Audiencia general del día 21

Audiencia general del día 21 Opus Dei
Queridos hermanos y hermanas:
San Justino, filósofo y mártir, es el más importante entre los Padres apologistas del siglo segundo. Nació entorno al año 100. Fundó una escuela en Roma, donde gratuitamente iniciaba a los alumnos en la nueva religión. Denunciado por este motivo, fue decapitado bajo el reinado de Marco Aurelio.
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La sonrisa de David

El pasado 19 de abril, a punto de cumplir 14 años, David nos dejó, víctima de un trágico accidente doméstico.

Nació en una familia numerosa, en la que gracias al amor y ejemplo de sus padres (y también de sus hermanos), descubrió el valor de la familia, de la amistad y de otras muchas cosas más.
Los que hemos tenido la suerte de compartir el trato de David (en mi caso, como profesor y amigo de la familia), estamos muy agradecidos por semejante privilegio.

Su franca sonrisa, con la que nos obsequiaba a todos, nos sirve como acicate para afrontar el futuro, al tiempo de apoyarnos en su firme fe, sabedores que la Virgen, como Madre Nuestra que es, lo ha tomado de la mano de su madre, para llevarle al mejor de los lugares, que “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman”.

Hasta siempre David, y acuérdate de nosotros.

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De la Misa de ayer

De la Misa de ayer Opus Dei

En la Misa de ayer, en mi parroquia, nos hablaban en la homilia sobre la amistad con Dios. Pensaba, en ese momento y ahora, que es lo que hacen dos amigos cuando están "peleados" o enfadados, lo solucionan pidiéndose perdón y vuelven a la normalidad. Me vino a la cabeza la confesión. Veo que, desde hace un tiempo (no siempre ha sido así), hay un sacerdote para confesar antes de cada Misa, pero veo que no va mucha gente a él; sin embargo sí observo los que van a comulgar y no se si debo alegrarme o no.
Pienso que hace falta hacer catequesis sin pensar que, cómo para nosotros es tan normal que así sea, los demás saben el por qué de las cosas. Hace poco me bajé para mi PDA el Catecismo para niños y de vez en cuando lo leo. Tengo un amigo brasileño, jugador de fútbol sala y además internacional por Brasil (cómo presumo), que dice que él va a Misa entre semana porque los domingos hay mucha gente, por mucho que le digo lo del precepto del domingo no hay nada que hacer. Solución, quedar con él, con su mujer y su hija, de un añito, para ir el domingo, luego aperitivo y comida de amigos.

Leo mucho en todos los sitios (prensa, internet, libros, …) que el hombre está abandonando a Dios, cada día un poco más lejos. La raiz de todo, en mi opínión, es el pecado. La poca importancia que damos a no estar en gracia de Dios, que es como verdaderamente somos amigos de Él. Nos acostumbramos a vivir lejos y, poco a poco sin darnos cuenta, estamos totalmente abandonados. Los Mandamientos nos parecen inaceptables, que no se pueden vivir o son para otros. El amor propio, la comodidad, el orgullo, la vanidad, la soberbia, el egoismo, se apoderan de nosotros sin darnos cuenta. El gran mundo de los sentimientos y de los afectos, pegamos nuestro corazón a cualquier cosa, se apodera de nosotros. Lo malo no es meter la pata, es dejarla dentro.

Luego están aquellos que dicen que no hace falta creer en Dios para ser bueno (es verdad), que si no exite el infierno, que si las religiones, que si patatín, que si patatán (me recuerda una canción de Manolo Escobar). El hombre está hecho para amar, para darse a los demás. En ocasiones y conozco casos, a esas conclusiones llegan personas que en otro tiempo eran piadosas, pero que el abandono, la relajación, el tragar carros y carretas, el pecado, les lleva a tomar posiciones de alejamiento. Pusieron su lucha en temas capitales y así les fue, en lugar de pelear la batalla en las cosas pequeñas del amor a Dios, que son las importantes.

Tenemos que enseñar a los demás lo que se pierden no tratando a Jesús en la Eucaristía y en la confesión y en estar dignamente preparados para recibirle . El punto 306, del Compendio del Catecismo, dice:

¿Por qué también los pecados veniales pueden ser objeto de la confesión sacramental?

La Iglesia recomienda vivamente la confesión de los pecados veniales aunque no sea estrictamente necesaria, ya que ayuda a formar una recta conciencia y a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo y a progresar en la vida del Espíritu.

También convendría repasar lo que dice el Catecismo.

No hay más que añadir para aquellos que divulgan que sólo hay que confesarse cuando cometamos faltas graves. La Iglesia recomienda vivamente confesarnos de aquello que suponga una falta de generosidad con Dios para avanzar en la vida interior. ¡Qué tenemos que ser santossss!

¿Dónde está Dios? Está dentro de nuestros corazones, deseando que le busquemos y le encontremos ahí. Leí de San Agustín que Dios que te creó sin tí, no te salvará sin tí. ¡Bonito! La libertad, don de Dios.

Me falta por poner un testimonio, mío para variar, sobre el tema de la vocación. Quiero decir porque alguno me lo ha comentado, que yo no he tenido ni traumas, ni depresiones, ni nada y que tampoco estoy "atascado" en el pasado. Ya dije que pertenezco al mundo del deporte; cuando entrenaba y perdíamos un partido, todo el equipo queríamos cuanto antes jugar el siguiente encuentro y la semana se nos hacía muy larga, para demostrarnos a nosotros mismos y a nuestros adversarios, que había sido un accidente. El "partido" anterior lo perdí (me relajé, esto en el fútbol sala no lo perdona el rival), pero para este que ya se que tengo que confiar más en Dios, ¡lo voy a ganar!. Intentaré aprovechar al máximo los medios de formación que tengo a mi alcance, junto con la dirección espiritual que, porque me da la gana y así quiero que sea, la llevo con un sacerdote del Opus Dei.

También quiero decir, que en mi propia experiencia he vivido lo que he dicho. Cuanto más cerca se está de Dios, más feliz es uno y más libre. Propósitos concretos: todos los días un ratito de oración y hacer un breve examen de conciencia por la noche. Esto, con una buena dosis de humildad.

Hoy, más que nunca, este es uno de mis charcos.
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El aborto es un asesinato

Aprovecho para pediros que os acordéis un poco por mí para saber decir las palabras adecuadas en el caso de un amigo y se dejen ayudar y aconsejar. También pediros para que al final no cometan una tragedia mayor.

 

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Seguir caminando

 Seguir caminando Opus Dei

Procurad adquirir las virtudes que creéis que faltan en vuestros hermanos, y ya no veréis sus defectos, porque no los tendréis vosotros. (San Agustín. Enarrationes in Psalmos, 30,2,7).

Es casi propio de la naturaleza humana hacer una valoración crítica de lo que nos rodea. Esto nos puede llevar a buscar las causas de algunos de nuestros males en el exterior sin pensar, o por lo menos sin profundizar lo suficiente, en la posibilidad de que algunas de esas causas provengan por nuestro comportamiento.

Yo no deseo convertirme en un defensor –tampoco hace falta- del Opus Dei, pero sí que después de leer y escuchar a los demás, también me apetece contar mis experiencias. Tengo la suerte de haberlas vivido en primera persona, por lo tanto nadie me va a engañar y no hay nada que se quede en el camino. Alguno dirá que sigo bajo las redes opusinas y que manipulan mi cabeza para escribir esto o pensar como pienso. Otro argumento que pueden decir, es que soy un sentimental que añora su pasado y que no soy capaz de salir de él. La mejor respuesta a esto sería que pasáramos un día juntos, es posible que un día pueda valer, para que pudieran percibir que no es así. ¡Vaya que no es así!

Tengo una máxima, ya le expuse en alguna ocasión: mi alma es entre Dios y yo. A mí, por lo menos a mí, la Obra me sirvió para conocer al Señor, si esto es así ¿puede ser mala? Si una persona tiene trato con Dios –trato sincero-, mediante los Sacramentos y la oración, no la veo capaz de faltar a la caridad, sin entrar a valorar si también puede estar faltando a la justicia. En todo caso, no hacer lo que critico o no hacer lo que no me gustaría que me hicieran.

Con quince años pedí la admisión en el Opus Dei, porque quise, de esto me acuerdo perfectamente. Casi doce años después me fui, también cuando quise. Nunca me sentí coaccionado. Recuerdo cómo el director del centro me intentaba ayudar. Hay que reconocer que en época de rebelión a uno la voluntad le falla –somos poco objetivos con nuestra alma, posiblemente esto sería más certero decir- y no era capaz de ver más allá de mi propia conveniencia. Es como los padres hacen con sus hijos pequeños, como estos no tienen voluntad para hacer las cosas (comer, por ejemplo), los padres la ponen por ellos.

El pasado. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, no estoy de acuerdo del todo o por lo menos no siempre, considero que cualquier tiempo pasado fue distinto. En mi caso, en unas ocasiones para dar gracias y en otras para desagraviar, también me río. Lo peor no es haber dejado la Obra, lo peor es todo ese tiempo que estuve sin querer a Dios. Agua pasada no mueve molino, esto si que es verdad. No me preocupo del pasado –ya no puedo hacer nada-, tampoco del futuro –no se qué pasará-, pero sí que me interesa el presente, el día a día. Desde luego, no podemos consentir que por pensar en el pasado nos quedemos parados en/con nuestras vidas.

Tengo un amigo que es jugador de fútbol sala de alta competición, concretamente portero. Últimamente no juega mucho, me llamó una noche de la semana pasada para desahogarse ya que lo está pasando mal (se pasa mal, de verdad, cuando uno piensa que no valoran su trabajo y su esfuerzo). Después de escuchar, le dije dos cosas. La primera, que tenía que ser un profesional y acatar las decisiones de su entrenador y que no pudieran tener reproche de él con respecto a su manera de entrenar y su compañerismo. La segunda cosa que le dije fue que hablara con el entrenador y le expusiera todo lo que pensaba, que no dejara en su cabeza nada que luego le pudiera dar quebraderos de la misma, así evitaría juicios sobre algo en lo que es posible que él viera unas cosas que no había. Después de hablar con él, me escuché a mi mismo y pensé: esto me suena ¿por qué no lo haré yo con mi vida?

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Semana de oración por la Unidad de los Cristianos

La Semana de oración por la unidad de los cristianos (que comienza hoy y finaliza el próximo 25 de enero con la fiesta de la Conversión de San Pablo), fue el centro de la catequesis de Benedicto XVI durante la audiencia general de ayer. Dejo bibliografía:
El ecumenismo de Benedicto XVI, en una artículo publicado en ACEPRENSA.
Una publicación del blog Alemania, Economía, Sociedad y Derecho, sobre una entrevista a Jutta Burggraf: el ecumenismo es cuestión de oración y caridad.
Semana de oración por la Unidad de los Cristianos
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La llamada de Dios

Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama. (San Agustín).

Como modos hay de enamorarse.

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El Papa

"Para entrar en este misterio de amor no hay otro camino que el de la Cruz. La Cruz es la revelación definitiva del amor y de la misericordia divina. La oración, el ayuno, la penitencia y las obras de caridad para con los hermanos son los caminos espirituales para retornar a Dios".

 

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El Papa nos habla.

El Papa nos habla de amor: "… El amor es posible y la finalidad de este mi mensaje es el de contribuir a revivir en cada uno de vosotros, que sois el futuro y la esperanza de la humanidad, la fe en el amor verdadero, fiel y fuerte; un amor que genera paz y alegría; un amor que une a las personas, haciéndolas sentirse libres en el mutuo respeto. Dejad ahora que recorra junto a vosotros un itinerario, en tres momentos, hacia el “descubrimiento” del amor". Tendremos paz si luchamos en las batallas que sugieren nuestras ganas por ser mejor, por ese deseo de ser santos, por no conformarnos con la mediocridad.
Habla de noviazgo, de ser testigos del amor de Cristo, de la Eucaristía como la gran escuela del amor y de como "… en verdad, gracias a la fe y a la entrega apostólica de testigos como Priscila y Áquila, el cristianismo ha llegado hasta nosotros". La pregunta sería si nosotros también manifestamos con obras esa entrega apostólica, si tenemos preocupación verdadera por las necesidades materiales y espirituales de los que nos rodean. Podemos estar hablando de amor insistentemente y que lo plasmemos en sonreir (esto es mucho en ocasiones), pero lo mejor que podemos hacer por los nuestros es acercarles a Dios y si ponen reparos o esperas a ese acercamiento pues llevemos a Dios a la busca de esas personas, mediante la oración, rezando por ellos y charlando con el Señor de qué necesita cada uno de nuestra familia o cada uno de nuestros amigos. Que no nos resulte indiferente el paso de los demás por nuestra jornada diaria.

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Regala libros

Llegan los Reyes Magos y muchos, eso espero, pensamos y nos estrujamos la cabeza para ver posibles regalos. Algo práctico: un libro. Un libro te hace las esperas más cortas, además de agilizar nuestras neuronas, agranda nuestra formación, nuestros conocimientos y despierta, en algunos peligrosamente, la imaginación. Para ir sobre seguro, o por lo menos un poco más seguro, nunca se sabe, os sugiero estos enlaces:

Selección de Literatura.
Libros infantiles y juveniles.

Una cosa que suelo hacer, y me ha ido muy bien, es preguntar a algún amigo qué libro ha leído últimamente. Además de pedir consejo, también se convierte en tema de conversación. Y hablar es lo que hace falta entre la gente.
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