España de fútbol sala y el viernes, después de trabajar, tomamos la carretera y salimos hacia tierras gallegas. Contaré tres detalles del viaje.

El primero.

Antes de un viaje de estos, suelo visitar una página en internet para conocer los horarios de Misas del lugar. Tuve la suerte de que al lado del hotel donde nos alojábamos estaba la Catedral. Fui tanto el sábado como el domingo a Misa de 9 de la mañana. Me alegré de ver expuesto el Santísimo siempre, hacer la oración de este modo es mejor, estar más cerca del cielo, por decirlo de algún modo. Por otro lado, me hizo pensar la poca gente que asistió a la Santa Misa, no tanto el sábado, pero sí el domingo. Más llamativo se me hacía que la gente, al finalizar, salía antes incluso que el sacerdote. Doy gracias a Dios porque hayan metido en mí la costumbre de quedarme a dar gracias al Señor por haberle podido recibir en la Comunión. Procuro que sean diez minutos y me tengo que decir muchas veces, que "pierdo" más tiempo en otras cosas mucho menos importantes y que en esos momentos tengo a todo un Dios dentro de mí. Cuidar y esmerarse en las acciones de gracias.

El segundo.

Nos facilitaron para ver los partidos en el Pabellón unas entradas VIP. Este tipo de entradas tienen la ventaja de que todo lo que tomas es gratis: bebidas, comidas, café, etc. Algunos actuaban como si fuera a llegar una temporada de hambre en el mundo, les entraban las cosas más por los ojos que por lo que realmente les hacía falta para llenar sus estómagos. Consideraba en lo egoístas y consumistas que somos, como no nos cuesta económicamente pensamos que la virtudes de la sobriedad, de la templanza o de la misma pobreza, se pueden no vivir. Doy gracias a Dios, que me haya encontrado con personas que me enseñaran a vivir las virtudes cristianas. Cuesta el vivirlas y cada minuto de nuestra existencia es un buen momento para pelear, importa el presente, del pasado aprendamos de los errores para mejorar. Del presente vivamos cada instante poniendo todo nuestro afán.

El tercero.

Camino de Lugo, creo recordar que era en León pero no sé el lugar, pasamos por el Monasterio de Carracedo. Se veía desde la carretera y era impresionante. El que conducía comentó: que pena los frailes, se quedan sin vocaciones. Pensaba en la vocación y en que el Señor no ha dejado de llamar nunca. Somos nosotros los que nos hacemos los sordos. La vocación es un bien precioso, una llamada personal de Dios por nuestro nombre, un beso en la frente. ¡Una maravilla! y Dios no se deja ganar en generosidad. Posiblemente no sea el más adecuado para hablar del asunto, pero vivo el momento actual y se que para "forzar" la voluntad de Dios tengo que ser fiel y estar más cerca de Él.
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