Dom Vital Lehodey – El Santo Abandono

ÍNDICE 1.- Naturaleza del Santo Abandono 1. La voluntad de Dios, regla suprema 2. La voluntad divina significada y la voluntad de beneplácito 1. La voluntad de Dios 2. Voluntad significada 3. Voluntad de beneplácito 4. Diferencias 3. Obediencia a la voluntad de Dios significada 1. Mandamientos de Dios y de la Iglesia 2. Consejos 3. Inspiración de la gracia 4. Votos, reglas y mandatos de los superiores 4. Conformidad con la voluntad de beneplácito 1. Grado de generosidad en la aceptación 2. Motivo de la aceptación 5. Noción del abandono 1. La santa indiferencia 2. El entregamiento completo 6. Abandono y prudencia 7. Los deseos y peticiones en el abandono 8. Los esfuerzos en el abandono 9. La sensación del sufrimiento en el abandono 10. EI abandono y el voto de víctima 2.- Fundamentos del Santo Abandono 1. El desasimiento 2. La fe en la Providencia 3. Confianza en la Providencia 4. Amor de Dios 5. Amor de Nuestro Señor 6. El ejemplo de Nuestro Señor 3.- Ejercicio del Santo Abandono 1. Objeto del abandono en general 2. El abandono en las cosas temporales, en general 3. El abandono en los bienes y en los males exteriores 1. La prosperidad y la adversidad 2. Calamidades públicas y privadas 3. Riquezas y pobreza 4. El lugar y las relaciones 4. El abandono en los bienes naturales del cuerpo y del espíritu 1. La salud y la enfermedad 2. Las consecuencias de la enfermedad 3. La vida o la muerte 4. La desigual distribución de los dones naturales 5. Los empleos 6. Reposo y tranquilidad 5. El abandono en los bienes de opinión 1. Reputación 2. Las humillaciones 3. Persecuciones de parte de las personas buenas 6. Del abandono en los bienes esenciales espirituales 1. La vida de la gloria 2. La vida de la gracia 3. La práctica de las virtudes 4. La huida del pecado 5. La observancia de los preceptos, votos, reglas, etc… 7. El abandono en las variedades espirituales de la vida ordinaria 8. Los fracasos y las faltas 1. Fracasos en las obras de celo 2. Fracaso en nuestra propia santificación 3. El fracaso en el trato con las almas 4. Nuestras propias faltas 9. Las pruebas interiores en general 1. La lucha contra el amor propio y el santo abandono 10. Las tentaciones 11. Los consuelos y las arideces 12. Las tinieblas, la insensibilidad, etc 1. Las tinieblas del espíritu 2. La insensibilidad del corazón, los disgustos, etc… 3. Las impotencias de la voluntad 4. La pobreza espiritual 13. Paz, temores y escrúpulos 1. La paz 2. Temores diversos 3. Temor de Dios justo y sano 4. El escrúpulo 14. El abandono en las variedades espirituales de la vía mística 1. Vía ordinaria o vía mística 2. Las variedades de la contemplación mística 3. Progreso en la contemplación y progreso en la virtud 4. El “dejar hacer a Dios” en las vías místicas 15. Dos ejemplos memorables 4.- Excelencias y frutos del Santo Abandono 1. Excelencia del Santo Abandono 2. Frutos del Santo Abandono 1. Intimidad con Dios 2. Sencillez y libertad 3. Constancia y sinceridad de ánimo 4. Paz y alegría 5. Muerte santa y valimiento cerca de Dios 5.- Conclusión

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Santa Mónica (Antonio Carazo)

Presentacion*

Mónica de Tagaste, la madre de Agustín de Hipona, forma parte de un grupo de mujeres del siglo IV, con quienes la Iglesia universal estará siempre en deuda. Ellas influyeron de forma decisiva en algunos de los personajes más importantes de este tiempo. Por ejem­plo, en Capadocia, región de la actual Tur­quía, san Basilio el Grande llama a su abuela, Macrina la Vieja, nodriza espiritual. Y santa Macrina la Joven fue para su hermano menor, san Gregorio de Nisa, una verdadera direc­tora espiritual.

Cerca de esta gran familia resplandeció otra, iluminada por la virtud de una nueva mujer, santa Nonna, que consiguió construir con los suyos un verdadero hogar de santidad. Convirtió a su marido, san Gregorio, y dio a la Iglesia tres hijos, inscritos también ellos en el santoral. El mayor de ellos es san Gregorio Nacianceno.

Y en Antioquía de Siria también fue otra mujer quien guió  ; en su educación al gran san Juan Crisóstomo, su madre Antusa, viuda desde muy joven.

Como todas estas santas mujeres, Mónica fue la artífice de la vida cristiana de su casa. Ella plantó y regó para que Dios hiciera cre­cer a una de las figuras más excelsas y pro­líficas de la Iglesia universal y de la cultura humana, san Agustín.


* Las frases de san Agustín que transcribimos van en cursiva, y su referencia al final del folleto. Así, sin molestar para una cómoda lectura, podrán consultarlas quienes lo deseen.

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Imitación a Cristo (Thomas A Krempis)

ÍNDICE  LIBRO PRIMERO: Avisos provechosos para la vida espiritual. 1.       Imitación de Cristo y desprecio de todas las vanidades del mundo 2.       del bajo aprecio de sí mismo 3.       de la Doctrina de la Verdad 4.       de la prudencia en las acciones 5.       de la lección de las Santas Escrituras 6.       de los deseos desordenados 7.       que se ha de huir de la vana esperanza y de la soberbia 8.       que se ha de evitar la mucha familiaridad 9.       de la obediencia y sujeción 10.    que se ha de cercenar la demasía en las palabras 11.    como se debe adquirir la paz y del celo de aprovechar 12.    del provecho de las adversidades 13.    como se ha de resistir a las tentaciones 14.    que se deben evitar los juicios temerarios 15.    de las obras hechas por caridad 16.    de sobrellevar los defectos ajenos 17.    de la vida monástica 18.    de los ejemplos de los Santos Padres 19.    de los ejercicios del buen religioso 20.    del amor a la soledad y al silencio 21.    de la compunción del corazón 22.    consideración de la miseria humana 23.    de la meditación de la muerte 24.    del juicio y penas de los pecadores 25.    de la fervorosa enmienda de toda nuestra vida  LIBRO SEGUNDO: De la conversión interior 1.       de la conversión interior 2.       de la humilde sumisión 3.       del hombre bueno y pacifico 4.       del corazón puro y sencilla intención 5.       de la consideración de sí mismo 6.       de la alegría de la buena conciencia 7.       del amor a Jesús sobre todas las cosas 8.       de la familiar amistad con Jesús 9.       del carecer de todo consuelo 10.    del agradecimiento por la Gracia de Dios 11.    cuán pocos son los que aman la Cruz 12.    del camino real de la Santa Cruz  LIBRO TERCERO: De la consolación interior 1.       del habla interior de Cristo al alma fiel 2.       que la Verdad habla dentro del alma sin sonido de palabras 3.       que las palabras de Dios se deben oir con humildad; y muchos no la consideran como deben 4.       que debemos andar con verdad y humildad delante de Dios 5.       del maravilloso efecto del Divino Amor 6.       de la prueba del verdadero amor 7.       que se ha de encubrir la Gracia bajo el velo de la humildad 8.       de la baja estimación de si mismo ante los ojos de Dios 9.       que todas las cosas se deben referir a Dios como al ultimo fin 10.    que en despreciando el mundo, es dulce cosa servir a Dios 11.    que los deseos del corazón se deben examinar y moderar 12.    declarase que cosa sea paciencia y la lucha contra el apetito 13.    de la obediencia del súbdito humilde, a ejemplo de Jesucristo 14.    que se han de considerar los secretos juicios de Dios, para que no nos envanezcamos 15.    como se debe uno haber y decir en todas las cosas que deseare 16.    que en solo dios se debe buscar el verdadero consuelo 17.    que todo nuestro cuidados se ha de poner en solo Dios 18.    que las miserias temporales se han de sufrir con igualdad de animo, a ejemplo de Cristo 19.    de la tolerancia de las injurias, y como se prueba el verdadero paciente 20.    de la confesión de la propia flaqueza y de las miserias de esta vida 21.    que se ha de descansar en Dios sobre todos los bienes 22.    de la memoria de los innumerables beneficios de Dios 23.    de cuatro cosas que causan gran paz 24.    que se ha de evitar la curiosidad de saber vidas ajenas 25.    en que consiste la paz firme del corazón y el verdadero aprovechamiento 26.    de la excelencia del espíritu libre, la cual se alcanza mejor con la oración humilde que con la lectura 27.    que el amor propio nos estorba mucho el bien eterno 28.    contra las lenguas de l os maldicientes 29.    como debemos rogar a Dios y bendecirle en el tiempo de la tribulación 30.    que se ha de pedir el favor divino, y de la confianza de recobrar la Gracia 31.    del desprecio de toda criatura para hallar al Criador 32.    de la abnegación de si mismo y abdicación de todo apetito 33.    de la inconstancia del corazón; y que la intención final se ha de dirigir a Dios 34.    que al que ama es Dios muy sabroso en todo y sobre todo 35.    que en esta vida no hay seguridad de carecer de tentaciones 36.    contra los vanos juicios de los hombres 37.    de la pura y total renuncia de si mismo para alcanzar la libertad del corazón 38.    del buen régimen en las cosas exteriores y del recurso a Dios en los peligros 39.    que el hombre no sea importuno en los negocios 40.    que no tiene el hombre se si bien alguno ni cosa de que alabarse 41.    del desprecio de toda honra temporal 42.    de que no debemos poner nuestra paz en los hombres 43.    contra la ciencia vana del mundo 44.    que nos se deben buscar las cosas exteriores 45.    que no se debe creer a todos, y que es fácil resbalar en las palabras 46.    de la confianza que debemos tener en Dios cuando nos injurian 47.    que todas las cosas pesadas se deben sufrir por la vida eterna 48.    del dia de la Eternidad y de las angustias de esta vida 49.    del deseo de la vida Eterna, y cuantos bienes están prometidos a los que pelean 50.    como el hombre desconsolado se debe ofrecer en las manos de Dios 51.    que debemos emplearnos en ejercicios humildes cuando no podemos en los sublimes 52.    que el hombre no se repute por digno de consuelo, sino de castigo 53.    de la gracia de Dios no se mezcla con el gusto de las cosas terrenas 54.    de los diversos movimientos de la naturaleza 55.    de la corrupción de la naturaleza y de la eficacia de la gracia divina 56.    que debemos negarnos a nosotros mismos y asemejarnos a Cristo por la Cruz 57.    que no debe acobardarse demasiado el que cae en algunas faltas 58.    que no se deben escudriñar las cosas altas y los juicios de Dios 59.    que toda la esperanza y confianza se debe poner en solo Dios  LIBRO CUARTO: Del Santísimo Sacramento exhortación devota a la sagrada Comunión 1.       con cuanta reverencia se ha de recibir a Jesucristo 2.       que Dios muestra al hombre gran bondad y caridad en este Sacramento 3.       que es provechoso comulgar con frecuencia 4.       que se conceden muchos bienes a los que devotamente comulgan 5.       de la dignidad del sacramento y del estado sacerdotal 6.       preguntase que debe hacerse antes de la comunión 7.       del examen de la propia conciencia y del propósito de la enmienda 8.       del ofrecimiento de Cristo en la Cruz y de la propia resignación 9.       que debemos ofrecernos a Dios con todas nuestras cosas y rogarle por todos 10.    que no se debe dejar fácilmente la Sagrada Comunión 11.    que el Cuerpo de Cristo y la Sagrada Escritura son muy necesarios al alma fiel 12.    que debe disponerse con gran diligencia el que ha de recibir a Cristo 13.    que el alma devota debe desear con todo su corazón unirse a Cristo en el Sacramento 14.    del ansia con que algunos devotos desean el cuerpo de Cristo 15.    de la gracia de la devoción se alcanza con la humildad y abnegación de si mismo 16.    que debemos manifestara Cristo nuestras necesidades y pedirle su Gracia 17.    del amor fervoroso y vehemente deseo de recibir a Cristo 18.    que el hombre no debe ser curioso escudriñador de este sacramento, sino humilde imitador de Cristo, sometiendo su sentir a la Sagrada Fe

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Biografía Maximiliano Kolbe – Tomás Gálvez

Fray Tomás Gálvez Campos O.F.M.Conv.

Kolbe: la fuerza creativa del amor

(Breve biografía del Mártir de la Caridad)

Palencia, 1994

INTRODUCCIÓN

Las palabras del comandante del campo de concentración de Auschwitz cayeron como un mazazo sobre los corazones horrorizados de los prisioneros del Bloque 14: "¡Puesto que el prisionero que se fugó ayer no ha sido encontrado, diez de vosotros irán a la muerte!".Pero aún mayor fue la conmoción cuando uno de ellos se adelantó de la fila y señalando con el dedo a uno de los diez condenados, declaró: "Soy un sacerdote católico polaco; ya soy viejo y quiero ocupar su lugar, porque él tiene mujer e hijos".

En un lugar como aquél, donde la dignidad humana era pisoteada y los hombres se arrastraban como sombras, vencidos por el odio, el resentimiento y la desesperación y la lucha por sobrevivir; donde nadie daba a nadie ni un mendrugo de pan, un hombre renunciaba a su vida para que otro pudiese seguir viviendo.

Un gesto así no se improvisa. Cuando el padre Maximiliano Kolbe, de los Franciscanos Menores Conventuales dio aquel paso, ya tenía sobre sus espaldas muchos años de generosa entrega y de fecunda creatividad al servicio de la reconciliación y de la paz entre los hombres, como instrumento providencial en las manos de María Inmaculada. Por ella trabajó y ofreció su vida, sacándole al dogma las necesarias consecuencias prácticas para bajar a la Virgen de su pedestal y hacerla caminar entre nosotros como una madre en medio de sus hijos.

A este nuevo santo franciscano, canonizado recientemente por Juan Pablo IL no le favorece demasiado la aureola ni encaja bien sobre un altar. Es tan reciente, tan de nuestros días, que lo suyo es el periodismo, la radio, la fotografía, el cine la bicicleta, el taxi o la avioneta. Mucho tenemos que aprender de este hombre que ha sabido compaginar admirablemente la fidelidad al carisma franciscano de pobreza, minoridad y apostolado con la fidelidad al progreso y a la modernidad del mundo de hoy.

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Aprendizaje y heroísmo – Eugenio D’Ors

EUGENIO D’ORS Eugenio d’Ors y Rovira nació en Barcelona el día 28 de septiembre de 1881 y murió en Villanueva y la Geltrú (Barcelona) el 25 de septiembre de 1954 APRENDIZAJE Y HEROÍSMO ————— GRANDEZA Y SERVIDUMBRE DE LA INTELIGENCIA EDICIONES UNIVERSIDAD DE NAVARRA, S.A. PAMPLONA, 1973 PRESENTACIÓN Estas dos conferencias de Eugenio d’Ors (1881-1954) fueron leídas en la Residencia de Estudiantes de Madrid: la primera, en 1915, y en 1919, la segunda. Fueron seguidamente editadas en la serie de “Varia” de aquella Residencia. Se proclamaba destinada esa serie —se diría que el mismo Juan Ramón Jiménez lo había escrito— a “perpetuar la eficacia de toda manifestación espiritual (lecturas, jiras, conferencias, conmemoraciones) que impulse la nueva España hacia un ideal puro, abierto y definido”. Se vuelven a publicar ahora, más de un medio siglo después, en esta serie de “Parerga” de la Universidad de Navarra, en la que se acogen algunos escritos breves que no parecen tener cabida en las otras series ordinarias que publica esta Universidad. Pertenecen, pues, estas conferencias a la época de los primeros contactos de Eugenio d’Ors con los protagonistas del mundo intelectual madrileño, unos años antes de su definitivo traslado a la capital (1922). Tras el fracaso, a principios de 1914, en las oposiciones a la cátedra de “Psicología Superior” de la Universidad de Barcelona (cátedra que fue otorgada a su contrincante Don Cosme Parpal y Marqués), los intelectuales de Madrid quisieron desagraviar al vencido: la Residencia de Estudiantes le invitaba, el 16 de febrero de aquel año, a leer una conferencia “De la Amistad y el Diálogo”, y el 20 del mismo mes leía otra titulada “Religio est Libertas” en la “Sección de Filosofía” del “Ateneo de Madrid”, por invitación de Ortega y Gasset, fundador de la “Sección” y defensor entonces del candidato vencido en aquellas oposiciones universitarias. Menos de un año tardó en volver a la “Colina de los Chopos”, como la llamaba Juan Ramón, para leer la primera de las conferencias que aquí se reproduce, y unos años más tarde para leer la segunda. El ambiente de la Residencia de Estudiantes, sus circunstancias y ambiciones han sido descritos con particular afecto y autoridad por el que fue su director, Alberto Jiménez Fraud, en su libro sobre “La Historia de la Universidad Española” (en el capítulo “La Colina de los Chopos”, página 451 ss.). La impresión que en un extranjero visitante de la “typical Spain” podía producir esa isla intelectual se puede ver en lo que decía J. B. Trend en su libro “A Picture of Modern Spain” (1921). Este hispanista de Cambridge, que encontraba en la Residencia el aire de su propia universidad, veía en Eugenio d’Ors, a cuyas conferencias se refiere, un “leader” del nuevo estilo intelectual, tanto en Cataluña como en toda España, que venía a cumplir en Barcelona un papel de reeducador similar al de Castillejo, secretario de la “Junta de Ampliación de Estudios”, en Madrid. La misión de la Residencia, como, en general, la de los hombres comprometidos en aquella empresa, fue la de purificar a los intelectuales españoles de la abulia, la zafiedad y el casticismo. Laín Entralgo ha destacado en alguna ocasión la importancia del hábito de la ducha fría matutina que caracterizaba a los residentes. En qué gran medida los hombres empeñados en esa labor procedían del magisterio krausista de Giner de los Ríos, no es necesario recordarlo, pero también otras personas no identificadas con esa línea especialmente madrileña, incluso distantes, como aquel conferenciante genuinamente mediterráneo, podían aportar su voz al coro de ese nuevo mensaje de renovación intelectual. Fue la suya la de quien enaltece el aprendizaje honrado, el trabajo profesional con espíritu de servicio, frente al diletantismo, la chapuza y la pereza; la del que exalta la nobleza de todo trabajo, hasta el más humilde; la del que propugna la nueva aristocracia del buen gusto, el oficio y la “Obra Bien Hecha”. La crítica del intelectual ocioso, venal, inconstante y sin conciencia de servicio vuelve a encontrarse en otros lugares de la obra de Eugenio d’Ors; incluso en forma dramática, como vemos en el diálogo del “Nuevo Prometeo Encadenado” (1919, traducción castellana de 1970) con Io perseguida por una avispa (escena VII). “¿No sospechas que tu infortunado correr de hoy no es más que una repetición de tu excesiva ligereza de siempre? ¿Quién, Inteligencia, ha podido hasta el presente contar firmemente contigo?”. Pero, en estas conferencias, esa idea se presenta en la forma más depurada y positiva, pues su autor sabía que se estaba dirigiendo a una juventud universitaria que podía influir decididamente en el porvenir intelectual de España. Una década más tarde había de aparecer providencialmente en España un nuevo mensaje al que esta Universidad de Navarra debe su inspiración y existencia; un mensaje más sobrenatural, desde luego, más universal y profundo, que venía a enaltecer la perfección del trabajo profesional, no sólo como imperativo divino, sino precisamente como el medio ordinario de santificación: “Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo” (Camino, 359); “¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces” (ibid. 815), etc. Con este nuevo planteamiento se aspira de nuevo a aquellos mismos ideales de cultura laical, de laboriosidad, buen gusto, limpieza, honradez científica, cuidado de los detalles, pedagogía de la libertad. No carece, pues, de un profundo sentido esta nueva edición de aquellas conferencias de la Residencia de Estudiantes: es como un eco consecuente de un mensaje ya lejano pero inmarcesible. A. O.

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The Meaning of Grace (Charles Journet)

THE MEANING OF GRACE Charles Journet ——————————————————————————–  To Pere Jacques Loew and the Worker Mission at Saints Peter and Paul NOTE These discourses, given in the chapel at Ecogia, in August 1956, have not been rewritten, but simply retouched. Should they have been published? We have done so; we have tried, very simply, in catechetical fashion, to suggest answers to certain questions, both old and new, that the mystery of grace poses to each one of us, in the hope that the reader will go on to a more profound reading of the scriptural texts. CHARLES JOURNETAugust 1957

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El Camino del Espíritu – Spidlik

EL CAMINO DEL ESPÍRITU Tomas Spidlik INTRODUCCIÓN El camino hacia la madurez espiritual es un camino hacia lo esencial. Poco a poco las minucias, los detalles, pierden su encanto y atractivo. En algún momento fueron importantes. Eran incluso indispensables en algunos pasos de la vida espiritual. Pero la mirada del hombre va concentrándose gradualmente en las cosas que permanecen. Son realidades que permanecen en el corazón del hombre de todos los tiempos, y precisamente esa permanencia, el hecho de que todos los tiempos y todos los hombres las sientan como propias y familiares, es un misterio. En eso consiste la ciencia espiritual, la sabiduría. Los textos sapienciales son textos más bien sobrios, con pocos adjetivos, y, sin embargo, son extraordinariamente jugosos para la persona que entra en el camino espiritual, que busca y ama la Sabiduría. La sabiduría espiritual cristiana es fundamentalmente una y múltiple al mismo tiempo. La espiritualidad es necesariamente ecuménica. La misma realidad es percibida, saboreada y descrita de modo distinto en las diferentes culturas. Y probablemente la máxima sabiduría espiritual consiste en recibir conscientemente como don todas las tradiciones y todas las sabidurías de las diversas culturas y generaciones: sentir cercanos a los santos de Occidente y Oriente, conversar con familiaridad por ejemplo, con los santos eslavos o siríacos, estar en compañía de los santos Padres, y vivir en nuestro tiempo afrontando la problemática de hoy y de mañana. El padre Spidlik, tras 45 años de investigación y laborioso estudio sobre la espiritualidad oriental cristiana, llega al momento más hermoso para un padre espiritual católico: el Santo Padre Juan Pablo II le ha pedido que le dé los ejercicios espirituales. Para el Instituto Pontificio Oriental y el Centro de estudios e investigación «Ezio Aletti», donde el padre Spidlik vive y trabaja, éste es un momento de gracia y agradecimiento a Dios. Este libro contiene las meditaciones espirituales del padre Spidlik al Papa y a la curia en los ejercicios de la Cuaresma de 1995. P. Marko Ivan Rupnik

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Artículos (L. Polo)

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Diario de S Faustina Kowalska

Santa Maria Faustina Kowalska DIARIO La Divina Misericordia en mi alma Editorial de los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen Maria Edición cuarta autorizada Stockbridge, Massachussets 2001 1. Santa María Faustina Kowalska, apóstol de la divina Misericordia, conocida actualmente en el mundo entero, ha sido incluida por los teólogos entre los destacados místicos de la Iglesia. Nació como la tercera hija entre diez hermanos de una pobre y piadosa familia campesina de la aldea de Glogowiec. En el santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Swinice Warckie, se le impuso el nombre de Elena. Desde pequeña se destacó por la piedad, el amor a la oración, la laboriosidad y la obediencia, y por una gran sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar no duró ni siquiera tres años: al cumplir 14 años abandonó la casa familiar para trabajar de sirviente en Aleksandrów y Lodz, y mantenerse a sí misma y ayudar a sus padres. Ya desde los 7 años Elena sintió en su alma el llamado a la vida religiosa (dos años antes de recibir la Primera Comunión), pero sus padres no le dieron el permiso para que entrara en el convento. Ante la negativa, la niña intentó apagar dentro de sí el llamado de Dios; sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente y las palabras de reproche: “?Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?” (Diario, 9) empezó a buscar ser aceptada en algún convento. Pero donde llamaba la despedían. Finalmente, el 1 de agosto de 1925, pasó el umbral de la clausura de la casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en la calle Zytnia, en Varsovia. En su Diario confesó: “Me pareció que entré en la vida del paraíso. De mi corazón brotó una sola oración, la de acción de gracias” (Diario, 17). Unas semanas después sintió una fuerte tentación de trasladarse a otro convento donde pudiera tener más tiempo para rezar. Entonces, el Señor Jesús, enseñándole su faz desgarrada y martirizada, dijo: “Tú Me causarás un dolor semejante, si sales de esta Congregación. Te he llamado aquí y no a otro lugar, y te tengo preparadas muchas gracias” (Diario, 19). En la Congregación recibió el nombre de Sor María Faustina. El noviciado lo pasó en Cracovia, donde en presencia del obispo St. Respond hizo los primeros votos y cinco años después los votos perpetuos de castidad, pobreza y obediencia. Trabajó en distintas casas de la Congregación. Pasó los períodos más largos en Cracovia, Plock y Vilna trabajando como cocinera, jardinera, y portera. Para quien la observara desde fuera nada hubiera delatado su extraordinaria y rica vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y piadosa, pero a la vez natural, alegre, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Toda su vida se concentraba en caminar con constancia a la cada vez más plena unión con Dios y en una abnegada colaboración con Jesús en la obra de la salvación de las almas. “Jesús mío – confesó en el Diario – Tú sabes que desde los años más tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ninguna alma Te amó hasta ahora” (Diario 1372). El Diario revela la profundidad de su vida espiritual. Una lectura atente de estos escritos permite conocer un alto grado de unión de su alma con Dios, permite conocer hasta qué punto Dios se entregó a su alma y evidencia también sus esfuerzos y combates en el camino hacia la perfección cristiana. El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias: los dones de contemplación y de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, visiones, revelaciones, estigmas ocultos, los dones de profecía, de leer en las almas humanas, y de desposorios místicos. Colmada de tantas gracias, escribió: “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios. (…) Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios” (Diario, 1107). El austero modo de vida y los agotadores ayunos que practicaba desde antes de entrar en el convento, debilitaron tanto su organismo que siendo postulante, fue enviada al balneario de Skolimów, cerca de Varsovia, para recuperar la salud. Tras el primer año de noviciado, le vinieron experiencias místicas sumamente dolorosas; las de la llamada noche oscura, y luego, sufrimientos espirituales y morales relacionados con la realización de su misión que le fue encomendada por el Señor. Sor Faustina se ofreció como víctima por los pecadores y con este propósito experimentó también diversos sufrimientos para, a través de ellos, salvar las almas de aquellos. En los últimos años de su vida aumentaron los sufrimientos interiores, la llamada noche pasiva del espíritu y las dolencias del cuerpo: se desarrolló la tuberculosis que atacó los pulmones y el sistema digestivo. A causa de ello dos veces fue internada en el hospital de Pradnik en Cracovia, por varios meses. Extenuada físicamente por completo, pero plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios, falleció en olor de santidad, el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los que 13 fueron en el convento. Su cuerpo fue sepultado en la tumba común, en el cementerio de la Comunidad en Cracovia – Lagiewniki, y luego, durante el proceso informativo en 1966, trasladado a la capilla. A esta sencilla monja, sin grandes estudios, pero valerosa y abandonada totalmente en Dios, el Señor Jesús le confió una gran misión: el mensaje de la misericordia dirigido a todo el mundo. “Te envío – dijo – a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso (Diario, 1588). Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido para este cargo, en ésta y en la vida futura (Diario, 1605), (……) para que des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas, y que las invites a confiar en el abismo de Mi misericordia” (Diario, 1567). INDICE GENERAL Prólogo de la primera edicion Padre Estanislao Serafín Michalenko, M.I.C. 2 Introducción a la primera edicion en polaco Arzobispo Andrzej Deskur 4 Introducción Sor Ma. Elzbieta Siepak, de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia 6 Cuadro Cronológico de la vida de Santa Maria Faustina Kowalska de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia 12 Diario Primer Cuaderno 17 Segundo Cuaderno 136 Tercer Cuaderno 217 Cuarto Cuaderno 251 Quinto Cuaderno 268 Sexto Cuaderno 315 Mi preparación para la Santa Comunión 355 Notas 361 Indice de Temas 394 Indice de Personas 399 Indice de Lugares 402

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S Francisco de Asis, Johannes Joergensen

J. Joergensen: San Francisco de Asís Índice Prólogo: Johannes Joergensen, historiador y poeta de San Francisco 2 Libro primero Capítulo I – El joven convalesciente 8 Capítulo II – Infancia y juventud 11 Capítulo III – La prisión de Perusa 17 Capítulo IV – La visión de Espoleto 19 Capítulo V – El beso al leproso 23 Capítulo VI – El crucifijo de San Damián 29 Capítulo VII – Francisco renuncia a su padre 33 Libro segundo Capítulo I – Los primeros discípulos 42 Capítulo II – El derecho de predicar 51 Capítulo III – Rivotorto 62 Capítulo IV – La Porciúncula y los nuevos discípulos 67 Capítulo V – Santa Clara de Asís 77 Libro tercero Capítulo I – El sermón a los pájaros 88 Capítulo II – Las misiones de Italia 93 Capítulo III – La Indulgencia de la Porciúncula 101 Capítulo IV – Los Capítulos de Pentecostés 108 Capítulo V – El cardenal Hugolino 112 Capítulo VI – Las misiones extranjeras 118 Capítulo VII – La Cruzada de San Francisco 124 Capítulo VIII – Los primeros disgustos. Capítulo de las esteras 128 Capítulo IX – Las admoniciones y las Reglas 132 Capítulo X – La lucha por el espíritu de pobreza 140 Capítulo XI – La Tercera Orden 146 Capítulo XII – La Regla de 1223 152 Capítulo XIII – El Pesebre de Greccio 158 Libro cuarto Capítulo I – Las cartas de Francisco 161 Capítulo II – El ejemplo cristiano 166 Capítulo III – Las lecciones cristianas 170 Capítulo IV – El gran milagro 176 Capítulo V – La bendición a fray León y el adiós al Alverna 182 Capítulo VI – El Cántico del Sol 187 Capítulo VII – El Testamento y la muerte 193 Capítulo VIII – Las lágrimas de «fray Jacoba» 204

Link: http://www.dudasytextos.com/ftp4/Joergensen.zip

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