¿Por qué aguantaron tanto los ex?

Espero que estas preguntas aclaren esas dudas, no mías… que gracias a Dios tengo claras, pero sí que se pueden hacer personas que lean este blog, y al tiempo lean la información que se da desde la web oficial de la Prelatura; y, lo que es peor, la que se escucha en los mentideros oficales de los "ex-obreros" (que por cierto si tan mal los trataron, no sé cómo algunos aguantaron entre 15 y 30 años en la Obra; vamos, si tan malos eran sus compañeros y tan mal se lo hacían pasar, algo fallaba en sus cabezas, yo me hubiese largado a los 15 dias) Un saludo, espero que tu retiro te sentase bien (cinco dias fuera fue tu retiro anual, ¿no?)

(Esta pregunta, junto con otras dos -¿Hay clases en el Opus Dei? y ¿La élite del Opus Dei son los numerarios?- vienen de la misma persona, pero las he respondido en tres posts diferentes, para que no fuese una respuesta demasiado larga)

Sobre los ex-obreros te diré que yo también me quedo perplejo al ver que algunos "aguantan" tantos años pasándolo fatal, antes de dejar de ser del Soy un numerario del Opus Dei)

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¿Por qué algunos ex se quedan resentidos?

¿Por qué algunos ex se quedan resentidos? No parece que ocurra en otros lugares. Por mucho que hagas, siempre habrá algún resentido. El mismo Jesús tuvo entre sus más íntimos un resentido (Judas, el “resentido” por antonomasia) que le denunció ante los poderosos y consiguió que el Mejor y más Amable Personaje de todos los tiempos fuese apresado, torturado y crucificado.
Antes de nada, aclarar, porque es de justicia, que la inmensa mayoría de los que han sido del Críticas al Opus Dei: una respuesta personal)

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Marquesado de Peralta

Al final de su vida, Mons. Escrivá pidió para él un título nobiliario, para manifestar su reconocimiento a su familia En 1968, Josemaría Escrivá decidió pedir la rehabilitación del título nobiliario del marquesado de Peralta, perteneciente a sus antepasados, en línea directa, desde el siglo XVIII. Se lo había sugerido, sin más móvil que su afecto filial, don Alvaro del Portillo. Aceptó hacer esta petición con la exclusiva finalidad de transmitir el título a su hermano menor, Santiago, y a sus descendientes. Quería agradecer, de este modo todo lo que su madre y sus hermanos habían hecho -también económicamente, a costa del pequeño patrimonio familiar que hubiese correspondido a Santiago y a sus hijos- por el Opus Dei.

Él no pensó nunca hacer uso de ese blasón. Por lo demás, preveía que sería criticado por quienes se empeñarían en ver detrás de tal decisión una actitud de vanidad mundana o de altivez aristocrática.

A pesar de ello, elevó esta petición a los órganos competentes del Estado español, después de haber pedido consejo a bastantes personalidades eclesiásticas, sobre todo en el Vaticano, acerca de la oportunidad de esta gestión. Todos, también en la Secretaría de Estado, opinaron que convenía que el fundador el Opus Dei pidiera la reviviscencia de ese título nobiliario.

La decisión no fue fácil de tomar. Después, como lo había previsto, se publicaron comentarios poco amenos en la prensa, que le hicieron sufrir.

Cuando le fue posible, en 1972, transmitió el título de marqués de Peralta a su hermano Santiago, como había planeado desde el principio.

MOTIVO DE LA PETICIÓN
En los años sesenta enviamos las noticias y datos de primera mano recogidos a un conocido genealogista de Aragón, quien comprobó que algunos títulos nobiliarios correspondían, en línea directa, a la familia de nuestro Fundador. En mi calidad de Secretario General del Opus Dei decidí encargar al genalogista un estudio detenido. Después, sugerí al Padre la posibilidad de solicitar la rehabilitación de esos títulos. Teníamos muy presente cuánto había trabajado y sufrido por la Obra la familia de nuestro Fundador. Al principio el Padre eludió el problema. Después se dio cuenta de que no se trataba de una cuestión meramente personal, suya, sino que afectaba a su hermano y a los descendientes de sus padres. Lo meditó detenidamente en la presencia de Dios.

Además de querer compensar de algún modo los sacrificios y sufrimientos que la fundación y desarrollo del Opus Dei habían supuesto para su familia de sangre, comprendió que no podía hacerles pagar de nuevo las consecuencias de su desprendimiento personal de los honores humanos: de hecho, como primogénito, de acuerdo con la legislación española vigente, sólo él podía recuperar los derechos nobiliarios. Repito que los honores no le importaban nada. La solución fue reclamar aquellos derechos para transmitirlos después a su hermano. Consideró, insisto, que -por una falsa humildad, y aún menos por miedo a las críticas y difamaciones-, no podía privar a su hermano y a sus sobrinos de algo que les pertenecía.

Pero sabía muy bien que este gesto podía ser mal interpretado, y por eso, antes de tomar una decisión definitiva, pidió consejo a diversas personas, también fuera de la Obra. Entre otros, se dirigió al Cardenal Dell'Acqua, al cardenal Marella, al Cardenal Larraona, al Cardenal Antoniutti, al Cardenal Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla y buen amigo suyo desde hacía muchos años, y a Mons. Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid, también viejo amigo del Padre.

Todos le dieron su parecer favorable y le animaron a llevar adelante el proyecto. El Cardenal Larraona, que era un insigne canonista, le precisó que no sólo tenía derecho a reclamar los títulos nobiliarios, sino que, como Fundador de la Obra, tenía obligación de hacerlo: "Usted ha enseñado a sus hijos a cumplir los propios deberes civiles y a ejercitar todos sus derechos de ciudadanos. Por tanto, si no lo hiciera, les daría mal ejemplo". El Cardenal pensaba que, si el Fundador renunciaba a este derecho tan cierto, sus hijos del Opus Dei y muchos otros buenos católicos probablemente seguirían ese ejemplo de humildad, renunciando, quizá, a derechos irrenunciables.

Nuestro Fundador informó también a la Secretaría de Estado Vaticana. Todos estuvieron de acuerdo. También contaba con el parecer favorable de las autoridades civiles competentes. Pero nuestro Fundador preveía claramente lo que iba a suceder: sabía que sería criticado por personas poco informadas, por algunos quizá envidiosos y malévolos, y por otros de lengua suelta, azuzados por el demonio. Veía con toda claridad que era como presentarles en bandeja de plata un pretexto para insultarle.

El 24 de julio de 1968 fue rehabilitado oficialmente el título de marqués de Peralta. Desde ese día arreciaron las polémicas y duraron tiempo. Hubo también personas amigas que le pidieron aclaraciones o que le hicieron llegar su solidaridad. Nuestro Padre afrontó siempre el asunto con claridad y, más de una vez, con sentido del humor.

PETICION DE UN DERECHO, CIUDADANÍA
Si abrimos la vieja guía oficial de "Grandezas y Títulos del Reino" podemos leer: -"Marqués de Peralta. Concesión: 4 de marzo de 1718, confirmada por Real Provisión de Fernando VI de 4 de diciembre de 1758.

Concesionario: Don Tomás de Peralta, Secretario de Estado, de Guerra y Justicia del Reino de Nápoles.

Don Santiago Escrivá de Balaguer y Albás. Consorte: Doña Gloria García-Herrero Ruiz.
Expedida carta en 17 de noviembre de 1972".
Vázquez 1, 348-350.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

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Los ex

Querido blogger, ¿qué me dices de los ex del Opus Dei? (te llamo de tú de intento, por la respuesta que diste a una de las preguntas hace dos días). Muchos van por ahí diciendo cosas malas del Opus Dei. Dicen de todo. Y ellos son personas que han estado dentro; metidos en eso como tú. Esto es algo que me deja perplejo siempre que lo veo. Hace unos días descubrí tu blog y me ha vuelto a llamar la atención que también haya gente en el Opus Dei que esté a gusto. ¿Por qué algunos como tú están contentos con el Opus Dei, y otros no dejan de echar pestes del Opus Dei?

No es que tenga una experiencia extraordinaria, pero cada vez voy conociendo a más gente que es o que fue del Opus Dei. Te responderé basándome en lo que he visto. Para empezar, me gustaría decirte que las personas que han sido del Opus Dei, y ya no lo son, se merecen mucho respeto y comprensión. Por eso no me parece adecuada la expresión “echar pestes del Opus Dei”. Creo que casi todos actúan de buena fe. Pensando que están ayudando a otros, para que no les “engañemos” los del Opus Dei, como les pasó a ellos. Aunque, en el fondo el que “engaña” –o el que llama, como se quiera decir- es Jesucristo. Él es quien da la vocación (cualquiera que sea). Además, pienso que no debemos juzgar a nadie, porque el que juzga es el Señor. Me parece que la actitud correcta ante las críticas de estas personas es perdonar, disculpar, sonreír y rezar por ellas. Esto es lo que trato de hacer yo siempre. Un ejemplo muy bueno de perdón es el de Juan Pablo II, que fue a la celda donde estaba Ali Agca -el hombre que le había disparado unos días antes-, para decirle que le perdonaba, como puedes ver en la foto. Él respondió a las balas con cariño y oraciones. Al odio con amor y comprensión. Pienso que es un modelo formidable, que todos hemos de imitar. La pregunta es: ¿por qué han dejado de ser del Opus Dei? Creo que no se puede generalizar, porque la vida es rica en matices. Hay tantas historias como personas: algunos lo dejaron porque se dieron cuenta de que no era lo suyo, y están muy contentos. Otros porque no habían llegado a conocer del todo la Obra (no olvides que no se puede amar lo que no se conoce), y veían en su vocación una especie de carga insufrible. Supongo que habrá algunos –a los que comprendo plenamente-, que lo han hecho porque la vida es dura, y todos tenemos pasiones que nos tiran para abajo. Ser fiel cuesta, porque los hombres tenemos en nosotros los más grandes ideales, mezclados con las más profundas bajezas. Y, junto a estos motivos, puede haber muchos otros: en esta vida hay de todo. También hay algunos que lo dejaron y no están contentos: estos son los menos. Pero como son los que más ruido hacen, parece que son los únicos. Por otro lado, hay mucha gente que fue del Opus Dei y tiene un gran cariño a la Obra. Yo conozco a varios de ellos: unos echan una mano desinteresadamente en las labores del Opus Dei. Otros donan dinero, para tratar de paliar el gran déficit de las actividades. Otros traen a sus hijos por el club donde yo trabajo, y dicen que rezan para que sus hijos tengan vocación de numerarios (de estos conozco a varios). Todas estas cosas no se van publicando por ahí, no quedan recogidas en las estadísticas, pero son igualmente ciertas y, desde luego, más numerosas. Por último quiero decirte que pienso que, si un marido no dijese que su mujer es, para él, la mejor que hay en el mundo, ya estaría empezando a agrietar su fidelidad. Por eso creo que, para mí, el Opus Dei es el mejor sitio para vivir y el mejor sito para morir. Estoy encantado con mi vocación. Conozco a muchos otros en mi misma situación, que podrían hacer un blog como este contando sucesos parecidos. (tomado de Soy un numerario del Opus Dei)

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Preguntas variadas sobre el OpusDei y los ex

(tomado de Soy un numerario del Opus Dei)

Respondo aquí tres comentarios de la misma persona a unas preguntas que me hizo:

A la respuesta de ¿La élite del Opus Dei son los numerarios? me dice:

Bueno, bueno…
En esta pregunta no te has lucido tanto pero a mí me vale.Pero te recuerdo que un panadero o un albañil si pueden ser diputados y de eso te puedo dar fe sin ser notario.Pero es verdad que en la Obra de Dios los cargos son cargas, la responsabilidad es terrible si no contásemos con la ayuda de la oración.
Lo de la formación es más discutible, te recuerdo que aunque no es normal un panadero o un albañil pueden tener una formación más que buena y un licenciado por mucha carrera es un cateto con muchas matemáticas en su cabeza.

Estoy de acuerdo contigo en que un panadero o un albañil pueden ser diputados. Pero, de hecho, no parece que haya muchos. De eso también te puedo dar fe sin ser notario.
Se me acaba de ocurrir un motivo más: aunque un panadero -o un albañil- pueden tener más formación que un catedrático, sería un poco chocante que un panadero con una formación "más que buena" esté dando charlas, o llevando la dirección espiritual, a catedráticos o licenciados "catetos".
No lo digo porque sea una profesión de menor rango, ni nada de eso: yo creo que la categoría de una profesión depende de cómo trabaje la persona que la desempeña.Me parece que será más santo -o mejor persona- el que mejor haga su trabajo, el que lo haga con más amor de Dios; sea panadero o licenciado.

A la respuesta de ¿Por qué aguantaron tanto los ex del Opus Dei? me dijo:
Gracias Antonio, creo que con esta respuesta has aclarado muchas y sobre todo has dado una vez mas una norma de respeto hacia los que han preferido dejar su vocación.

De nada.
Creo que lo mejor, ante los que dejan su vocación y atacan al Opus Dei, es comprender, perdonar, disculpar, sonreír…
Esto es lo que siempre nos enseñaba San Josemaría Escrivá, el fundador del ¿Hay clases en el Opus Dei? el comentario fue:
Nuevamente te has superado.La pregunta es verdad que tenia mala idea pero te has superado y “cum laude”.
Esta claro que en la Obra de Dios o más conocida como Opus Dei, la vocación es la misma lo que varía es la forma en que se vive y sobre todo la entrega que se puede hacer a ella, como tu muy bien dices por causas del trabajo, personales o las que sean.

Gracias.

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Las opiniones son más serenas y, casi siempre, positivas

Fernando Ocáriz (La Razón, 5.X.2002)

Fernando Ocáriz es el Vicario General de la Prelatura del Opus Dei desde 1994. Este peso pesado de la Obra, a la que pertenece desde 1971, nació en París (Francia) en 1944. Hijo de un veterinario militar, es un sacerdote con un amplísimo currículum. Licenciado en Física y doctor en Teología, ha desempeñado labores como la de profesor de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra o en Roma, donde también ha ejercido labores docentes en Cristología .

Es además consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y vice gran canciller de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma).
-¿Qué aporta el carisma del beato Josemaría Escrivá a la Iglesia?
-El carisma del nuevo santo y, en definitiva, el Opus Dei nace en la Iglesia y de la Iglesia: es, por tanto, uno de los modos, plurales, a través de los que el Espíritu Santo interviene en la vida de la Iglesia. Si tuviera que subrayar algún rasgo, mencionaría el énfasis en la función eclesial de los laicos.
– ¿Que destacaría del beato Josemaría como modelo de santidad?
-La vida de los santos es armónica; las virtudes humanas se entrelazan entre sí y con las virtudes sobrenaturales. El resultado es una personalidad siempre atractiva, profundamente coherente. En Josemaría Escrivá se manifiesta claramente este carácter orgánico de la santidad: por esto, lo que destacaría es el empeño por poner como objetivo de cada actividad la búsqueda del amor a Dios y del servicio a los demás.
– ¿Que defecto destacaría de la personalidad humana del beato Escrivá?
– Josemaría Escrivá era muy consciente de su pequeñez ante Dios, se definía a sí mismo como «un pecador que ama a Jesucristo» y aseguraba tener muchos defectos. Personalmente, pienso que logró transformar en virtudes lo que podrían ser defectos: por ejemplo, lo que llamaba su tozudez lo convirtió en perseverancia y fortaleza ante la adversidad.
-¿Qué compromisos adquiere el cristiano corriente que se hace miembro del Opus Dei?
-Al incorporarse a la Prelatura del Opus Dei, los fieles cristianos se colocan bajo la jurisdicción del Prelado y sus vicarios en lo que se refiere a la misión de la Prelatura. Esto, en concreto, comporta el compromiso de acudir a algunos medios de formación cristiana (retiros espirituales, clases de teología, etc.) y de colaborar en actividades apostólicas promovidas por la Obra, en la medida de las posibilidades de cada uno. Hay que tener en cuenta que todo eso se dirige esencialmente a que cada uno se esfuerce por vivir en plenitud el compromiso bautismal de todo cristiano, llamado a santificarse en las circunstancias ordinarias y a ayudar cristianamente a los demás.
– ¿Qué actividades de promoción humana realiza la Obra en el mundo?
– La actividad de la Prelatura en cuanto tal se reduce a proporcionar formación cristiana y asistencia pastoral a los miembros de la Obra y a otras personas que lo desean. Ésta conduce a la promoción de variadas actividades educativas y asistenciales dirigidas por fieles de la Obra junto a otras personas; en ellas, la Prelatura se encarga sólo de la formación doctrinal y de la atención sacerdotal.
-A los miembros del Opus Dei ¿sólo les interesan las finanzas, la política o las cátedras universitarias?
– Las finanzas, la política o las cátedras interesan mucho, como es lógico, a los fieles de la Prelatura que desarrollan su actividad profesional en medios financieros, políticos o universitarios, pues es ahí justamente donde intentan llevar a la práctica su empeño por vivir seriamente el cristianismo. Pero la mayoría de las personas del Opus Dei no pertenecen a esos ambientes, y sus intereses se centran en otros campos: la agricultura o la ganadería, las fábricas en las que trabajan, su comercio, las tareas domésticas, o tantas actividades del trabajo humano.
-¿El Opus Dei es una organización conservadora en la Iglesia?
-El beato Josemaría insistía frecuentemente en la necesidad de hacer rendir los propios talentos. Esto supone riesgo e imaginación. Las enseñanzas de Jesucristo marcan la pauta de lo que significa «conservar» en la Iglesia. Si ser conservador es enterrar los propios talentos, no cabe que un discípulo de Cristo sea conservador. La Iglesia en general -y el Opus Dei en particular- es conservadora en otro sentido, en cuanto que es consciente de que toda su riqueza procede de Cristo, y no puede falsificar el tesoro recibido. Pero es profundamente innovadora al difundir esa riqueza en todas las culturas, al confrontarla con todas las situaciones que los hombres han propiciado a lo largo de la historia; al procurar, desde esta perspectiva, dar respuesta a los problemas con los que se enfrenta la humanidad.
-¿Por qué despierta tanta polémica en la Iglesia, una organización que la misma Iglesia reconoce como suya?
-No comparto -también porque lo veo- que haya esa polémica; si acaso opiniones diferentes, siempre respetuosas. Por otro lado, es comprensible que el Opus Dei haya sido objeto de comentarios y análisis diversos, por la novedad que ha supuesto en la vida de la Iglesia. Cuando la Obra dio sus primeros pasos en Roma, en la Curia se comentó que había llegado con un siglo de anticipación. A medida que, con los cauces abiertos por el Concilio, su naturaleza teológica ha quedado encuadrada en una forma jurídica adecuada -la Prelatura personal-, y que su actividad se ha extendido más aún por los cinco continentes, las opiniones son más serenas y, casi siempre, positivas: no de admiración a las personas de la Obra -que no somos mejores que los demás-, sino de aprecio por la riqueza espiritual de la Iglesia. Me parece que la imagen de institución polémica es un asunto del pasado que ha existido en la mente de pocos, como el tópico trasnochado del supuesto secreto: me es difícil pensar en una institución de la que quien lo desee pueda saber más que de la Obra.
-¿Qué lugar ocupan los pobres en una organización católica como el Opus Dei?
-Los pobres significan en la Obra lo que han significado siempre para los cristianos: cada uno, como cualquier otra persona, vale toda la sangre de Cristo. Numéricamente son muchos más que los ricos, como pasa en la sociedad civil y en la Iglesia. Fue precisamente entre los pobres y enfermos más abandonados de Madrid donde nació la Obra. Hay muchas iniciativas de promoción social puestas en marcha por fieles del Opus Dei, desde dispensarios y hospitales (como Monkole, en Kinshasa) hasta escuelas de formación profesional.

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¿Por qué los ex miembros guardan tanto rencor?

Los que han logrado salir del Opus Dei no hablan muy bien de él. ¿Por qué los ex miembros guardan tanto rencor? Quizá la palabra “lograr” no es la más adecuada en este contexto. La salida del Opus Dei es de las cosas más sencillas del mundo. Esto se explica más despacio en otro lugar de esta misma página.
La mayoría de los que han dejado la Obra lo han hecho por pensar que no tenían vocación y mantienen intacto su cariño hacia el Opus Dei. Los fieles de la Obra tienen también hacia ellos un gran cariño y les tratan con afecto. Casi todos piden ser cooperadores de la prelatura.
Muy pocos de los que han abandonado el Opus Dei han tenido una actitud crítica o rencorosa. En cualquier caso, como se demuestra por la experiencia, esos pocos ex-miembros son la excepción, pues la inmensa mayoría no se plantea el mínimo resquemor. Los fieles del Críticas al Opus Dei: una respuesta personal)

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