¿Por qué aguantaron tanto los ex?

Espero que estas preguntas aclaren esas dudas, no mías… que gracias a Dios tengo claras, pero sí que se pueden hacer personas que lean este blog, y al tiempo lean la información que se da desde la web oficial de la Prelatura; y, lo que es peor, la que se escucha en los mentideros oficales de los "ex-obreros" (que por cierto si tan mal los trataron, no sé cómo algunos aguantaron entre 15 y 30 años en la Obra; vamos, si tan malos eran sus compañeros y tan mal se lo hacían pasar, algo fallaba en sus cabezas, yo me hubiese largado a los 15 dias) Un saludo, espero que tu retiro te sentase bien (cinco dias fuera fue tu retiro anual, ¿no?)

(Esta pregunta, junto con otras dos -¿Hay clases en el Opus Dei? y ¿La élite del Opus Dei son los numerarios?- vienen de la misma persona, pero las he respondido en tres posts diferentes, para que no fuese una respuesta demasiado larga)

Sobre los ex-obreros te diré que yo también me quedo perplejo al ver que algunos "aguantan" tantos años pasándolo fatal, antes de dejar de ser del Soy un numerario del Opus Dei)

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¿Por qué algunos ex se quedan resentidos?

¿Por qué algunos ex se quedan resentidos? No parece que ocurra en otros lugares. Por mucho que hagas, siempre habrá algún resentido. El mismo Jesús tuvo entre sus más íntimos un resentido (Judas, el “resentido” por antonomasia) que le denunció ante los poderosos y consiguió que el Mejor y más Amable Personaje de todos los tiempos fuese apresado, torturado y crucificado.
Antes de nada, aclarar, porque es de justicia, que la inmensa mayoría de los que han sido del Críticas al Opus Dei: una respuesta personal)

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Opus Dei: documentos secretos internos

El equipo de Opus Dei: anti ha realizado un estudio sobre un documento encontrado en la web. Aquí os presentamos las conclusiones y comentarios al documento. En cursiva aparecen los textos encontrados en internet y en letra normal las aportaciones de Opus Dei: anti Bibliografía recomendada:
El secreto del Opus Dei
El supuesto secreto del Opus Dei es un tópico trasnochado
Documentos internos de la Obra
Opus Dei documentos
El folio secreto del santo del Opus Dei
El secreto del Opus Dei
Libros sobre el Opus Dei
Opus Dei libros
¿Es secreta la pertenencia al Opus Dei?

Publicamos también los documentos internos (el Catecismo, glosas, meditaciones, constituciones, cuadernos, vademecums…). Documentos que se ocultan no sólo a los que no pertenecen a ella, sino a muchos de sus miembros, que desconocen su existencia. Servirán de ayuda para quienes, antes de entrar, deseen saber por qué normas y criterios, se va a regir su vida dentro del Opus Dei.

La existencia de estos documentos no se oculta a los miembros de la Obra. Todos ellos conocen su existencia. Aunque no todos los usan, sino únicamente algunos de los miembros. Algunos también son conocidos por personas que no son de la Obra.
El Catecismo de la Obra lo estudian todos los miembros del Opus Dei y algunos que todavía no lo son, pero tienen interés en serlo. Es un documento que explica mediante preguntas, los puntos fundamentales del espíritu del Opus Dei.
Las glosas y vademécums son indicaciones sobre el modo de desarrollarse la labor del Opus Dei con personas jóvenes, matrimonios, etc. Estos documentos los leen los que están encargados de dirigir esas actividades.
Los libros de meditaciones se leen todas las mañanas en los centros del Opus Dei, para ayudar a hacer oración a los miembros (los numerarios hacen media hora de oración juntos todas las mañanas). También asisten a la lectura de este libro los que todavía no son miembros del Opus Dei, pero han manifestado sus deseos de serlo en un futoro, o los que están más "metidos" en el centro.
Los cuadernos y constituciones explican el espíritu del Opus Dei de forma desarrollada (los cuadernos ocupan más de 12 tomos de unas 200 páginas cada uno). Un resumen de los mismos se puede encontrar en el catecismo. Estos documentos los consultan personas de la Obra y otros que todavía no lo son. Uno de los cuadernos habla sobre la vocación: éste lo leen miembros de la Obra y otros que no lo son, pero que se están planteando su vocación.

"…para predicar y enseñar esta doctrina, no he necesitado nunca de ningún secreto. Los socios de la Obra abominan del secreto…" (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 34).

Pues eso, nada de secretos.

Para entender la falsedad de las acusaciones de secretismo citamos el siguiente texto escrito por un miembro del Opus Dei (es la respuesta a la pregunta que se encuentra en Documentos internos de la Obra):

"Esos documentos son recopilaciones de experiencias, y cualquiera que los lea con algo de calma y sin esquemas preconcebidos, ve que son de pluma y procedencia muy diversa, en los que el redactor expresa con mayor o menor fortuna en cada ocasión algunas recomendaciones para diversos tipos de asuntos y situaciones.

Como tú dices, hay párrafos que son un poco antiguos, que efectivamente merecen una revisión, y quizá no se ha prestado a eso la atención que se debía, quizá porque en la Obra la vida va por delante de las glosas sobre cómo la vamos viviendo…

De todos modos, esos documentos no dicen exactamente lo que tú dices. No citas textualmente, sino que haces una interpretación… y se podrían hacer otras, y la mejor es la que se hace si se sitúa todo en su contexto, creo.

En todo caso, me alegro que me hagas esta pregunta. No se ajusta a la verdad decir, ya sé que tú no lo dices, que todas esas cosas sean normas oficiales de obligado cumplimiento. Prueba de ello es que no es infrecuente que vayan cambiando, incluso que se vayan haciendo ediciones nuevas, como ha sucedido ya varias veces.

Comprendo que algunos de los aspectos que se tratan allí pueden no entenderse. Es lógico, si piensas que todas las cosas tienen un contexto, una vida, fuera del cual quedan muertas, como sin vida. Y el Opus Dei, como parte de la Iglesia, es sobre todo vida, juventud, corazón, buen humor, amor a Dios y un cariño enorme por las personas, por cada persona.

Comprenderás que la publicación de esos documentos internos, que no es la primera vez que sucede, presentados como un catálogo de preceptos agobiantes, es situarse en un ámbito imaginario, forzando la vida, que es mucho más rica que unos rígidos esquemas. En alguna pregunta anterior se trata el tema de las "rigideces" y el daño que hacen las personas "rígidas", si no moderan sus impulsos".
(tomado de Crí­ticas al Opus Dei: una respuesta personal)

Opus Dei: documentos secretos internos Opus Dei>CUADERNOS 11: FAMILIA Y MILICIA
Roma, 1998

(Imagen escaneada de la primera página)

INTRODUCCIÓN

La lucha, hijo mío, es estar continuamente en guerra 1. Mediante una vocación específica, personal, el Señor nos ha llamado al Opus Dei, y nos ha asignado un puesto en el frente, donde combatir una continua guerra: tú contra ti mismo, yo contra mí mismo 2. Una guerra en la que nunca peleamos solos. Siempre nos sentimos cubiertos por el fuego de una poderosa arma: la oración de toda la Obra. Por la Comunión de los Santos, nos sabemos parte de un ejército bien compacto. Notamos el aliento de otras almas que viven con las mismas aspiraciones y deseos que nosotros, que pelean día a día con el mismo objetivo, y que, por encima de las diferencias de cultura, de lugar o de tiempo, también cuentan con nuestro apoyo sobrenatural.

La Obra, a la vez que milicia, es una familia unida con lazos más fuertes que los de la sangre, con unión de corazones, de voluntades, de afanes… 3. Desde el primer momento, quienes se acercaban a nuestro Padre experimentaban el cariño de un corazón paterno y materno. Después, en casa de la Abuela, encontraban el mismo aire de hogar cristiano que ahora se respira en nuestros Centros y allá donde se encuentre un fiel del Opus Dei, levantando la temperatura espiritual de los que le rodean 4.

[…]

Nos parece un texto metafórico muy adecuado para explicar el espíritu del Opus Dei a sus miembros.

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Guión orientativo para las clases de Catecismo de la Obra en las Convivencias de Supernumerarios de 2006 (nn. 1-46)

1. GUIÓN PARA LOS NN. 1-17

Los comentarios que se adjuntan, serán más útiles en la medida en que se consiga adaptarlos a la preparación de los asistentes; no se trata de un guión de clase para su uso inmediato: se requiere una labor previa de asimilación y síntesis, para explicar después lo que convenga con esa orientación. Para facilitar este trabajo el guión se divide en dos partes. En la primera, se ofrecen algunas ideas generales que pueden servir —a quien ha de explicar estas sesiones— para enmarcar más ampliamente el comentario específico a cada uno de los números del Catecismo. Si conviene explicar estos contenidos con más detenimiento, puede usarse esta Parte I como índice de una sesión introductoria.

La explicación de estas ideas —que prepara y complementa el estudio personal— deberá ayudar a:

a) entender con claridad que la realidad originaria del Opus Dei y su configuración jurídica como prelatura personal no guardan entre sí una relación puramente pragmática. Esta configuración no es simplemente una forma jurídica más práctica, o que ofrezca alguna ventaja, más o menos accidental, respecto a otras posibilidades: se trata de la «configuración jurídica adecuada» a la realidad del Opus Dei, en el sentido de que la figura jurídica de prelatura personal no sólo acoge perfectamente los rasgos esenciales de la naturaleza que Dios ha querido para la Obra, sino que ofrece el cauce más natural y directo para su manifestación y eficacia;

b) conocer con precisión y profundidad las características más importantes de esa configuración, sin necesidad de descender a cuestiones jurídicas de detalle o a una casuística superflua.

Las ideas contenidas en una y otra parte, en todo caso, son orientativas: quien se encargue de comentar esos puntos ha de procurar adaptarse a las capacidades de los oyentes, a su edad, a su formación teológica y canónica, y debe asegurarse de que todos entiendan1…

Es una explicación práctica muy útil para la preparación de las clases.

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Opus Dei: documentos secretos internos Opus DeiCUADERNOS 12: APOSTOLADO DE LA OPINIÓN PÚBLICA

ROMA, 1999

(Imagen escaneada de la primera página del libro)

INTRODUCCIÓN

En 1946, nuestro Padre escribió una carta en la que, con gran visión de futuro, animaba a sus hijas e hijos de todos los tiempos a servirse de los medios de comunicación, para poner a Cristo en la cumbre de todas las realidades humanas. Quería impulsarnos a que con sentido de profunda humildad -fuertes en el nombre de nuestro Dios y no en los recursos de nuestros carros de combate y de nuestros caballos (cfr. Ps. XIX, 8)-, estuviésemos presentes sin miedo en todas las actividades y organizaciones de los hombres, para que Cristo esté presente en ellas .

En este nuevo volumen de Cuadernos se recogen bastantes párrafos de aquella carta y otras enseñanzas de nuestro Fundador sobre el apostolado de la opinión pública. Una de las ideas que palpita en estos textos es que este apostolado es tarea de todos. Desde todas las profesiones, afirmaba nuestro Padre, se puede llegar a influir en la vida de los órganos de la opinión pública. La vibración apostólica de mis hijos, al ver la trascendencia de este apostolado, sugerirá a cada uno -en la esfera de sus iniciativas- la manera de ayudar.

[…]

En este texto se habla de intentar llevar a todos los hombres hacia Jesucristo. Aquí se comprueba, una vez más, que el Opus Dei es una pequeña parte de la Iglesia, porque sus fines son los mismos que los de la Iglesia.

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Carta Vos autem
de 16 de julio de 1933

1 VOS AUTEM dixi amicos, quia omnia quaecumque audivi a Patre meo, nota feci vobis (Ioann. XV, 15); os he llamado amigos, porque os he hecho saber cuantas cosas oí de mi Padre. Aquí tenéis, hijas e hijos de mi alma, unas palabras de Jesucristo Señor Nuestro, que nos señalan el camino que hemos de seguir en nuestra labor apostólica. Dios nos ha llamado para llevar su doctrina a todos los rincones del mundo, para abrir los caminos divinos de la tierra, para hacer que conozcan a Jesucristo tantas inteligencias que nada saben de El, y —al querernos en su Obra— también nos ha dado un modo apostólico de trabajar, que nos mueve a la comprensión, a la disculpa, a la caridad delicada con todas las almas […]

[…]

Un escrito en el que, una vez más, se habla de dar a conocer Jesucristo. De hacer que todos los hombres le conozcan. Con comprensión y cariño hacia todos.

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CUADERNOS 8: EN EL CAMINO DEL AMOR
ROMA, 1989

INTRODUCCIÓN

Nuestra vida en la Obra es un largo viaje, que dura lo que nuestros años sobre la tierra. Un camino comenzado por amor, que del amor se alimenta, y que alcanzará su término -si somos fieles- en el Amor que no tiene fin.
Ser caminantes hacia Dios es la verdad más profunda de nuestro ser y de nuestra existencia. Verdad que cada uno de nosotros ha sellado con un compromiso de amor, al responder a la llamada divina -veni, sequere me! (1), ven y sígueme- con la entrega que hicimos a Dios en el Opus Dei. Desde entonces, sin haber cambiado nada exteriormente, todo ha adquirido nueva luz y armonía en nuestra alma. El trabajo profesional, los lazos de familia y de amistad, las relaciones sociales y profesionales, son para nosotros, por mandato imperativo de Cristo, modo y camino de santidad, realidades santificables y santificadoras, como tantas veces nos enseñó nuestro queridísimo Padre.

[…]

Todas las realidades de la tierra pueden llevar a encontrarse con Dios, pueden ayudarnos a ser buenos cristianos.

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EL BUEN PASTOR
José María Escrivá, 12-III-1961

Del tomo de meditaciones internas “Mientras nos hablaba en el camino”, páginas 143-155
Roma, 2000

Un día de retiro, una jornada en la que el Señor nos concede especialmente gracias para considerar nuestro fin: santificarnos y santificar. Pero hoy yo querría señalaros una vez más cuál es el espíritu nuestro en un medio maravilloso de santificación, en un medio que está instituido por Jesucristo, porque es sacramento: la Confesión. Y, a partir de esa institución divina, deseo haceros algunas consideraciones sobre otro medio que es también una muestra de cariño materno de la Obra: la dirección espiritual con el Director, la charla fraterna.

Como de costumbre, me he traído unos libros, fichas y papeles. Algunas veces sucede que, después, durante la meditación, me voy por otros caminos y no les hago caso. Pero a este libro sí le hago caso, siempre, porque es el Evangelio, y yo no pretendo hablar más que palabras de vida, las de Jesucristo Nuestro Señor

En esta homilía se palpa la santidad de Josemaría Escrivá de Balaguer, que sólo pretendía hablar de Dios. El único objetivo de su vida fue ser fiel a lo que Dios quería de él.

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Carta Res omnes
de 9 de enero de 1932

1 RES OMNES […] no queremos librarnos de las trabas —santas— de la disciplina común de los cristianos. Queremos, por el contrario, ser con la gracia del Señor —que me perdone esta aparente falta de humildad— los mejores hijos de la Iglesia y del Papa […]

2 […] Instaurare omnia in Christo (Ephes. I, 10), dice San Pablo a los de Efeso, renovad el mundo en el espíritu de Jesucristo, colocad a Cristo en lo alto y en la entraña de todas las cosas. Venimos a santificar cualquier fatiga humana honesta: el trabajo ordinario, precisamente en el mundo, de manera laical y secular, en servicio de la Iglesia Santa, del Romano Pontífice y de todas las almas […]

[…] Comprenderemos la emoción de aquel pobre sacerdote, que tiempo atrás sintió dentro de su alma esta locución divina: et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Ioann. XII, 32); cuando seré levantado en alto sobre la tierra, todo lo atraeré a mí. A la vez, vio con claridad la significación que el Señor, en aquel momento, quería dar a esas palabras de la Escritura: hay que poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas. Entendió claramente que, con el trabajo ordinario en todas las tareas del mundo, era necesario reconciliar la tierra con Dios, de modo que lo profano —aun siendo profano— se convirtiese en sagrado, en consagrado a Dios, fin último de todas las cosas […]

[…]

Aquí manifiesta S. Josemaría que la única finalidad del Opus Dei es servir a la Iglesia y servir al Papa. El Opus Dei está para servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida.

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Carta Videns eosde 24 de marzo de 1931

1 VIDENS EOS […] Me conmueve, hijos queridísimos, contemplar a Jesús que ejercita su poder divino y hace un milagro maravilloso, para ir al encuentro de los suyos, que se fatigan remando contra el viento por llevar la barca a donde el Señor les ha dicho.

Cumplimos también nosotros un mandato imperativo de Cristo, navegando en un mar revuelto por las pasiones y los errores humanos, y sintiendo a veces dentro de nosotros toda nuestra flaqueza, pero decididos firmemente a conducir a término esta barca de salvación que el Señor nos ha confiado. Se levanta quizá en ocasiones, de lo profundo del corazón, ante la fuerza del viento contrario, la voz de nuestra impotencia humana: ten misericordia de mí, oh Dios, porque me persiguen, me combaten y me hacen sufrir constantemente. Sin cesar me persiguen mis enemigos; y son muchos, en verdad, los que me combaten (Ps. LV, 2-3). El no nos deja, y siempre que ha sido necesario se ha hecho presente, con su omnipotencia amorosa, para llenar de paz y de seguridad el corazón de los suyos: Jesús les habló luego, y dijo: buen ánimo, soy yo, no tenéis que temer. Y se metió con ellos en la barca, y cesó el viento (Marc. VI, 50-51) […]

[…]

El Fundador del Opus Dei recurre a ejemplos del Evangelio, como solía hacer, para acercar a todos los miembros del Opus Dei a Jesucristo.

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Intención mensual (julio-septiembre 2006)

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La intención mensual general para julio-septiembre es:

Patronos: Santa María, Regina apostolorum.

Ante el interés por la Obra que se ha despertado en la opinión pública, procuremos dar a conocer a mucha gente nuestro espíritu, llegando al trato personal, de modo que se produzca un gran incremento en el número de las personas que se incorporen a la labor apostólica y empiecen una dirección espiritual.

[…]

La intención mensual es algo en lo que se pone especial empeño durante unos meses. Con la intención mensual se demuestra la unidad de la Obra: todos los miembros piden a Dios durante ese tiempo con intensiadad para que salga adelante esa intención. Las intenciones tienen habitualmente una finalidad apostólica.

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Carta Singuli diesde 24 de marzo de 1930

1 singuli dies … […] Todos los días (…) deben presenciar nuestro afán por cumplir la misión divina que, por su misericordia, nos ha encomendado el Señor. El corazón del Señor es corazón de misericordia, que se compadece de los hombres y se acerca a ellos. Nuestra entrega, al servicio de las almas, es una manifestación de esa misericordia del Señor, no sólo hacia nosotros, sino hacia la humanidad toda. Porque nos ha llamado a santificarnos en la vida corriente, diaria; y a que enseñemos a los demás —providentes, non coacte, sed spontanee secundum Deum (I Petr. V, 2), prudentemente, sin coacción; espontáneamente, según la voluntad de Dios— el camino para santificarse cada uno en su estado, en medio del mundo […]

[…]

Como se puede ver, el empeño de las personas del Opus Dei es cumplir con la Voluntad de Dios para ellos.

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PARECERSE A NUESTRO PADRE
Editorial de Crónica, junio 1985, pp. 590-596

Nosotros hemos recibido una preciosa herencia de nuestro Fundador: el encargo de hacer el Opus Dei. Lo llevaremos a cabo, si cumplimos la condición que nos explicó repetidamente: haremos el Opus Dei en la tierra, si somos nosotros mismos Opus Dei (1). Y ser del Opus Dei significa dar cumplimiento al designio de Dios, que nos ha elegido antes de la constitución del mundo, para que seamos santos en su presencia (2), siguiendo este camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano (3), en el que El mismo nos ha puesto…

(1) Del Padre, Tertulia 26-VI-1977 en Crónica, 1977, p. 763.
(2) Ephes I,4.
(3) Oración para la devoción privada a nuestro Padre.

[…]

Cada cristiano se hace santo cumpliendo el plan que Dios tiene para él (su vocación). Los fieles del Opus Dei se hacen santos siendo fieles al espíritu del Opus Dei.

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Carta del Padre del 26 de junio de 2006:

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

En esta fecha, en la que nuestro Padre se encuentra tan especialmente presente en cada uno de nosotros, me he sentido movido a abriros mi corazón. Seguramente lo que os voy a decir lo tenéis ya bien dentro de vuestra alma.

Al recordar en los días pasados la llegada de nuestro Padre a Roma, me han venido una vez más a la mente –con nueva fuerza- su gran generosidad, su entrega sin límites a cuanto el Señor le pedía, su fidelidad heroica para acompañar a Jesucristo llevando la Santa Cruz en su cuerpo y en su alma. Nos repitió machaconamente que se sentía un instrumento inepto y sordo para hacer la Obra; pero, por los frutos, conocemos un poco del inmenso servicio que ha prestado a la Iglesia, a la humanidad y que, desde el Cielo, sigue prestando al mundo entero. Conversiones; personas de los más diversos ambientes que descubren la grandeza y la alegría de encontrar a Jesucristo; almas sin esperanza que tocan el gozo de renacer a una vida nueva; hombres y mujeres jóvenes, o de edad avanzada, que experimentan la suave y activa sacudida que supone conocer y amar a Jesucristo y dar la vida para comunicar a esta tierra la Luz de Dios; y me quedo muy corto en la enumeración…

Los fieles del Opus Dei tienen especial devoción a San Josemaría Escrivá de Balaguer, por ser el fundador del Opus Dei.

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CUADERNOS – 7
VOCACIÓN Y APOSTOLADO

INTRODUCCIÓN

Han pasado más de cincuenta años desde la fundación de la Obra: pocos, para una institución que ha de durar mientras haya hombres sobre la tierra. En todo el orbe, innumerables personas conocen y aman el espíritu del Opus Dei, que les enseña a hallar a Dios en su vida ordinaria y a acercarle muchas almas, cumpliendo el mandato apostólico que Cristo confió a la Iglesia entera. Son personas de toda edad y condición, que se forman al calor de la Obra, reciben la savia buena de su espíritu y colaboran con nosotros en las labores de apostolado.

Pensando también en estas personas, se publicaron en las revistas internas los artículos sobre la vocación y el apostolado, que se recogen en este volumen. Con palabras de nuestro Fundador y del Padre, se enseña a hacer apostolado según el espíritu específico del Opus Dei, y se exponen los criterios que permiten discernir las características de la vocación divina de la Obra, que el Señor está empeñado en regalar a muchos. Lo escribió nuestro Padre, cuando la Obra era aún una pequeña semilla que Dios había puesto en su corazón: tengo certeza de que la llamada –la llamada específica de que vengo hablando en esta carta–, es para muchos: porque en la Obra no hay clasismos, porque interesan todas las almas; y, por lo tanto, se necesitan toda clase de instrumentos 1.

Que la Virgen Santísima, Reina de los Apóstoles, y su Esposo San José, obtengan de la Trinidad Santísima la gracia de que muchas más personas, en todos los países y continentes, oigan esta llamada a buscar la santidad y a hacer apostolado en medio del mundo, y que –una vez oída– la sigan, con fidelidad proselitista, todos los días de su vida, en servicio de Dios, de la Iglesia y de las almas.

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(1) De nuestro Padre, Carta, 9-I-1932, n. 12.

En este escrito se puede comprobar la rectitud de intención del Padre Escrivá a la hora de plantear la vocación al Opus Dei: la vocación al Opus Dei es para encontrar la santidad en medio del mundo y servir a Dios.

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Documento interno del Opus Dei

PROGRAMA DE FORMACIÓN INICIAL
(B-10)

Tercera Edición – Roma, 1985

Nuestro principal y mejor apostolado es procurar que las vocaciones que el Señor envía a su Obra reciban, desde el primer momento, la formación oportuna para corresponder a la llamada y para perseverar en el camino.

Esta es la primera tarea —con obligación de justicia— de todos los miembros del Opus Dei, y especialmente de los Directores. Sólo así, además, se multiplicará la eficacia de las labores apostólicas.

Nunca olvidemos que, si hemos de recibir continuamente los medios que en la Obra están prescritos para nuestra santificación, las vocaciones recientes tienen más urgencia de esa ayuda: vuestros nuevos hermanos son como criaturas recien nacidas, y necesitan, con el afecto y la comprensión de todos, el aliento de la doctrina y el ejemplo de vuestra piedad.

Mariano

Roma, en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, 3 de mayo de 1960.

[…]

La preocupación por las vocaciones recientes es una prueba más de que el Opus Dei no va a hacer números, ni a "captar" a muchos, sino a acercar a las almas a Dios.

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Publicación interna

CANCIONESRoma, 1986

Presentación

Nuestro Padre nos animó siempre a cantar, como una manifestación de esa alegría que es un tesoro cristiano del Opus Dei (1). Cuando las palabras se quedan cortas para expresar el cariño, suple el canto. Entonces, cantar es amar y orar: en las reuniones de familia, en los viajes… He llenado las carreteras de Europa -comentaba nuestro Fundador- de avemarías y de canciones (2).

El espíritu de la Obra nos lleva a entonar a lo divino las melodías populares. Pero tenemos además nuestras canciones de familia. Surgieron poco a poco, con espontaneidad. Nuestro Fundador deseaba que tuviéramos tradiciones de familia que sirvieran para reforzar esa unidad de corazones y de afectos tan propia del Opus Dei. Lo que nos une es el espíritu de la Obra, pero ese espíritu no puede estar desencarnado: necesita de manifestaciones externas propias. Y nuestro Padre pensó que una de esas manifestaciones fuese el canto: las canciones de Casa han de servirnos para estar más unidos unos con otros. […]

Para secundar este deseo de nuestro amadísimo Fundador, el Padre ha dispuesto que se publique este libro: entre las distintas canciones, hay algunas (nn. 3, 7 y 28) que se compusieron para que las pudieran cantar nuestras hermanas.

[…]

En el Opus Dei, como en todas las familias, hay tradiciones y costumbres. Las canciones que cantan los miembros de la Obra son una de ellas. Las letras de las canciones hablan del amor de Dios, de la fidelidad a la vocación, del apostolado, de la Virgen María, etc.

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Documento interno del Opus Dei

EXPERIENCIAS SOBRE EL MODO DE LLEVAR CHARLAS FRATERNAS

[…]

Si se entiende bien que quien imparte la dirección espiritual es el Opus Dei, fácilmente se comprende que no tendría sentido, por ejemplo, que al hacer la charla fraterna alguien pusiera como condición, para tratar un tema determinado, que quien la recibe se comprometiera a “no contar a nadie” lo que va a decirle; o que éste último, pensando facilitar la sinceridad, equivocadamente dijera al que hace la charla: “cuéntamelo todo y no te preocupes, porque no se lo voy a decir a nadie más”. En estos casos hipotéticos, la persona que recibiera la charla dejaría de ser instrumento para hacer llegar la ayuda de la Obra: esa conversación no seria una charla fraterna de dirección espiritual.

[…]

Esta cita sacada de contexto no es nada representativa, para hablar del ducumento (que hemos leído). Este documento está pensado para ayudar a quienes llevan la dirección espiritual de otras personas en el Opus Dei.

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CUADERNOS 5: LA MISIÓN APOSTÓLICA

Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina con la luminaria de tu fe y de tu amor… (1)
La preocupación apostólica es inseparable de la lucha por alcanzar la santidad. Con la vocación al Opus Dei, al celo apostólico se une el afán proselitista, es decir, el deseo de que otros reciban la misma vocación. Cuando se tiene un bien, cuando un alma es feliz, cuando siente esta alegría interior y desea esta dicha, procura dar ese bien y esa dicha a los demás (2).
En la Obra, apostolado y proselitismo van entrelazados. Nuestro Padre repetía que nosotros tenemos el deber imperativo de hacer proselitismo; el deber de transmitir este don divino, y de procurar que haya otras almas que sirvan al Señor en el Opus Dei (3).

(1) Camino, n. 1
(2) De nuestro Padre, Crónica II-64, p. 7.
(3) De nuestro Padre, Crónica II-64, p. 7.

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CUADERNOS 3: "VIVIR EN CRISTO"

INTRODUCCIÓN

«Que busques a Cristo: que encuentres a Cristo: que ames a Cristo». -Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera? 1.

Nuestra vida en la Obra comenzó porque Cristo vino a nuestro encuentro con una palabra afabilísima: Tu, me sequeris 2, ¡sígueme! Desde entonces se habrán sucedido en cada uno y continuamente esas tres etapas clarísimas, aunque no siempre de la misma manera.

Buscamos, hallamos y amamos a Jesucristo con la inocencia de Juan, o con las lágrimas de arrepentimiento de Pedro, o con la hondura serena que daban a Pablo las muchas batallas vencidas por el Señor. En cualquier caso, apenas en los comienzos o ya cerca del fin de la carrera, guardada la fe 3, el amor de Dios es lo que nos mueve.

La conversión es cosa de un instante: la santificación es tarea para toda la vida. La semilla divina de la caridad, que Dios ha puesto en nuestras almas, aspira a crecer, a manifestarse en obras, a dar frutos que respondan en cada momento a lo que es agradable al Señor. Es indispensable por eso estar dispuestos a recomenzar, a reencontrar -en las nuevas situaciones de nuestra vida- la luz, el impulso de la primera conversión 4.

(1) Camino, n. 312;
(2) Ioann. XXI, 22;
(3) Cfr. II Tim. IV, 7;
(4) Homilía, La conversión de los hijos de Dios, 2-II-1952;

[…]

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'Crecer para adentro'

Beato Josemaría Escrivá
Textos tomados de la predicación del Fundador del Opus Dei. Madrid 1937

Imagino vuestra inmensa alegría cuando recibáis, y cuando meditéis, estos apuntes tomados de la predicación de nuestro Padre en el Consulado de Honduras, durante los meses de abril a agosto de 1937, hace ahora sesenta años. Se trata de un deseo que ya don Álvaro expresó en varias ocasiones, pero no tuvo ocasión de verlo realizado. Su lectura y meditación nos ayudará mucho a todos a meternos, más y más, por caminos de oración, de la mano de tan estupendo guía en el trato con Dios como es nuestro Padre.

Durante la guerra civil española, los cristianos que quedaron en la zona controlada por los enemigos de la Iglesia experimentaron una cruel persecución religiosa; basta recordar que en el primer año del conflicto fueron asesinados 6.500 eclesiásticos, en odio a la fe; y muchos seglares padecieron el mismo fin por el solo hecho de ser católicos. En esas circunstancias, nuestro Padre siguió desarrollando a escondidas – no cabía otra forma – una amplia labor pastoral, en la medida que las circunstancias se lo permitían, arriesgando su vida cuando era necesario para el bien de las almas. Después de una verdadera odisea, encontró refugio en una sede diplomática madrileña: el Consulado de Honduras, que -como otros lugares semejantes- ejercitó durante aquellos meses el derecho de asilo con innumerables personas.

[…]

vuestro Padre
+ Javier

Roma, 2 de octubre de 1997, fiesta de los Santos Ángeles Custodios, aniversario de la fundación del Opus Dei.

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'El niño perdido y hallado en el templo' – Meditación interna. JM Escrivá.

EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO
José María Escrivá, 8-VII-1937
Del tomo de meditaciones internas “Crecer para adentro”,
páginas 191-198
Roma, 1997

1) La composición de lugar de nuestra oración de hoy será imaginarnos a Jesús adolescente, annorum duodecim, como nos transmite el Evangelio (186), a la edad de doce años. Nuestra petición: aprender la lección que nos da como Maestro.

San Lucas nos relata que, habiendo subido Jesús con su Madre y San José a Jerusalén para el día de la fiesta, acabada ésta, remansit puer Iesus in Ierusalem, et non cognoverunt parentes eius (187); se quedó en Jerusalén y sus padres no lo advirtieron. Ha llegado solamente a los doce años nuestro Maestro, ¡y cómo procede! ¡Qué maravillosa discreción la suya! A nadie comunica, ni a sus padres, su plan para cumplir la Voluntad de Dios. Es de suponer que en el cariño de su Madre hubiera encontrado un obstáculo para realizarlo: quizá Ella no le hubiera permitido andar solo durante tres días por Jerusalén. Jesús calla y obra según la Voluntad de su Padre celestial…

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5ª edición del Catecismo de la Obra.

De la quinta edición del Catecismo de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei
(23 de abril de 1983)

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PARTE I

(…)

CAPÍTULO III

características de la obra

Art. 1. Espíritu

(…)

§ 4. Virtudes

(…)

95.–¿Qué deberes lleva consigo la virtud de la obediencia para los miembros del Opus Dei?

Para los miembros del Opus Dei, la virtud de la obediencia lleva consigo los siguientes deberes:
1) acatar con ánimo filial -como deberán hacerlo los demás fieles católicos, sus iguales- la doctrina y las disposiciones de la Santa Iglesia: del Papa y de los Obispos en comunión con la Santa Sede;
2) acomodar con la máxima fidelidad su vida al espíritu y a las Normas y a las Costumbres de la Obra;
3) cumplir con delicadeza extrema todo lo preceptuado en nuestro Derecho particular;
4) aceptar con la mayor prontitud y con esmero las insinuaciones, disposiciones y consejos de los Directores en todo lo referente a su vida espiritual y a la labor apostólica.

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CATECISMO DEL OPUS DEI

Algunos puntos de la 5ª edición

NOTA A LA SÉPTIMA EDICIÓN

Hablando del Catecismo de la Obra, nuestro Padre explicaba que responde a la necesidad de que siempre haya luces claras en nuestra cabeza, en nuestro corazón y en nuestro camino: las luces del espíritu y del derecho particular del Opus Dei, que, siendo siempre las mismas, brillan con fulgor diverso según las circunstancias y las necesidades.
La reciente canonización de nuestro queridísimo Padre ha hecho aconsejable esta nueva impresión, ocho años después de la precedente, que se preparó siguiendo las indicaciones de don Álvaro, y se publicó después de su marcha al Cielo. En esta séptima edición, además de incorporarse la conclusión del iter de la Causa de Canonización de nuestro Fundador, se han incluido los puntos complementarios sobre la naturaleza teológica y jurídica de la Prelatura, que se habían redactado recientemente.
En el año del Rosario proclamado por el Santo Padre Juan Pablo II en la Iglesia universal -año mariano en la Obra, en preparación del 75º aniversario de su fundación-, pido a la Santísima Virgen que, por la intercesión de San Josemaría, nos alcance de la Trinidad la gracia de que el gozo y la paz del 6 de octubre permanezcan perennemente vivos entre nosotros. La canonización de nuestro queridísimo Fundador ha de ser, para todos, una llamada siempre nueva: un punto de referencia constante en la vida espiritual, en el trabajo, en el apostolado y en todas nuestras actividades.

Roma, 14 de febrero de 2003
Aniversario de la fundación de la Sección femenina y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

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Guía Bibliográfica 2003 ('INDEX' del Opus Dei)

Documento interno del Opus Dei

GUÍA BIBLIOGRÁFICA 2003

(‘Index’ del Opus Dei)

El índice fue publicado por el Santo Oficio para dar a conocer que ciertos libros eran juzgados por autoridades competentes de la Iglesia como dañinos a la fe por ser contrarios a las enseñanzas de fe o moral, porque desacreditan a la Iglesia o podían confundir la fe de los creyentes.

Después del Concilio Vaticano II, el 14 de junio de 1966, la Congregación para la Doctrina de la Fe (la sucesora del Santo Oficio) dispuso que tanto el índice como las penas de excomunión que estaban indicadas en el mismo ya no eran vigentes. PERO…

“Cuando la Iglesia quitó su “índice”, yo puse el mío”
José María Escrivá de Balaguer

Es un libro pensado para asesorar a los miembros del Opus Dei en sus lecturas.

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VOCACIÓN
Charla del Círculo de San Rafael*

*Medio de formación con frecuencia dirigido a menores de edad

[…] Nadie debe esperar pruebas extraordinarias. El Señor hace ver su Voluntad cuando se le pide sinceramente en la oración, y nos la hace llegar también a través del consejo de otras personas que ya le han entregado su vida, particularmente en la dirección espiritual. Este es el camino más seguro: rezar y consultar. El Señor llama en el fondo del corazón y para descubrir la llamada hay que abrirlo de par en par, confiando plenamente en quien conoce tanto la propia alma como las exigencias de la vocación.

[…] Se expondría a un peligro muy serio de no seguir su vocación quien, por falsa prudencia, pretendiera dejarlo para más adelante: “decidiré cuando acabe los estudios", o simplemente "dentro de unos meses, cuando acabe el verano…” ¡como si pudiera haber esperas cuando Dios llama! Hay que rechazar con energía esos cálculos mezquinos y plantearse sinceramente esa pregunta de Camino "¿Por qué no te entregas a Dios de una vez…, de verdad … ¡ahora! (n.902).

[…]

Una vez más asistimos a un claro ejemplo de fragmento sacado de contexto.

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VÍSPERA DE SAN JOSÉ

18 de marzo

VÍSPERA DE SAN JOSÉ

—La Costumbre de la Lista de San José.

—La vocación a la Obra es una gracia que el Señor quiere conceder a muchos.

—Tenemos obligación de hacer proselitismo.

ESTAMOS ya en la víspera de San José, Patrono de la Obra y de todos sus apostolados, a quien encomendamos de modo especial el proselitismo. Siguiendo una antigua tradición de familia, pondremos bajo su patrocinio a aquellas personas que dan mayores esperanzas de vocación a la Obra.

La Costumbre de la Lista de San José empezó antes de la guerra española de 1936. Nació con una gran naturalidad, como todas nuestras Normas y Costumbres: con la naturalidad con que el agua mana de una fuente. Necesitábamos vocaciones, y nada más lógico que acudir a la intercesión de Nuestro Padre y Señor San José. El era el cabeza de familia en el hogar de Nazaret; por eso es natural que le pidamos que aumente la nuestra, que seamos muchos, cada día más, en el Opus Dei: una familia numerosa.

Al principio, también yo ponía nombres, como todos; pero dejé de hacerlo cuando no era razonable que lo hiciera. Ahora me uno a las listas que hacen en todos los Centros de todas las Regiones. [De nuestro Padre. Tertulia, 19-III-1969]…

La lista de San José es una lista en la que uno pone las personas -2 o 3- por las que se compromete a rezar especialmente ese año. Son personas que uno piensa que podrían recibir el regalo de la vocación al Opus Dei en los próxomos meses.

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Carta del Padre
Alvaro, 9-1-1993

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Con especial gozo me dirijo de nuevo a todos, a cada una, a cada uno, en este tiempo de acción de gracias por la Beatificación de nuestro Padre, para que elevemos nuestros corazones a la Trinidad Santísima al cumplirse un nuevo aniversario de la fecha en la que Dios hizo ver al Beato Josemaría —¡qué alegría escribirlo!— que también las mujeres debían formar parte del Opus Dei; y de ese otro 14 de febrero, del que ahora celebramos los cincuenta años, en el que quiso coronar su Obra con la Santa Cruz…

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De Spiritu et de piis servandis consuetudinibus.- Roma 1990

Del Espíritu y de las Costumbres
Roma, 1990

Al dar a la imprenta esta nueva edición del volumen De spiritu et de piis servandis consuetudinibus, me parece necesario haceros unas consideraciones, al hilo de cuanto oímos comentar a nuestro santo Fundador en momentos de mucha alegría, y de no poca inquietud en su alma, pero sin que perdiera jamás la paz sobrenatural y humana. Se había dado, en 1950, un paso fundamental en la historia jurídica de la Obra, pero aún quedaba un largo camino que recorrer, hasta llegar a la solución que se acomodara perfectamente a la naturaleza del Opus Dei. Su alegría era muy grande, insisto, porque en el Codex aprobado entonces ya se perfilaban con más fuerza el carácter secular, los fines y el futuro régimen de la Obra, y se daba un reconocimiento explícito a nuestro espíritu, a las Normas y Costumbres, que había deseado incluir en esos Estatutos. Para referirse, pues, a estos aspectos que os acabo de mencionar, nuestro amadísimo Fundador escribió en 1950:

1) sólo si se estudia, también nuestro Codex iuris particularis —que está plenamente imbuido de aquel espíritu sobrenatural que el Señor quiso para el Opus Dei—, se puede alcanzar una visión plena y clara de la Obra, que Dios suscitó el 2 de octubre de 1928, en servicio de su Iglesia Santa y de todas las almas;…

[…] Prólogo de Alvaro del Portillo

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Carta del Padre (19-3-1992).- Alvaro

Porque nos queremos de veras, sobrenatural y humanamente, y estamos unidos, notamos como un desgarrón en el alma si alguien no persevera en la vocación. Nos hace sufrir, pero no tambalear. El mismo Jesucristo experimentó la amargura de la traición de Judas, y ese dolor, ofrecido a Dios Padre, fue también medio para redimirnos. Sigamos nosotros su ejemplo y curemos la herida de la infidelidad con el bálsamo de nuestra entrega.

Judas era un Apóstol, había recibido esa vocación y Jesús no se equivocó al llamarle, pero aquel hombre prefirió la infidelidad. Traiciona al Señor con un beso: él, que había recibido el beso de una llamada divina. ¡Qué trágica mentira cuando la infidelidad se pretende camuflar bajo apariencia de amor! Judas traicionó al Señor por dinero, Demás abandonó a San Pablo por los placeres de esta vida…: en el fondo, siempre es el egoísmo, la soberbia, es el yo desorbitado el que impide la fidelidad. Para nosotros, la fidelidad a nuestra llamada significa fidelidad a la vocación cristiana: al Amor de Dios. Se entienden por eso las palabras fuertes de nuestro Padre: si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas.
(páginas 67 y 68)

[…]

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Meditaciones – Tomo IV

MEDITACIONES -Tomo IV- Roma, 1989
MEDITACIONES SEGUNDA EDICIÓN IV
Tiempo ordinario
(Semanas XXI a XXXIV)
ROMA, 1989
DOMINGO 1
319

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
—Necesidad de la dirección espiritual.
—Debemos colaborar en nuestra propia formación.
—Modo concreto de esta cooperación.

DIOS ha llamado a todos los hombres a participar de su propia vida: por las virtudes teologales, en la tierra; con la visión beatífica, en el Cielo. Pero la senda que conduce al fin no está exenta de dificultades. Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os digo, intentarán entrar y no podrán (1). Es posible desanimarse, perder el buen rumbo, dar cabida al desaliento, ser engañados por las argucias del diablo; y el deseo inicial de llegar a puerto, puede ser infructuoso, si el alma no tiene quien la dirija en su camino. Los que no son gobernados por otros —dice la Escritura—, caen como las hojas, pues en la abundancia del consejo está la salvación (2).

[…]

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Meditaciones – Tomo III

MEDITACIONES -Tomo III- Roma, 1987
MEDITACIONES SEGUNDA EDICIÓN III
Solemnidades del
Tiempo ordinario
Tiempo ordinario
(Semanas IX a XX)
ROMA, 1987

SANTÍSIMA TRINIDAD (I)

—Tratar a Dios Uno y Trino, que habita en nuestra alma en gracia.
—Por medio de Jesús llegamos a la Santísima Trinidad.
—Vivir con esmero las manifestaciones de devoción a la Trinidad Beatísima.

YA HEMOS recibido el Espíritu Santo prometido por Jesucristo a la Iglesia. Y llega para nosotros el momento de acercarnos con nueva luz al mayor de los misterios, a la más sorprendente y maravillosa de las revelaciones divinas: la Trinidad Beatísima, las Personas del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en cuya contemplación y goce reside la plenitud de nuestra fe y de nuestra vida cristiana. Enseñados por San Pedro, hemos descubierto que las tres Personas divinas han intervenido e intervienen en nuestra transformación; nos sabemos escogidos según la presciencia de Dios Padre, en la santificación del Espíritu, para la obediencia y la aspersión de la sangre de Jesucristo (1).

[…]

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Meditaciones – Tomo II

MEDITACIONES -Tomo II – Roma, 1987
Tiempo de Cuaresma
Semana Santa
Tiempo de Pascua
ROMA, 1987

MIÉRCOLES DE CENIZA

—La Iglesia nos ofrece hoy la oportunidad de una nueva conversión.
—La contrición ha de apoyarse en la misericordia infinita de Dios.
—Este tiempo de penitencia ha de manifestarse en propósitos concretos de mejora.

HOY EMPIEZA la Cuaresma, y llega a nuestros oídos la llamada divina a la penitencia. Esto dice Yavé: convertios a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto y con gemidos. Rasgad vuestros corazones, no vuestras vestiduras, y convertios al Señor Dios nuestro; porque es clemente y misericordioso, tardo a la ira y grande en misericordia, y se arrepiente de castigar. ¿Quién sabe si, mudando su consejo, no se arrepentirá y dejará tras sí bendición, sacrificio y ofrenda para el Señor Dios vuestro? (1).

De parte de Dios, la Santa Madre Iglesia nos dirige una invitación imperiosa, porque le apremia la salvación eterna de sus hijos: enmendémonos y mejoremos en aquello en que por ignorancia hemos faltado; no sea que, sorprendidos por el día de la muerte, busquemos tiempo para la penitencia, y no podamos encontrarlo (2).

[…]

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Meditaciones – Tomo I

MEDITACIONES – Tomo I- Roma, 1987
Tiempo de Adviento
Tiempo de Navidad
Tiempo ordinario
(Semanas I a VIII)

NOTA A LA SEGUNDA EDICIÓN
Hace ya veintiún años que salieron a la luz estas MEDITACIONES, que tanto nos han ayudado a hacer oración. Se escribieron por deseo expreso de nuestro Padre, recogiendo en muchas ocasiones palabras textuales suyas, y siempre los rasgos de su espíritu, el que había recibido de Dios para entregarlo a sus hijas y a sus hijos. Nuestro mismo Fundador se sirvió muchas veces de estos volúmenes para su oración personal y para la lectura espiritual; y, en más de una ocasión, le oí decir que constituían un vínculo de unidad, y que daba gracias a Dios por disponer de este instrumento.

Pero aún hay más. En varias ocasiones, nuestro Padre comentó que reconocía como suyo todo lo que se contiene en estos libros: no sólo los textos escritos con la letra cursiva de trazo más fuerte, que se eligió para las citas literales, sino también el resto. Y es lógico que fuera así, porque —además de reflejar siempre su espíritu — las consideraciones escritas en estas MEDITACIONES, al hilo del relato evangélico, nos acercan a Jesucristo de la mano de nuestro Padre, siguiendo el modo de hacer oración que los hijos de Dios en el Opus Dei, y tantos otros cristianos, hemos aprendido de nuestro santo Fundador.

[…]

Alvaro
Roma, 15 de septiembre de 1985,
festividad de Nuestra Señora de los Dolores

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La hoja de normas

Las normas constituyen el llamado plan de vida que los miembros de la Obra deben vivir diaria, semanal y mensualmente. Para llevar un control de las mismas, se entrega a los miembros -especialmente a los que han pedido recientemente la admisión en la prelatura-, este impreso para que rellenen las casillas correspondientes al final de cada día. Decía Escrivá: "Sentid el deber de ser santos: santos, que no es hacer cosas raras. Si lucháis cada día por cumplir bien las Normas, vais por camino de santidad" (De nuestro Padre, Noticias VI-58, p. 18). Éste es pues, el 'plan de vida' a seguir por los miembros del Opus para lograr la santidad:

[…]

Esta hoja es un medio para ayudarse a vivir esa prácticas de piedad.
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Regulae internae pro Administrationibus
Roma, 28 de marzo de 1985

Palabras de Nuestro Padre, para la primera edición

Desde la fundación de la Sección femenina, una venturosa experiencia subraya la necesidad de dar a la imprenta estas Regulae internae pro Administrationibus, que escribí para vosotras -hijas de Dios, en su Opus Dei- y que tan bien habéis sabido vivir, poniendo en práctica con tanta delicadeza humana y con tanto sentido sobrenatural, uno de vuestros apostolados específicos, explícita y providencialmente sancionados por la Santa Sede, en dos solemnes decretos de aprobación (1).

Pido a Dios Nuestro Señor y a Nuestra Madre del cielo que cada día especialmente bendigan a aquellas hijas mías que se santifican en esta silenciosa labor -la Administración de nuestros Centros-, sin la cual sería menos eficaz y, en muchas ocasiones, imposible nuestro trabajo, en servicio de la Iglesia Santa y de las almas…

Medidas de prudencia en el trato entre los hombres y las mujeres en el Opus Dei. Habla de la separación entre las dos secciones.

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Meditaciones – Tomo VI – Fiestas del Opus Dei (II)

Meditaciones- Tomo VI- Fiestas del Opus Dei (II)
De julio a diciembre – Roma, 1990

SANTO TOMÁS APÓSTOL 488 3 de julio

SANTO TOMAS APÓSTOL
—La incredulidad y el acto de fe de Tomás después de la Resurrección del Señor.
—El deber de profesar externamente la fe.
—Dar testimonio de nuestra fe en Cristo con nuestras obras y nuestra vida.

EL EVANGELIO de la Misa de hoy recoge una de las apariciones de Jesucristo a los Apóstoles después de su Resurrección. Tomás, uno de los Doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no meto mi dedo en esa señal de los clavos y mi mano en su costado, no creeré.

Los Apóstoles eran poco propensos a admitir lo que excedía de los cauces de su experiencia y de su razón, y no parece que hubiesen entendido a Jesús cuando les anunciaba que resucitaría de entre los muertos. Sólo así se explica la reacción de Tomás…

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Meditaciones – Tomo V – Fiestas del Opus Dei (I)

Meditaciones – Tomo V – Fiestas del Opus Dei (I)
De enero a junio – Roma, 1990

9 de enero
ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE NUESTRO PADRE (I)
—Nuestro Fundador ha sido el instrumento fidelísimo de que se sirvió Dios para fundar la Obra.
—Lo que vio nuestro Padre el 2 de octubre de 1928 se ha hecho realidad.
—Estar muy unidos a las intenciones de nuestro Fundador y del Padre.

VIENEN hoy a la mente aquellas palabras de Jesucristo en una de sus parábolas: érase un padre de familias que plantó una viña, y la rodeó de una cerca, y cavó en ella un lagar y edificó una torre. El Señor, sirviéndose de nuestro Fundador como instrumento fidelísimo, ha plantado en el mundo una viña de vides selectas —selectas, porque Dios las hizo buenas al elegirlas—, protegiéndola con un muro sólido y seguro que no pueden saltar las alimañas.

Esta viña de la Obra ha dado ya, por la misericordia divina, sabrosos y ricos frutos, y se ha extendido prodigiosamente por multitud de naciones…

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Glosas sobre la Sociedad Sacerdotal de la Santa CruzRoma 14-II-87

La inquietud santa de nuestro Padre por ayudar al clero diocesano crece paralelamente a su vocación de Fundador del Opus Dei. Ya en los años de Zaragoza, cuando el Señor no le había hecho aún ver la Obra, atendió con abnegada solicitud a los futuros clérigos en el Seminario, especialmente desde su nombramiento como superior. Luego, en Madrid, se rodeó enseguida de un grupo de sacerdotes, a los que contagiaba su afán de santidad personal y su celo apostólico. Entre 1938 y 1941, dirigió muchos cursos de retiro para el clero, llamado por Obispos de toda España; algún año, predicó a más de un millar de sacerdotes y seminaristas. Precisamente durante uno de aquellos retiros espirituales, el Señor quiso llevarse al Cielo a su madre, a la Abuela, a quien había pedido oraciones por este apostolado.

Tanto crecieron los afanes divinos de nuestro Padre por atender a los sacerdotes que, hacia 1949–50, como ya la Obra marchaba adelante, bien encarrilada, pensó en comenzar otra fundación destinada al clero secular, a fin de ayudar a sus hermanos del clero diocesano a santificarse en su propio ministerio. (de la nota introductoria).

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Vademecum de sacerdotes
Roma 25-VI-87

¿Cuál es la identidad del sacerdote? La de Cristo. Todos los cristianos podemos y debemos ser no ya alter Christus, sino ipse Christus: otros Cristos, ¡el mismo Cristo! Pero en el sacerdote esto se da inmediatamente, de forma sacramental 1. [(1) De nuestro Padre, Homilía Sacerdote para la eternidad]. De la nota introductoria.

"En el Opus Dei, la dirección espiritual corresponde, en primer lugar, a los Directores locales, laicos, con los que también los sacerdotes tienen su charla fraterna; después, a los sacerdotes de la Obra, a través de la confesión sacramental. Los sacerdotes saben que, para colaborar eficazmente en la dirección espiritual personal de los fieles de la Prelatura, han de confirmar en todo, ordinariamente, las directrices que los demás reciban en la charla fraterna: sólo una completa armonía entre ambos consejos asegura la adecuada dirección espiritual de las personas de la Obra." (pág. 41)

"Nuestro Fundador estableció, además, que si un sacerdote de la Obra se atreve a administrar la confesión a una mujer en un lugar distinto del confesonario con rejilla -fuera de los casos tradicionalmente considerados como de verdadera necesidad-, incurre ipso facto en suspensión a divinis, cuya remisión está reservada al Prelado. Por tanto, los sacerdotes de la Prelatura no acuden a confesar a sitios donde no puedan cumplir esa norma." (pág. 45)

"Si en alguna ocasión lo considera conveniente, para conseguir una mayor unidad de criterio en la labor de formación y de dirección espiritual, la Directora local puede hablar brevemente con el sacerdote -siempre en el confesonario- sobre los puntos que estime necesarios." (pág. 53)

"Nuestro Padre comentó alguna vez que prefería que sus hijas murieran sin los últimos sacramentos -porque estaba cierto de que aun así morirían como unas santas-, a que los sacerdotes fueran sin necesidad a los Centros de mujeres." (pág. 53)

Un ejemplo más de frases sacadas de contexto. Si alguien lee todo el documento se da cuenta de que estos fragmentos no son nada representativos y están explicados en su contexto.

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Vademecum del Apostolado de la Opinión Pública
Roma, 29-IV-87

"Todo lo que hacemos en el Opus Dei -escribía nuestro Fundador en 1946- es dar doctrina, la doctrina de Jesucristo. Al testimonio del ejemplo, que todos procuran dar, los miembros de la Prelatura unen el de la palabra, para contribuir a la difusión del mensaje cristiano entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sin excepción de razas, ni de lenguas, ni de circunstancias sociales".

"Muchas son las maneras y los caminos de contribuir a que la luz de Cristo ilumine las inteligencias y los corazones de los hombres, e impregne las costumbres, los modos de vida y las leyes de la sociedad. Y entre estos medios diversos que se pueden emplear para hacer llegar a los hombres la verdad de Jesucristo, tiene una particular importancia la recta orientación de la prensa, radio y la televisión, la actividad editorial, etc".
(De la Nota Introductoria del Vademecum)

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Vademecum de las sedes de los centros
Roma, 6-XII-87

"Se recoge en estas páginas un conjunto de experiencias relativas al funcionamiento habitual de las sedes de los Centros de la Prelatura. Muchas provienen de nuestro santo Fundador, continuamente atento -porque estaba metido en Dios- a tantos detalles prácticos como jalonan la convivencia humana y hacen amable el camino de la santidad en medio del mundo. En otras ocasiones, proceden de la vida de los miembros de la Obra que, guiados por ese ejemplo heroico del Padre, han roturado un dilatado campo de servicio a los demás. Y, en todo momento, describen cosas, quizá minúsculas en apariencia, pero que manifiestan el espíritu sobrenatural y el sentido común que vivifican sin cesar el comportamiento de los hijos de Dios en el Opus Dei".

"No se trata de un elenco exhaustivo, sino de la aplicación -abierta a nuevas experiencias de interés- del espíritu sobrenatural del Opus Dei, a algunas circunstancias de la vida ordinaria. Por eso, aun tratándose de cosas pequeñas, la fidelidad, por amor, a esos aspectos materiales -nunca minucias ni bagatelas-, tiene tanta trascendencia para los fieles de la Prelatura: porque es de enamorados cuidar los detalles, incluso en las acciones aparentemente sin importancia".

(De la nota introductoria del vademecum)

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Vademecum de Publicaciones internas *
Roma, 9-1-87

*Las 'Publicaciones internas' son aquellas a las que sólo tienen acceso los miembros de la Prelatura del Opus Dei. Sus cabeceras son "Crónica" (para la sección de varones), "Noticias" (para la sección de mujeres) y "Obras". Ésta última, se permite leer "a los Cooperadores y amigos, siempre que estén en condiciones de conocer y apreciar esa dimensión más íntima -se trata de una revista de familia- de nuestras labores apostólicas" (pág. 9). En este Vademecum se explica cómo deben redactarse, confeccionarse, etc.

Tampoco tienen acceso a ellas la jerarquía de la Iglesia ni los obispos de las diócesis donde haya centros de la Prelatura, ni ningún historiador, investigador, periodista, etc., -si no pertenece al Opus Dei y siempre que no lo haga para documentar su trabajo profesional, sólamente las utilizará para el crecimiento de su vida espiritual-. Son de 'uso interno' y no se permite su reproducción total ni parcial. Tampoco se puede hacer referencias a ellas en los trabajos de divulgación sobre el Opus Dei, el fundador, etc., que los miembros se propongan hacer o hayan hecho, tales como las biografías del fundador de la institución.

Comienzan así: "En cuanto nuestro Padre reunió a su alrededor a los primeros miembros de la Obra, comenzó a transmitirles el espíritu del Opus Dei de palabra, y también por escrito. En meditaciones, tertulias y charlas personales, les formaba y les abría insospechados horizontes de apostolado; y, durante los períodos de lejanía física, sostenía su vibración por medio de una copiosísima correspondencia."

"Muy pronto, además de esas cartas personales, nuestro Fundador quiso que llegaran a los que se hallaban aislados noticias del apostolado, con el fin de fortalecer el espíritu de familia propio del Opus Dei, manteniendo vibrantes a unos y a otros por la Comunión de los Santos. Y éste fue el propósito primordial que persiguieron, desde el primer instante, las publicaciones dirigidas a los miembros de la Prelatura."
(de la Nota introductoria)

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Glosas sobre la obra de San Miguel
Roma, 29-IX-87

"El 2 de octubre de 1928, fecha fundacional del Opus Dei, nuestro Padre vio claramente que el Señor quería en su Obra a personas de todos los ambientes de la sociedad -laicos y sacerdotes, solteros, casados y viudos, en unidad de vocación-, dedicadas a la búsqueda de la santidad y al ejercicio del apostolado en medio de las actividades humanas. En octubre de 1932, mientras hacía un curso de retiro espiritual en Segovia, nuestro Fundador recibió una nueva luz de Dios, que enriquecía el modo de dar cumplimiento a su Voluntad, y que le confirmaba en su decisión de invocar con segura piedad, como Patronos de la Obra, a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y también a los Santos Apóstoles Pedro, Pablo y Juan.

Las actividades de formación de los miembros Numerarios y Agregados, así como los trabajos apostólicos que desarrollan, se encomiendan al patrocinio de San Miguel y de San Pedro. Esta labor constituye la obra de San Miguel". (de la Nota introductoria pág. 5)

"La obra de San Miguel constituye, en fin, una silenciosa y operativa misión de servicio, sin relumbre humano, pero con luces divinas, porque transforma a las almas en dóciles y humildes instrumentos de la gracia de Dios,…" (de la Nota introductoria pág. 7)

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Vademecum de los Consejos Locales
Roma, 19-III-1987

"(…) todo lo que se escribe [en el vademecum] es, por el fondo y por la forma, no sólo bueno y noble, sino santo. Por eso, si alguna persona que no es de la Obra lo leyera, se llenaría de alegría y de afecto, al ver la rectitud de conciencia, la limpieza de medios sobrenaturales y humanos que se emplean, y el amor y el sacrificio que se pone para servir y hacer bien a la humanidad entera sin distingos, sin fobias." (pág. 143)

"En todas estas anotaciones se trasluce la naturaleza exclusivamente sobrenatural de esta labor: los Directores trabajan con almas, a las que transmiten con vibración y fidelidad -prescindiendo de sus propios puntos de vista- el espíritu querido por Dios para el Opus Dei, justamente para ayudarles a ser Opus Dei; y conceden, por tanto, la debida primacía a los medios sobrenaturales: todo lo fían fundamentalmente a la gracia divina, y jamás se apoyan sólo en sus personales cualidades." (pág. 5)

"Especial responsabilidad compete a los Directores en la formación de las nuevas vocaciones. Todo en este punto es primordial: desde el discernimiento de los signos de idoneidad para formar parte del Opus Dei, a la constancia y puntualidad con que se ha de dar la formación inicial, requisitos importantísimos para la perseverancia en la vocación y para la eficacia de la labor apostólica." (pág 6)

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Constituciones del Opus Dei.- 1950

Los estatutos secretos del Opus Dei (I)

CONSTITUCIONES – Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y de la Obra de Dios – Roma, 1950

Ediciones Tiempo S. A.
Julio 1986

Traducción del latín al español por Lois Pérez Castro Secretario del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Cinetíficas

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Estatutos del Opus Dei – 1982

CÓDIGO DE DERECHO PARTICULAR DE LA PRELATURA PERSONAL DE LA OBRA DE DIOS – Roma, 1982

Ediciones Tiempo S.A.
Julio 1986

Traducción del latín al español por Matilde Rovira Soler
Profesora Titular de Latín de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense  

Opus Dei: documentos secretos internos
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El mundo secreto del Opus Dei (Michael Walsh)

UN MONSTRUO INVENTADO

Una fábula oriental cuenta que un rey llamó a tres ciegos
y los puso frente a un elefante. Uno tocó la trompa, otro sus patas, otro
el rabo. Y les preguntó qué tipo de animal era. Entonces los ciegos
describieron al rey un animal monstruoso…

Esta fábula no se puede aplicar más que en parte a este libro,
porque al menos los ciegos tocaron parte de lo que querían conocer. En este
libro no: gran parte de lo que aquí está escrito es sencillamente
inventado.
UN MONSTRUO INVENTADO

Una fábula oriental cuenta que un rey llamó a tres ciegos
y los puso frente a un elefante. Uno tocó la trompa, otro sus patas, otro
el rabo. Y les preguntó qué tipo de animal era. Entonces los ciegos
describieron al rey un animal monstruoso…

Esta fábula no se puede aplicar más que en parte a este libro,
porque al menos los ciegos tocaron parte de lo que querían conocer. En este
libro no: gran parte de lo que aquí está escrito es sencillamente
inventado.

Las páginas siguientes son un estudio sobre el monstruo que ha
pintado Walsh en su libro: "El mundo secreto del Opus Dei". Naturalmente,
el monstruo no tiene nada que ver con esta institución de la Iglesia.

El libro muestra hasta dónde puede llegar la ceguera ideológica, la
manipulación y la falsedad. Es un libro contra el Opus Dei, no sobre el
Opus Dei; pero sobre todo es un libro contra la verdad.

INDICE

INTRODUCCION

I. ESTUDIO DE ALGUNAS FALSEDADES

A. Acusaciones sobre acciones delictivas y conductas
inmorales
1. Un orfanato peruano
2. Implicación en muertes violentas
3. Detención ilegal y privación injusta de libertad
4. Desalojo ilícito
5. El IESE
6. Netherhall Educational Association
7. Reglas de moralidad
8. Las dictaduras latinoamericanas
9. Una "conspiración" contra el Estado Español
10. El Opus Dei y los medios de comunicación
B. Los asuntos Ambrosiano-IOR, Matesa y Rumasa
1. Las finanzas de la Santa Sede, el banco
Ambrosiano y el IOR
2. Matesa
3. Rumasa
4. Resoluciones judiciales
C. Actitudes contrarias a la fe, a la moral y a la
autoridad de la Iglesia
1. Acusaciones de ser una "secta"
2. Medios de formación y dirección espiritual
3. Uso de poder e influencia dentro de la Iglesia
4. Obstáculo contra la unidad de la Iglesia
5. El apoyo de los Papas y la jerarquía católica
6. Prácticas contrarias a las normas de la Iglesia
7. Apostolado
D. La sentencia de Munich
1. Primer proceso contra un libro calumnioso
2. Nuevos procesos judiciales
E. Acusaciones de secreto
1. El autor frente a la realidad del espíritu
y el derecho del Opus Dei
2. Declaraciones oficiales de la Santa Sede y del Gobierno italiano

II. ASPECTOS METODOLOGICOS

A. Metodología y estilo
1. Parcialidad
2. Método de atribución de responsabilidades
B. Fuentes
1. Manipulación de las citas de (Camino)
2. Otras citas -reales o ficticias-
del Fundador del Opus Dei
3. El recurso a "fuentes mentales e imaginarias"
C. Contradicciones
D. Una tesis preconcebida

III. RELACION COMPLEMENTARIA DE DATOS Y AFIRMACIONES ERRONEOS

IV. ASPECTOS PARTICULARES DE LA VERSION ESPAÑOLA

A. Comentario a la Addenda
B. Título, portada y contraportada

V. BIBLIOGRAFIA

A. Libros del Fundador del Opus Dei
B. Bibliografía básica sobre el Opus Dei
1. Biografías sobre el Fundador del Opus Dei
2. Publicaciones sobre el Opus Dei
3. Entrevistas a Mons. Alvaro del Portillo, Prelado del Opus Dei

INTRODUCCION

El mundo secreto del Opus Dei es una obra escrita desde la
animadversión personal del autor hacia esta institución de la Iglesia. Así
lo manifiesta el propio Michael Walsh en la pág. 17. Basta leer las últimas
palabras del libro para confirmar su ánimo hostil: "El Opus Dei con su
asociación con las élites de la riqueza y del poder no podría alegar ser
una fuerza para la liberación. Y como no supera esta prueba, como secta, no
es simplemente, menos que católica. Es menos que cristiana" (pág. 213).

Como consecuencia de esta actitud -no escribir sobre el Opus Dei,
sino contra el Opus Dei-, recurre a técnicas como: la manipulación de
textos; la presentación truncada de citas, con frecuencia fuera de
contexto; la parcialidad manifiesta en la selección de fuentes y
testimonios; las omisiones clamorosas y la difusión de rumores sin
fundamento.

Entre las acusaciones más notables que vierte contra el Opus Dei
cabe destacar:
a) conductas delictivas, como: venta de niños huérfanos e
indigentes, secuestro, conspiración, inducción al suicidio, amenazas de
muerte, coacción, defraudación, evasión de capitales y delitos monetarios.
b) acciones contrarias a la moral, como: constituir una secta,
recurrir al dinero para obtener un juicio favorable de la Iglesia -solución
institucional, beatificación del Fundador, etc.- y utilizar el sacramento
de la confesión como coacción psicológica. Estas acusaciones revisten
especial gravedad, al ser dirigidas contra una institución de la Iglesia.

La publicación de acusaciones semejantes tiene algunos precedentes.
En 1985, Jürgen Roth y Berndt Ender pretendieron publicar un libro en la
editorial Lamuv de Berheim-Merten, bajo el título Dunkelmanner der Macht,
con afirmaciones semejantes a las descritas en el párrafo anterior. El 22
de noviembre de 1985, el tribunal de Munich, de la República Federal de
Alemania, declaró que cinco afirmaciones difamatorias de dicho escrito
carecían de base de hecho y condenó a los autores y al editor a retirarlas
-así como cualquier otra afirmación que las contuviese en sustancia- de la
publicación en litigio. Más recientemente, la editorial Harper & Row, de
los Estados Unidos, ha parado la edición en ese país de El mundo secreto
del Opus Dei, prevista inicialmente para comienzos de 1989, a la vista de
las observaciones presentadas sobre su contenido.

I. ESTUDIO DE ALGUNAS FALSEDADES

Examinamos detalladamente, en primer lugar, algunas de las
afirmaciones y acusaciones falsas más significativas de El mundo secreto
del Opus Dei.

Este estudio requiere una primera observación: la versión
castellana del libro difiere sustancialmente en algunos puntos de la
versión publicada en Gran Bretaña. Y ésta a su vez difiere de un anticipo
del libro difundido en los Estados Unidos a principios de 1989. Sin
embargo, las acusaciones y las falsedades de fondo permanecen invariables.

La naturaleza de las modificaciones pone en evidencia que el
escrito original ha sido retocado, a la vista de diversas críticas
recibidas, (para que resultara menos patente la falsedad de las
argumentaciones).

En resumidas cuentas: Walsh empezó escribiendo un libro lleno de
acusaciones falsas avaladas por supuestos hechos; a medida que los hechos
son rebatidos, van cayendo del texto y quedan sólo las acusaciones.

Sólo esta observación -probada a lo largo de la presente
exposición- bastaría para calibrar hasta dónde alcanza el interés del autor
por ofrecer una investigación seria y rigurosa, y hasta qué extremos llega
su pretensión de exponer su particular opinión, independientemente de los
hechos.

Para simplificar la redacción de esta exposición, nos
referiremos a las sucesivas versiones con las siguientes abreviaturas:

V1: anticipo del libro difundido en los Estados Unidos a principios
de 1989;
V2: primera edición inglesa publicada en 1989;
V3: edición en castellano publicada en 1990. Si no se especifica
otra cosa, citaremos por esta edición.

A. Acusaciones sobre acciones delictivas y conductas inmorales

La palabra "conspiración" aparece al menos tres veces en el texto
de El mundo secreto del Opus Dei: pp. 143, 145 y 153.

Esta palabra no puede usarse a la ligera. Según el Diccionario de
la Real Academia Española de la Lengua, conspirar significa "unirse contra
un particular para hacerle daño", o "unirse contra su superior". La
definición de la palabra incluye, por tanto, la noción de ilegalidad.

Por otra parte, la "conspiración" es uno de los grados de
ejecución en el delito; existe conspiración cuando dos o más personas
se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven ejecutarlo.

Este uso de la palabra "conspiración" (no es un mero recurso fácil
de estilo). El libro intenta probar repetidamente una pauta de actuación
ilegal e ilícita. Se sugiere, en numerosos pasajes la práctica de actos
ilegales -e incluso inmorales- para conseguir un beneficio en términos
económicos o de poder.

Sin embargo, el autor no logra pasar de simples sugerencias, que
cabe calificar de maliciosas, por su reiteración y escaso apoyo documental.
Tanto la acusación genérica de "conspiración" como los ejemplos concretos
en los que se apoya, carecen por completo de fundamento. Comentamos
algunos ejemplos:

1. Un orfanato peruano

En las pp. 9-10 el autor afirma que el "clero del Opus" estaba
culpablemente involucrado en un programa para enviar niños peruanos,
abandonados o indigentes a los Estados Unidos y Alemania, a cambio de
dinero. Se trata de una grave calumnia propagada por escrito y con
publicidad, sin fundamento y difundida de modo malicioso, como veremos a
continuación.

La acusación referida a un indeterminado "orfanato peruano" (p. 10)
es completamente inconsistente, como se pone de manifiesto al cotejar la
primera versión del libro. Allí se especifica (V1, p. 10) la localización
del orfanato en que supuestamente se llevan a cabo estas operaciones:
Ayacucho.

La realidad es que en Ayacucho únicamente hay un orfanato: el
"Puericultorio Andrés Vivanco". Está dirigido por las Hermanas de Santa
Ana, una comunidad religiosa. Su número de teléfono es 07-51-64912909. La
dirección espiritual de esta institución está confiada a los jesuitas. El
Opus Dei no tiene nada que ver con él.

Hay otros dos orfanatos en los pueblos próximos de Huanta y
Huancapi. También están atendidos por comunidades religiosas, las Canonesas
y las Franciscanas, respectivamente. En cualquier caso, aquí tampoco tiene
nada que ver el Opus Dei.

El propio autor reconoce que no comprobó estas acusaciones
gratuitas y difamatorias, incluso a pesar de que lo podría haber hecho con
una simple llamada telefónica.

Además, en su día, se le facilitó el número de teléfono del
orfanato. Sin embargo, prefirió eliminar la referencia a Ayacucho en la
versión publicada del libro (V2, p. 10). Esta omisión agrava, si cabe, el
alcance de la calumnia, ya que impide -a quien no conozca la génesis de
este libro- la comprobación de la falsedad de los hechos relatados.

A falta de una comprobación personal por parte del autor -que no
hizo ni quiso hacer-, pretende que "el vínculo entre los huérfanos y el Opus
quedaba bastante en evidencia por lo que Duncan me había dicho". Las
Oficinas de Información del Opus Dei en Perú y los Estados Unidos han
tratado de localizar, sin éxito, el paradero del tal "Ken Duncan". No han
podido verificar, por tanto, si este hombre existe y si ha hecho realmente
esas delaraciones. En todo caso, ya se apoye en un testimonio real o
ficticio, el autor del libro propaga una falsa acusación grave, sin
la más mínima prueba.

Las sucesivas versiones del libro no hacen sino aumentar la
confusión, eliminando datos -por ejemplo, la referencia a Ayacucho- que
ponían de manifiesto la inconsistencia de la acusación.

La mencionada Oficina de Información de USA ha protestado en los
términos más enérgicos posibles. Dado que se mencionan a los Estados Unidos
y dado que los hechos imputados implican colusión por recibir en los USA
a los niños secuestrados, esta gravísima acusación criminal afecta a la
integridad y reputación de los miembros de la Prelatura en ese país.

La Oficina de Información de la Prelatura del Opus Dei en España
protesta también enérgicamente ante la pretensión de difundir en este país
un libro que empieza con esta falsa acusación. Aunque los miembros
españoles de la Prelatura no hayan sido involucrados en la denuncia
formulada por Walsh, consideramos que atribuir al Opus Dei -en cualquier
país- acciones delictivas de esas características resulta infamante contra
todos sus miembros, sea cual sea su nacionalidad.

Por otra parte, en la versión inglesa el autor del libro reconoce
que Duncan le contó esta historia en Londres, y no en Perú. Parece que, a
pesar de la importancia que concede a este viaje ("la excusa de esta
tardanza mía es la necesidad que he tenido de viajar a América Latina", p.
7) lo único que trajo en claro fue su pintoresca descripción del Seminario
de Abancay, también desmentida por testigos visuales fiables.

Las demás referencias sobre los países de este Continente proceden
-o, por lo menos, están al alcance de cualquiera- de recortes de prensa y
libros accesibles.

Se puede decir, por último, que el citado seminario de Abancay está
totalmente dentro de la jurisdicción y de las actividades de la diócesis
católica local. El teléfono del seminario es 07-51-84321041.

2. Implicación en muertes violentas

En la p. 183, el autor sostiene que el Opus Dei contribuyó directa
o indirectamente, por negligencia culpable, a la muerte de varias personas.
El relato de Walsh pretende mostrar que las dificultades para abandonar el
Opus Dei indujeron a varias personas al suicidio o a descuidar gravemente
su salud, con resultado de muerte. Esta acusación está presentada de un
modo completamente inconsistente. Las fuentes son un anónimo jesuita
colombiano que "informó de suicidios" (¿de quién, cuándo, cómo?) y un
documento inédito cuyo autor "dice saber de forma directa de un suicidio en
el Opus Dei de Kenia y que ha (oído) de dos más de mujeres en Londres" (el
subrayado es nuestro). Los únicos hechos a partir de los cuales se podría
obtener -errónea y maliciosamente- la conclusión propuesta por Walsh son
los siguientes.

En 1966, una mujer española de 44 años (numeraria del Opus Dei) se
trasladó a Londres y vivió en la Residencia Rosecroft House, Hampstead.
Poco después de su llegada, padeció síntomas de una leve enfermedad
psiquiátrica. Una mañana, después de haber tomado su medicación
antidepresiva durante la noche, cayó por la ventana de su habitación en el
segundo piso de la casa. Fue urgentemente tratada en el Royal Free Hospital
por Mr. Lyonel Gracey y otro especialista de la unidad psiquiátrica del
hospital. Se había roto la cadera. Tras un periodo de tratamiento, volvió a
la normalidad y fue dada de alta. Poco después, regresó a España. Vivió muy
contenta con su vocación al Opus Dei. Murió de cáncer en Madrid, el 29 de
mayo de 1986, a la edad de 64 años. Todavía pertenecía al Opus Dei.

El otro caso es el de la Sra. Dione Forrest, supernumeraria del
Opus Dei. La Sra. Forrest vivió su pertenencia a la Prelatura con alegría y
sin conflictos, y desarrolló durante esos años una abundante labor. En 1984
se le diagnosticó una esquizofrenia endógena y murió mientras estaba
hospitalizada. Estamos en posesión de la documentación que certifica estos
hechos. El marido de la Sra. Forrest puede verificar también los detalles
del fallecimiento.

Es particularmente insidiosa la inclusión en este párrafo (p. 183)
de un relato de la muerte de Fr. Michael Richards, sacerdote del Opus Dei.
En este caso -que Walsh califica de "especialmente extraño- se da un
(nombre), y se atenta gravemente contra la memoria de una persona
fallecida, de la que se afirma que "pareció perder todo interés en sí
mismo y en la vida" y que "fue encontrado muerto aparentemente por causas
naturales, aunque (parece) haberse destruido a sí mismo por negligencia"
(el subrayado es nuestro).

Lo extraño del caso no son las circunstancias reales de la muerte
de Fr. Richards, que están perfectamente documentadas: falleció
(instantaneamente) a causa de una hemorragia cerebral, a la edad de 54
años. En el momento de su fallecimiento, se encontraba visitando a sus
hermanas en su residencia de verano de Broadstairs, en Kent, descansando de
su intenso trabajo apostólico como sacerdote. Disponemos de una
copia del certificado de su muerte confirmando este hecho. Más aún, tenemos
documentación complementaria sobre las circunstancias de su fallecimiento:
nada sugiere cualquier clase de suicidio o cualquier irregularidad que haya
conducido a su muerte.

Lo verdaderamente extraño es el juego de Walsh con el que mantener
su maliciosa suposición, a pesar de la evidencia. Este juego le lleva a
introducir importantes variaciones en su relato. Basta consultar las
primeras versiones del libro (V1 y V2, p. 169). Cuando estas versiones se
hicieron públicas, las críticas pusieron de manifiesto la notable
inexactitud de muchos de los detalles. Walsh ha eliminado o corregido
algunas de esas inexactitudes, pero sin embargo mantiene -ahora, sin ningún
otro fundamento que el recurso al "parece"- su errónea y maliciosa
hipótesis sobre negligencia culpable en este fallecimiento. Repugna a
cualquier persona honrada proferir tales infamias.

Pero Walsh no se conforma con atribuir al Opus Dei -falsamente,
como hemos visto- una negligencia culpable, en el caso de varios supuestos
suicidios. Sus insinuaciones maliciosas van más allá cuando intenta dejar
en el aire, de un modo particularmente insidioso, la sospecha de
intervención directa en el caso de muertes violentas. Naturalmente, según
se van agravando las acusaciones, el modo de exponerlas es más cuidadoso,
pero no pasará por alto a un lector atento el sentido de algunas
afirmaciones. Un ejemplo es el "consejo" atribuido a algunos amigos cuando
les habló de la investigación que estaba llevando a cabo sobre el Opus Dei:
que aumentara su seguro de vida (p. 15).

Estas insinuaciones son aún más manifiestas cuando establece una
comparación entre el caso de Calvi y el de Ruiz Mateos. Estos asuntos se
comentan con detalle más adelante. Sólo queremos denunciar aquí
enérgicamente el equívoco juego que el autor establece entre la muerte de
Calvi -que "puso fin a cualquier complicación del Opus" (p. 169)- y el
hecho de que Ruiz Mateos siga vivo. "Ambos, afirma Walsh, fueron gravemente
decepcionados por sus amigos (del Opus Dei), aunque Ruiz Mateos vive para
explicarlo" (p. 171).

3. Detención ilegal y privación injusta de libertad

En las pp. 181-182 y en otros lugares, el autor hace una serie
de acusaciones relativas, entre otras acciones delictivas, a supuestos
actos de detención ilegal y privación injusta de libertad.

Todo esto es manifiestamente falso. La retención por la fuerza es
un delito extremadamente grave, y no puede imputarse tan ligeramente como
lo hace Walsh. Examinemos los "testimonios" en los que se apoya.

En varios sitios, el autor cita a María del Carmen Tapia, a quien
califica como uno "de mis principales informadores" (nota 4, p. 16),
recogiendo afirmaciones escandalosas, supuestamente hechas en su presencia
por Mons. Josemaría Escrivá, y denunciando las actuaciones delictivas
señaladas en este apartado.

Ninguna de las personas que conocieron a Mons. Escrivá podría
pensar ni por un momento que él dijo, o incluso pensó, lo que ella refiere.
Al contrario: cientos de testigos oculares dan fe de su fama de santidad,
y especialmente de su amor a la Iglesia y al Papa. Muchos de estos
testimonios están documentados, pues se realizaron formalmente durante el
reciente proceso sobre la vida y virtudes del Fundador del Opus Dei, dentro
de la causa de beatificación.

Mons. Escrivá de Balaguer tuvo relaciones cordiales y respetuosas
con varios Papas. En concreto, el Papa Pablo VI encomendó el Centro ELIS
(un centro educativo en Roma) al Opus Dei, y visitó personalmente esa
institución para impartir su bendición, el 21 de noviembre de 1965.

Pero el autor ignora estos hechos públicamente conocidos, y se
aferra a las afirmaciones de la Sra. Tapia. El poco realismo de su
testimonio resulta evidente; basta comprobar sus contradicciones internas y
su falta de verosimilitud, especialmente a la luz de las públicas y
abundantísimas evidencias en contra, como las señaladas más arriba.

Las contradicciones internas son aún más patentes en las primeras
versiones del libro, donde afirma simultáneamente que la Sra. Tapia primero
"sirvió durante cuatro años como directora de la sección de mujeres (del
Opus Dei) en Venezuela", y luego fue a Roma a trabajar en la sede central
del Opus, donde "trató muy de cerca a Escrivá" (V1, p. 72).

Y más adelante (V1, p. 167) asegura que, después de varios años en
Venezuela, fue enviada a Roma en 1966 y estuvo bajo un "virtual arresto
domiciliario", siendo sujeto de persecución delictiva y abuso hasta que
finalmente fue "expulsada" del Opus Dei. Realmente, la diferencia entre ser
una íntima colaboradora de Mons. Escrivá, y ser víctima de prisión ilegal
es muy notable…

Las críticas hechas al libro han obligado al autor a rectificar
esta evidente contradicción. Así, en la nueva versión describe la
cronología de los hechos con más acierto, aunque no evita del todo las
incorrecciones.

La verdad es que María del Carmen Tapia estuvo diez años en
Venezuela, después de haber trabajado en Roma (en concreto, en la imprenta
de la Sede Central), desde 1954 hasta septiembre de 1956 (no los "cuatro
años" que sostiene el autor). Estuvo en Venezuela desde octubre de 1956
hasta octubre de 1965. Abandonó el Opus Dei el 27 de mayo de 1966. Ni
siquiera la versión corregida y más ajustada a la verdad sobre la
cronología de los hechos evita la inconsistencia del relato. "Me dijo
-afirma Walsh (p. 78)- que en cierta ocasión le oyó decir de Pablo VI que
'Dios en su infinita misericordia debería llevarse a ese hombre'". ¿Cuál es
esa "cierta ocasión"? ¿El periodo entre 1954 y 1956, cuando faltaban por lo
menos siete años para la elección de Pablo VI?

¿O fue quizá la temporada en la que estuvo sometida a "arresto
domiciliario" en Roma a su vuelta de Venezuela, en 1965? No parece que
alguien en esas circunstancias pueda ser el destinatario de semejante
"confesión".

Este es el valor del testimonio de la que el autor califica como
una de sus "principales fuentes de información". Cualquier investigación
periodística profesional intentaría cotejarlo con otras fuentes antes de
verter acusaciones delictivas. Walsh no lo hace así, y reproduce sin más un
increíble relato (p. 181).

Los inverosímiles incidentes referidos en esta cita (que incluyen
prisión ilegal asalto, agresión, y otros actos delictivos) llevarían a
cualquier persona razonable a pensar que es sumamente improbable.
Afortunadamente, el autor ha tenido el buen gusto de modificar el texto
inicial (V1, p. 167), redactado en estilo directo, suavizándolo y
eliminando algunos elementos que rayan lo grotesco.

Negamos categóricamente las falsas acusaciones que hace esta
persona a lo largo del libro, especialmente las acusaciones delictivas de
la pág. 181. La libertad de pensamiento y de circulación de las personas -y
cualquier otra libertad civil- son plenamente respetadas en el Opus Dei.
Tal libertad es, de hecho, exigida por los Estatutos de la Prelatura, n.
88.

4. Desalojo ilícito

En la p. 74, Walsh afirma que el Opus Dei desalojó ilícitamente a
los Oratorianos, una sociedad de sacerdotes, de un edificio de Roma. Más
aún, asegura que esta sociedad mantiene un fuerte oposición a la Prelatura
por este motivo.

Tenemos una carta del Procurador General de los Oratorianos, de
fecha 18-XI-88, que atestigua que esta historia es falsa y que la
sociedad mantiene cordiales relaciones con la Prelatura y sus miembros. Se
podría haber obtenido una comprobación de este hecho, llamando a la casa
central de dicha institución en Roma.

El modo de forzar los hechos en esta temeraria acusación revela la
categoría y el valor de los argumentos utilizados para intentar demostrar
que el Opus Dei actúa con desprecio de los derechos y sentimientos de las
personas.

5. El IESE

En la página 158, el autor ataca de modo gratuito y sin ningún
fundamento a la integridad moral de "la escuela de Empresariales del
Opus en Barcelona". Se refiere al IESE, el Instituto de Estudios Superiores
de la Empresa, fundado en 1958. Sostiene que la presunta actividad
fraudulenta de Matesa "arrojó alguna luz sobre el modo de hacer negocios
aprobado por el Opus".

Es evidentemente irracional e injusto inculpar a una institución
académica por la actuación de uno de sus antiguos alumnos, al que -por
otra parte- el Tribunal Supremo español exculpó muchos años después de
desatado el escándalo. Según este criterio, las tres o cuatro escuelas de
negocios más famosas de Estados Unidos podrían haber estado culpablemente
implicadas, por ejemplo, en la reciente ola de escándalos de Wall Street,
en relación con casos de "información privilegiada".

Esta acusación gratuita contra la reputación del IESE es
rotundamente desmentida por el prestigio de que el Instituto goza en todo
el mundo. La revista Fortune calificó al IESE (número del 23 de mayo de
1988) como una de las cinco mejores escuelas de su género en Europa.
Precisamente uno de los campos en los que ha destacado el IESE es en el
desarrollo de las enseñanzas sobre ética profesional. Un gran número
de personalidades académicas y del mundo de la empresa pueden atestiguar
los altos niveles de preparación profesional y ética que caracterizan al
IESE.

Sobre las relaciones de Vilá Reyes con el Opus Dei, véase el
apartado correspondiente de esta exposición.

6. Netherhall Educational Association

En las pp. 159-162 y más adelante, el autor hace una serie de
acusaciones de actividad fraudulenta y otras acciones ilegales, atribuidas
a miembros de la Prelatura en el Reino Unido, particularmente las
relacionadas con la Netherhall Educational Association (NEA). Estas
acusaciones han sido categóricamente rechazadas por la Oficina de
Información del Opus Dei en Gran Bretaña.

La imputación de que NEA recibe fondos fraudulentos, a través de
las Islas Normandas (Channel Isles) o de otras formas, es completamente
falsa: la NEA es una Asociación Benéfica Registrada (nº 236586). Como tal,
recibe de diferentes fuentes préstamos y subvenciones, así como herencias.

NEA no ha recibido créditos de bancos españoles o en moneda
española. Todos sus préstamos fueron hechos por diferentes bancos
europeos, en condiciones favorables, como es costumbre en los créditos
concedidos para fines benéficos. Todos los préstamos fueron formalizados en
los oportunos contratos, con unos plazos de devolución claros, y en
completa conformidad con el reglamento de control de cambio del Reino
Unido.

Todas las cuentas de NEA son auditadas por prestigiosas empresas
de contabilidad. Los primeros 13 años, la auditoría fue hecha por Arthur
Andersen; posteriormente ha sido hecha por Ernst and Whinney. Los contratos
de préstamo son examinados y el procedimiento normal para la auditoría se
completa con un balance contable de verificación al final de cada año.

Contrariamente a lo que dice el autor en la página 162, NEA no
tiene tal identidad como "Netherhall Educational trust". A mediados de los
años sesenta, NEA estableció el Netherhall House trust. Ni NEA ni NHT ha
proporcionado ni donado dinero al Prof. Seamus Timoney, como se indica. Ni
a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

En 1964, el Prof. Timoney prestó sus servicios de ingeniería
mecánica para la construcción de Netherhall House, una residencia de
estudiantes en Londres; por estos servicios profesionales, se le remuneró
según las tarifas normales. De ningún modo esta compensación fue indebida o
fuera de la ley. Más aún, el Prof. Timoney no hizo uso, ni ha hecho uso del
Opus Dei para conseguir fondos ni "experiencias" útiles en su actividad
profesional.

7. Reglas de moralidad

En la p. 53, Walsh acusa gratuitamente al Fundador del Opus Dei
de haber decidido en su fuero interno que "las reglas ordinarias de la
moralidad podían ser, si no burladas, al menos esquivadas".

No está claro el origen de esta falsa acusación, obviamente valiosa
para la argumentación del autor sobre una presunta actividad conspiratoria.
En cualquier caso, el autor -en contra de la práctica periodística
aceptada- no confrontó con otra fuente ese temerario ataque personal.

Por el contexto, resulta perfectamente posible que ese juicio de
intenciones, referido nada menos que a 1945, sea una invención
completamente gratuita del autor. Así, Walsh acepta sin restricciones
hipótesis infundadas sobre el pensamiento del Fundador del Opus Dei,
abiertamente enfrentadas con las numerosas declaraciones públicas y los
escritos publicados de Mons. Escrivá de Balaguer, que él ignora o
menosprecia.

Sin embargo, en los abundantísimos escritos del Fundador del Opus
Dei no puede encontrarse ni el menor indicio que apoye las maliciosas
suposiciones de Walsh. Por el contrario, son numerosas las declaraciones
que desmienten explícitamente la interpretación propuesta por Walsh.

8. Las dictaduras latinoamericanas

En las pp. 140-141, el autor reproduce y acepta acusaciones
infundadas contra el Opus Dei de estar culpablemente comprometido con las
dictaduras latinoamericanas, incluidas la promoción de actividades
terroristas y acciones policiacas ilegales contra ciudadanos inocentes.
Defiende, por ejemplo, una implicación criminal del Opus Dei en las
dictaduras de Chile y Argentina. "El Opus Dei y Patria y Libertad (un grupo
terrorista de ultraderecha) trabajaron juntos durante los años de Allende",
asegura Walsh. Pocas líneas después añade: "El general Juan Carlos Onganía,
dictador de Argentina de 1966 a 1970, tomó el poder después de hacer un
retiro religioso auspiciado por el Opus Dei".

Más adelante (cfr. cap. II, A, 2) analizaremos la inconsistencia
del método utilizado por Walsh para difundir éstas y otras
afirmaciones semejantes. En esta parte de la exposición negamos
categóricamente tales acusaciones y desafiamos al autor a que aporte
datos para probarlas. No puede aportar nombres ni ningún otro dato,
porque carecen de todo fundamento real. Son completamente falsas.
Acusaciones similares, también sin pruebas, movieron a los tribunales
alemanes a la condena de autores y editoriales que las difundieron.

9. Una "conspiración" contra el Estado Español

En las páginas 142-145 y en otras, el autor sostiene que varios
miembros del Opus Dei formaban parte de una "conspiración" (pp. 143, 145)
para hacerse con el control del Estado español. Sus principales fuentes
para hacer esas acusaciones son una tesis doctoral -no publicada- escrita
para la New York's New School of Social Research por José V. Casanova y una
"conversación privada", descrita en la nota a pie de página en la p. 32.

Este aparato documental tan reducido resulta claramente
insuficiente para la defensa de las tesis del autor, tratándose de un tema
sobre el que se podría aportar una abundantísima y cualificada colección de
escritos, estudios y testimonios.

El hecho real en el que se apoya la argumentación del autor es la
presencia de varios miembros del Opus Dei -en el libre ejercicio de sus
derechos profesionales y políticos- en altos cargos de la Administración. A
partir de aquí, empiezan las suposiciones y la adecuada ocultación de otros
hechos igualmente patentes. Por ejemplo, el autor parece no dar importancia
al hecho de que, durante el mismo periodo, había otros miembros del Opus
Dei trabajando activamente contra el Gobierno de Franco, incluidos
profesionales de la universidad y la prensa. Algunos de ellos fueron
perseguidos por las autoridades por este motivo.

Este es el caso, por ejemplo, de Rafael Calvo Serer, cuyo
pensamiento es presentado de forma distorsionada. En la p. 146, Walsh cita
una supuesta afirmación suya, tomada al parecer del diario madrileño ABC,
y que "no habría dejado de agradar a Franco". Esta cita, atribuida a Calvo
Serer, llegó a sus manos a través de la traducción al castellano de un
libro francés, y en ningún momento se da la fuente original (fecha y número
de página) del artículo del ABC del que supuestamente se obtuvo tal
frase.

Quizá la incongruencia de la cita pase inadvertida en el ámbito
anglosajón, donde la postura de Calvo Serer es menos conocida. En España,
desde luego, resulta inconcebible la presentación de semejante disparate
como representativo del pensamiento de Calvo Serer, conocido por su abierta
oposición al régimen de Franco.

El autor del libro -si es que ha estado verdaderamente interesado
en conocer el Opus Dei- podría haber consultado numerosas fuentes en las
que se pone de manifiesto la diversidad real en la actuación política de
los miembros del Opus Dei.

Alguna de esas fuentes le resulta tan cercana como el Times de
Londres, que publicó un artículo en memoria de Rafael Calvo Serer el 21 de
abril de 1988. El artículo señalaba que Calvo Serer había estado repetidas
veces en prisión, había sido sancionado y, por fin, obligado a exiliarse de
España. Su periódico, el diario Madrid, había sido clausurado por el
Gobierno, el mismo Gobierno en el que trabajaban otros miembros del Opus
Dei.

La trayectoria política de Calvo Serer ha sido reconocida, también
fuera de España, por su empeño en defensa de la libertad de prensa y otras
libertades civiles durante el régimen de Franco. Calvo Serer declaró
repetidas veces que el Opus Dei no tenía nada que ver con sus posiciones
políticas anti-gubernamentales, del mismo modo que nada tenía que ver con
la postura pro-gubernamental de otros miembros del Opus Dei. Puede
consultarse la carta abierta de Calvo Serer publicada en el diario
Madrid, el 25 de octubre de 1971.

El propio autor tiene noticia de estas afirmaciones de Calvo Serer
(p. 143), aunque las desprecia. De nuevo Walsh ignora o menosprecia los
testimonios mejor fundados, la versión de los protagonistas o los
documentos más valiosos, y recurre -para confirmar sus propias presunciones
o prejuicios- a fuentes espúreas, de dudoso valor e incluso anónimas.

A pesar de todo, el autor sigue empeñado en "probar" una acción
coordinada del Opus Dei en política, y propone el siguiente ejemplo: "la
carrera de Villar Palasí fue típica de la forma en que los miembros se
ayudan unos a otros…" (p. 143). Difícilmente puede considerarse "típica"
cuando… el Sr. Villar Palasí no pertenece ni ha pertenecido nunca al Opus
Dei.

Además, la afirmación de que el Opus Dei ejercía un "poder
considerable sobre la propaganda del régimen en emisoras y en la prensa"
sorprenderá a las personas que vivieron aquellos años, y recuerden
los frecuentes ataques sufridos por el Opus Dei precisamente desde esos
medios de comunicación controlados por el Régimen.

Por otra parte, el autor prescinde del hecho de que la mayoría de
los españoles del Opus Dei -como la mayoría de los ciudadanos de cualquier
país- no tuvieron nunca intereses ni estuvieron nunca involucrados en el
mundo político. Ignorar a tales personas y concentrarse en un puñado de
relevantes y prestigiosas personalidades es, en sí mismo, una forma de
"elitismo".

10. El Opus Dei y los medios de comunicación

El autor del libro describe otras presuntas acciones delictivas o
inmorales del Opus Dei en el ámbito de los medios de comunicación.
Esas acusaciones van desde las insinuaciones sobre la comisión de sabotajes
(p. 14) en periódicos, hasta la presentación de la actuación de miembros
del Opus Dei en estas profesiones como manipuladora.

Acusar a estas personas de "manipular a los medios de
comunicación en la búsqueda de lo que considera es su propio bien" (p.
151), además de ser gravemente injusto, carece de todo fundamento: ya
sea en Bogotá, Santiago o cualquier otra parte, estas personas ejercen
con pleno derecho su profesión, y nadie puede pretender limitar su
libertad.

Esa profesión es el medio que han escogido para ganarse la vida, con
independencia de su pertenencia a la Prelatura. Algunos ya eran periodistas
antes de incorporarse al Opus Dei; continuarían siéndolo incluso si, por
alguna razón, decidieran desvincularse del Opus Dei. Acusar a esos
escritores de estar envueltos en algún tipo de conspiración carece de
fundamento y sentido.

El tono de esta acusación sugiere que, para Walsh, los medios de
comunicación deberían negar el derecho de libre expresión a los miembros
del Opus Dei, sólo por el hecho de serlo, como hace él en su libro.

B. Los asuntos Ambrosiano-IOR, Matesa y Rumasa

En las pp. 157-171, el autor hace un elevado número de acusaciones
y tergiversaciones, fabricadas para montar una argumentación sobre una
continua conspiración criminal por parte de la Prelatura del Opus Dei con
relación a tres escándalos recientes. Nos detendremos en su estudio.

1. Las finanzas de la Santa Sede, el banco Ambrosiano y el IOR

a) En la p. 169, el autor afirma que, durante el pontificado de
Pablo VI, el Opus Dei consintió en aportar el 30% del presupuesto anual del
Vaticano, y que esta maniobra financiera tenía como fin directo garantizar
que el Papa erigiría a la Obra en Prelatura personal.

Esta acusación, además de contradictoria -recordemos que Walsh sólo
admite que el Opus Dei tuviera buenas relaciones con Juan Pablo II: según
su errónea interpretación, difícilmente podría llegar a esta clase de
acuerdos con otros Papas- es absolutamente falsa. El Opus Dei nunca ha
hecho -ni siquiera ha contemplado tal posibilidad- un acuerdo de este tipo,
dado que constituiría un soborno condenado explícitamente por el Derecho
Canónico de la Iglesia Católica.

En la terminología del Derecho Canónico se conoce a esta acción
como "simonía" y es una actividad extraordinariamente grave. Acusar al
Papa Pablo VI y a Mons. Escrivá es en extremo disparatado e irresponsable.
La acusación se agrava, además, con la presunción gratuita de Walsh al
interpretar por su cuenta y riesgo los móviles internos de Mons. Escrivá.

Semejante acusación resulta tan improbable en sí misma que
cualquier investigador serio llevaría a cabo una rigurosa comprobación de
los hechos antes de sostenerla, sobre todo cuando todas las partes
implicadas la han negado categóricamente, y cuando nadie de los que la han
sostenido ha podido aportar la más mínima prueba. Walsh prescinde de toda
comprobación y su acusación es, por tanto, un claro ejemplo de
irresponsable desprecio hacia la verdad.

b) En la misma página, el autor pretende involucrar al Opus Dei con
el escándalo de la quiebra del Banco Ambrosiano en Milán. La verdad del
asunto es que, como el Opus Dei ha declarado repetidas veces, ni la
Prelatura ni nadie en su representación ha tenido jamás ninguna relación
financiera ni con Roberto Calvi ni con el Banco Ambrosiano. L'Osservatore
Romano confirmó esto el 8 de octubre de 1982, en un editorial. Más aún, la
acusación (p. 171) de que el Opus Dei proporcionó 250 millones de dólares,
o una parte de esta cifra, en ayuda de la garantía que el IOR hizo del
Banco Ambrosiano es también absolutamente falsa. Ni tampoco lo hizo ningún
"banco del Opus Dei", dado que tales bancos no existen.

c) Relacionada con esta acusación absolutamente falsa está la
descabellada asociación que el autor establece entre un banco de Londres,
el Banco Urquijo Hispano-Americano, y el suicidio o la muerte de Roberto
Calvi en 1982. Este banco no está relacionado, de ninguna manera, con el
Opus Dei, y ningún miembro de la Prelatura ha trabajado jamás allí con
capacidad de gestión. El autor del libro, residente en Londres, podría
haberlo comprobado con una simple llamada telefónica urbana. Este pequeño
banco tiene solamente un español entre sus directivos, y todos los demás
son británicos. Ninguno de ellos es miembro del Opus Dei.

El referido banco en España no está relacionado con el Opus Dei
en ningún sentido, y mucho menos está controlado por la Prelatura. La
gratuita e infamante afirmación que aquí hace el autor arroja luz sobre su
irresponsabilidad e imprudente negligencia a la hora de comprobar los
datos, una falta de seriedad investigadora que caracteriza a todas las
acusaciones del capítulo 7 y del resto del libro.

2. Matesa

a) Ningún miembro del Opus Dei ocupó cargos directivos en la
empresa Matesa, en contra de lo que el autor afirma en la p. 157:
"…importantes escándalos en los que estaban involucrados miembros del
Opus y sus negocios". Villar Palasí, consejero legal de Matesa (llamado en
la p. 158 "un asesor legal del Opus Dei"), no es ni ha sido nunca miembro
del Opus Dei.

b) Los créditos concedidos a Matesa no fueron aprobados por el
ministro de Industria, Gregorio López Bravo. Fueron otorgados por el Banco
de Crédito Industrial, y la autoridad financiera competente en tales
transacciones dependía en sus directrices generales de actuación del
Gobierno de España (concretamente, del ministerio de Hacienda, no del
ministerio de Industria). Los créditos fueron aprobados por los dos órganos
del Banco de Crédito Industrial: el Comité Ejecutivo y el Consejo General.
Gregorio López Bravo, miembro del Opus Dei, no tuvo parte alguna en esas
negociaciones y no tenía ninguna conexión con esas organizaciones.

c) El Opus Dei jamás recibió fondos de Matesa. Juan Vilá Reyes hizo
algunos donativos personales, durante algunos años, al Instituto de
Estudios Superiores de la Empresa (IESE), en el que había estudiado. Esos
donativos sumaban en total 2 millones de pesetas. Aunque este dato fue
hecho público y Walsh lo conoce, aplica de nuevo su particular criterio de
selección en las fuentes y da crédito a los "rumores" según los cuales esa
persona dio (2.400 millones) de pesetas a diversas instituciones del Opus
Dei en España, Perú y los Estados Unidos (p. 158). Estos rumores son
absolutamente falsos, como queda de manifiesto, por ejemplo, cuando el
autor menciona una "universidad de Perú" entre los destinatarios de esos
"cuantiosos donativos". La única universidad que atiende el Opus Dei en
Perú es la de Piura; fue fundada en 1969, (después) de que se descubriera
el "escándalo Matesa".

d) Muchos de los detalles con los que el autor ilustra su relato
sobre el asunto Matesa parecen provenir de un artículo publicado en el
periódico socialista italiano Avanti (3 de julio de 1970). En algunos
aspectos, sin embargo, difiere del bulo original. El periódico decía que
los fondos de Matesa fueron a parar a colegios del Opus Dei en los Estados
Unidos, no a "residencias de estudiantes", como sostiene el autor. No
existían tales colegios antes de 1969. Difícilmente podría recibir
donativos una institución inexistente. Ninguna residencia recibió nunca
fondos de Matesa o de Vilá Reyes. Este mismo periódico italiano publicó una
(rectificación) el 10-VII-70.

3. Rumasa

a) En la p. 159 y en la p. 166, el autor incurre en inexactitud al
referirse a los donativos personales que Ruiz Mateos hizo a varias
actividades apostólicas confiadas a la Prelatura. En realidad, hizo
donativos a muchas instituciones religiosas y filantrópicas, entre las
cuales se cuentan algunas dirigidas por miembros de la Prelatura. Pero la
Prelatura nunca ha sido financiada de ninguna manera por Rumasa o por su
presidente. El propio Ruiz Mateos lo afirmó (21 de julio de 1983): "Rumasa
jamás ha tenido conexión alguna, y mucho menos de tipo económica, con el
Opus Dei".

b) En la p. 159, el autor afirma que el dinero de Rumasa fue
evadido ilegalmente para financiar las actividades en el Reino Unido de la
Netherhall Educational Association. Como ya hemos comentado (cfr. el
apartado I, A, 6 de esta exposición), esto es absolutamente falso. Esta
entidad nunca recibió fondos ni de bancos españoles ni de España en
general; todos sus créditos fueron prestados por bancos europeos, como
queda certificado en documentos públicos. Si el autor tiene datos de que el
Opus Dei, a través de Rumasa o de cualquier otro modo, ha participado en
la evasión de capitales, debe denunciarlo, ya que se trata de un delito
tipificado en el ordenamiento penal y perseguible de oficio. Si no tiene
datos, debe callarse, ya que la atribución falsa de acciones delictuosas
está asimismo tipificada como delito de calumnia.

c) El 2 de agosto de 1983, Ruiz Mateos afirmó que nunca había
habido ninguna conexión entre Rumasa, el Opus Dei, y el Banco del Vaticano;
y que nunca conoció a Roberto Calvi, Mons. Marcinkus ni ninguno de sus
representantes.

4. Resoluciones judiciales

Finalmente, conviene hacer notar un hecho significativo que
el autor ha ignorado substancialmente en el planteamiento de los asuntos
Matesa, Rumasa y Ambrosiano: estos tres casos no fueron meros "escándalos"
o "incidentes" sobre los que corrían rumores que exigían una investigación,
sino que fueron efectivamente investigados. Cada uno de ellos dio lugar a
un (proceso criminal) sometido a rigurosa investigación policiaca y a un
examen judicial de larga duración, aunque por su complicación y múltiples
conexiones no esté -en algunos casos- concluido. Las autoridades legales de
España e Italia dirigieron una exhaustiva investigación de todos los
hechos que concurrían en estos asuntos, y como resultado hubo procesos
judiciales, sentencias, penas y absoluciones.

En ningún momento a lo largo de las investigaciones criminales
desarrolladas en Italia estuvo el Opus Dei formalmente implicado, ni
siquiera de modo indirecto. Ni la Prelatura ni ninguno de sus directores
fueron en ningún momento juzgados o llamados a declarar, y ni siquiera
mencionados como cómplices no encausados. No hubo ninguna acusación de
conducta ilegal, porque ni la policía ni las autoridades judiciales
encontraron fundamento alguno para hacerlo. Y es que no había tales
fundamentos.

En el caso de España, la pretensión de involucrar a directores del
Opus Dei en procesos judiciales relacionados con la causa seguida
sobre Rumasa fue desestimada. El 11 de mayo de 1989, el juez central de
instrucción número 3 de la Audiencia Nacional acordó el archivo de la
denuncia presentada. Realizadas las oportunas investigaciones en España y
otros países, y oídos los testigos presentados por el querellante, el
Ministerio fiscal solicitó que se archivase la denuncia por no encontrar
motivo alguno que justificase la acusación, decisión finalmente adoptada
por el Juez Instructor.

Lo que el autor ha hecho aquí es rastrear las especulaciones sin
base y los rumores que rodearon a estos incidentes, al tiempo que ignora
los hechos de su desarrollo judicial. Pero los hechos, entonces como ahora,
hablan por sí mismos.

C. Actitudes contrarias a la fe, a la moral y a la autoridad de la
Iglesia

1. Acusaciones de ser una "secta"

El autor define a las sectas como "un movimiento entregado a una
creencia herética y a menudo a actos y prácticas rituales que se apartan de
los procedimientos religiosos ortodoxos". En la p. 18, y otra vez en la p.
186, compara el Opus Dei con diversos grupos religiosos que parecen cumplir
esa definición: la Iglesia de la Unificación (la secta Moon), el
Conocimiento de Krishna y la Misión de la Divina Luz. Esta afirmación
constituye el eje central de la crítica que pretende hacer al Opus Dei,
como se manifiesta no sólo en el hecho de que le dedique todo un capítulo,
sino además en que toda la obra está encaminada a intentar llevar a la
convicción de que el Opus Dei es un grupo cerrado y que, en consecuencia,
"como secta, no es simplemente menos que católica. Es menos que cristiana"
(frase con la que cierra el libro).

La gravedad de esas afirmaciones salta a la vista: constituye una
acusación que, dada su falsedad, implica una injuria jurídicamente
perseguible. Esa falsedad es, a veces, tan clara para cualquiera que
conozca algo del Opus Dei, que no resulta necesario detenerse a criticarla.
Comentamos, sin embargo, unos cuantos puntos.

Una secta es, por definición, un grupo separado, generalmente de
poco tamaño o al menos replegado sobre sí mismo, que actúa por entero o en
gran parte al margen de la legalidad. Nada de eso se aplica al Opus Dei. La
Obra es una institución plenamente reconocida por la Iglesia católica y
dotada de personalidad civil en todas las naciones en las que trabaja. Las
aprobaciones concedidas por la autoridad eclesiástica lo fueron después de
una cuidadosa investigación: la misma que suele emplear en casos análogos.
Así ocurrió en 1941, en 1943, en 1947 y en 1950, fechas de diversas
aprobaciones. Y este estudio atento volvió a repetirse, entre 1979 y 1982,
con motivo de su definitiva configuración jurídica como Prelatura personal.
El Opus Dei fue erigido como Prelatura personal por Juan Pablo II, con el
parecer favorable de la inmensa mayoría de los obispos de las diócesis en
que la Obra venía trabajando apostólicamente. Entre otros muchos textos, se
pueden citar unas líneas de la Declaratio de la Congregación para los
obispos, de 23 de agosto de 1982, que se refiere al Opus Dei como
"institución que ofrece probadas garantías doctrinales, disciplinares y de
vigor apostólico". Pensar que una institución que goza de esa plena y
amplia confianza sea una secta, caracterizada además "por una creencia
herética", es sencillamente ridículo.

El propio autor se ha visto obligado a reconocer que el Opus Dei
tiene un estatuto de legitimidad y plena aprobación dentro de la Iglesia
católica (pp. 186, 193, et passim). Sin embargo, persiste en acusar al
Opus Dei de sostener creencias y prácticas "sectarias".

2. Medios de formación y dirección espiritual

Resulta oportuno detenerse en las páginas que el autor dedica a
intentar dar un cierto fundamento a la acusación que dirige contra el Opus
Dei de ejercer un control de las conciencias de sus miembros, privándoles
así de su libertad; no sólo porque -como ya se ha dicho- se trata de una
gravísima calumnia que no puede ser pasada por alto, sino también porque
esas páginas manifiestan claramente la manipulación de textos y realidades
que lleva a cabo el autor. Veamos, concretamente, las tres prácticas que
menciona como medio para obtener ese supuesto control de las conciencias:
la confidencia o charla de dirección espiritual, el círculo y la confesión.

a) la charla de dirección espiritual. El autor la presenta en las
pp. 121-123 como una práctica que, de una parte, sería contraria al Derecho
Canónico y, de otra, a la intimidad de la persona. Una y otra cosa son
falsas.

En la p. 121 afirma que el Código de Derecho Canónico de 1917
prohibía en su canon 530 la "manifestación de la conciencia". En realidad,
ese canon establecía que "a los súbditos no se les prohíbe que puedan,
libre y espontáneamente, abrir su alma a los Superiores; más aún, conviene
que acudan a ellos con filial confianza". En todo caso, para entender la
confidencia tal y como es vivida en el Opus Dei hay que atender no a la
manifestación o cuenta de conciencia, tal y como se practica en algunas
órdenes y congregaciones religiosas, sino más bien a las charlas fraternas
en busca de consejo o dirección espiritual, ampliamente recomendadas por
toda la tradición espiritual católica, y vividas por muchos cristianos que
acuden a las personas de su confianza para recibir consejo y orientación.

Se trata, en suma, de una conversación sencilla en la que se habla
de materias exclusivamente espirituales y apostólicas, a fin de exponer con
plena libertad las propias preocupaciones y recibir estímulo y aliento, con
vistas a la santificación de la vida ordinaria, que es el fin exclusivo del
Opus Dei: los miembros del Opus Dei la han hallado siempre inmensamente
beneficiosa para su crecimiento espiritual y la paz de su alma. Se pueden
aportar numerosos testimonios en este sentido. La acusación que hace el
autor de que produce "daños psicológicos" carece por completo de
fundamento.

b) El Círculo. De él se habla en la p. 123, asimilándolo a los
capítulos de faltas en uso, ahora o en tiempos pasados, en algunas
instituciones. De hecho -y sin entrar en este momento a valorar esas
prácticas- el círculo que se vive en el Opus Dei tiene otro contexto: se
relaciona con los círculos de estudio, con finalidad formativa, practicados
en muchas asociaciones de fieles y en instituciones de muy diverso tipo.
Consta de un comentario del Evangelio y de una o dos breves charlas (en
total, dura unos cuarenta minutos) sobre algún punto de carácter doctrinal
o ascético. Hay también unos minutos dedicados al examen personal; al final
de ese examen, se permite que, si alguien libremente lo desea, pueda tomar
la palabra para referirse a un detalle del comportamiento que estima que
podría haber cuidado más especialmente, pero siempre que se trate de
detalles externos y no peyorativos, con exclusión expresa de asuntos de
conciencia. Por tanto, describir el círculo como algo encaminado a un
control de las conciencias es desconocer completamente su realidad.

c) La confesión. Se habla de la confesión en las pp. 124-126,
realizando afirmaciones particularmente graves, dada la importancia de este
sacramento. Sostiene Walsh concretamente que los miembros del Opus Dei
tienen prohibido "en la práctica" confesarse con nadie que no sea un
sacerdote de la Prelatura. Esto es completamente falso. Los miembros del
Opus Dei, como todos los demás católicos, gozan de completa libertad para
confesarse con cualquier sacerdote autorizado por la Iglesia. Así lo
establece la legislación canónica y así lo proclamó repetidas veces el
Fundador del Opus Dei, como Walsh no tiene más remedio que reconocer,
aunque quiera quitar luego importancia a esas declaraciones, alegando
textos de Mons. Escrivá de Balaguer que interpreta falsamente como intentos
de mantener en teoría esa libertad, pero negándola en la práctica.

Algunos de los textos que se cita son, sencillamente, falsos (como
el que refiere en la p. 125, líns. 12-15); otros tienen una explicación muy
sencilla, totalmente ajena a lo que Walsh afirma: en ellos, se aconseja a
los miembros del Opus Dei que se confiesen con sacerdotes de la Obra, ya
que pueden conocer más fácilmente su espíritu y sus problemas; o
dirigiéndose a quien pudiera tener la tentación de evitar la confesión con
sacerdotes de la Obra, le advierte que se ha colocado en una situación
falsa, que puede ser signo de falta de sinceridad y le expone a crisis
incluso graves. Pero en uno y otro caso, respetando -y así lo dice
expresamente- la libertad de cada persona y ese núcleo particulamente
íntimo que es la conciencia. Por tanto, la caracterización que hace el
autor de las confesiones en el Opus Dei como "chantaje moral" (p. 128) es
absolutamente falsa.

En todos los textos de Mons. Escrivá de Balaguer aparece siempre un
fuerte impulso espiritual y un deseo de colocar a cada alma ante Dios, pero
nada que tenga que ver con control de las conciencias o anulación de la
personalidad. Al contrario, la dirección espiritual que se imparte en el
Opus Dei tiende, como pueden testimoniar los miles de personas que
frecuentan sus actividades, a fomentar las personalidades individuales,
cada una de acuerdo con sus particularidades.

Conviene añadir finalmente que la insinuación que se hace en las
pp. 127-128 es particularmente intolerable. Con el único apoyo del relato
de una conversación, el autor pone en duda el respeto al secreto de la
confesión en el Opus Dei. El secreto de la confesión constituye uno de los
valores más importantes de la tradición católica y en el Opus Dei se
estima, cuida y vive con la misma delicadeza, al menos, que en todo el
resto de la Iglesia.

3. Uso de poder e influencia dentro de la Iglesia

En varias ocasiones, el autor atribuye al Opus Dei la utilización
del poder -y, específicamente, del poder económico- para conseguir o forzar
decisiones de las autoridades de la Iglesia. Nos remitimos a las
observaciones que hacemos más adelante sobre la configuración jurídica del
Opus Dei como Prelatura personal y sobre el Proceso de beatificación de
Mons. Escrivá de Balaguer.

En esta exposición se comenta también la descripción de supuestas
maniobras del Opus Dei para conseguir esa beatificación mediante el uso de
dinero o influencias. Además de esas observaciones, queremos llamar la
atención sobre el modo en que se aborda este asunto. En la p. 212, por
ejemplo, afirma el autor que el "Opus" ha dicho "¡está en el saco!",
refiriéndose al proceso de beatificación de Mons. Escrivá. Citar de esta
manera es claramente gratuito e insultante. No hay ningún portavoz llamado
"Opus" y nadie autorizado para hablar en nombre del Opus Dei (que sería lo
único que justificaría esta construcción) ha dicho jamás tal cosa.

Ni el autor ni la fuente de la que ha tomado la cita (un artículo
de Nicholas Perry) especifica el nombre de la persona que supuestamente
hizo este comentario. Las normas habituales de la profesión requieren que
lo hubiera hecho antes de poner la afirmación entre comillas. A menos que
pueda proporcionar ese nombre, sostenemos que esta cita, como muchas otras
cosas en El mundo secreto del Opus Dei, es una pura invención y una
denigración gratuita.

4. Obstáculo contra la unidad de la Iglesia

En las pp. 89-90, el autor describe con notable inexactitud un
incidente ocurrido en el Seminario de Logroño, del que extrae consecuencias
generales sobre supuestos atentados contra la unidad de la Iglesia. Citando
a un semanario de información religiosa -descrito páginas antes como hostil
hacia el Opus Dei (p. 85), pero utilizado frecuentemente como fuente del
libro-, atribuye al Rector de dicho Seminario una serie de acusaciones
contra el Opus Dei.

Bastaba haber consultado el número siguiente de la revista citada
para encontrar una rectificación de la propia revista, en la que -entre
otras cosas- se decía:
– "No es cierto que el informe fuera presentado en la Asamblea
Sacerdotal de la Rioja por el Rector del Seminario de Logroño".
– Dicho informe, elaborado por un grupo de personas del
Seminario, "no fue integrado en la ponencia del Rector".
– "La Asamblea no se centró en este tema concreto, sino en una
amplia perspectiva eclesial, dando a luz pública unas proposiciones de gran
interés para la evangelización y la vida de la diócesis".

El uso selectivo de fuentes aparece aquí en toda su evidencia. Para
contrastar la información, no hacía falta siquiera remitirse a otras
publicaciones o testimonios. Bastaba con consultar el siguiente número de
la misma revista (cuyo director, entonces, era "amigo" del autor).

5. El apoyo de los Papas y la jerarquía católica

Aunque está presente de diversos modos en todo el capítulo VII,
Walsh se atreve a hacer explícitamente, en la p. 200, la siguiente
afirmación: el apoyo jerárquico al Opus Dei "es muy difícil de comprobar".
Y concluye: "de los Papas anteriores al actual difícilmente puede decirse
que hayan sido entusiastas en su apoyo al Opus, y por cada obispo que les
acoge con beneplácito en su diócesis, está claro que hay muchos que, o no
les aceptan, o no están contentos de encontrarles instalados en su
jurisdicción cuando ocupan sus sedes".

a. Romanos Pontífices

Adjuntamos una relación no exhaustiva de declaraciones de los Papas
a partir de Pío XII: Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I. No documentamos
las manifestaciones de afecto de Juan Pablo II hacia el Opus Dei, ya que el
propio autor las acepta. Podrían aportarse muchos otros testimonios, pero
nos limitamos aquí a algunos que pueden comprobarse fácilmente en
documentos accesibles (libros y prensa). Lamentablemente, Walsh no aporta
ni una sola referencia de este tipo cuando lanza sus acusaciones.

PIO XII

En 1946, envía a Mons. Escrivá de Balaguer un retrato con una
dedicatoria (cfr. Vázquez de Prada, A., "El Fundador del Opus Dei", p. 245).

En otoño de 1947, recibe en audiencia a Carmen Escrivá de Balaguer
y Encarnación Ortega (el relato de la audiencia puede encontrarse en
Berglar, P. "Opus Dei", p. 250).

Recibe también en audiencia al Fundador del Opus Dei. Durante su
pontificado, el Opus Dei recibe las aprobaciones pontificias (cfr.
(passim), VV.AA., "El itinerario jurídico del Opus Dei").

JUAN XXIII

En verano de 1954, siendo Patriarca de Venecia, se hospeda en el
Colegio Mayor Miraflores (Zaragoza) y en el Colegio Mayor La Estila
(Santiago de Compostela), donde escribe un autógrafo en el libro de firmas.
(cfr. Gondrand, F., "Al Paso de Dios", p. 215; Vázquez de Prada, A., "El
Fundador del Opus Dei", p. 328).

En marzo de 1960, recibe en audiencia a Mons. Escrivá de Balaguer
(cfr. Gondrand, F., "Al Paso de Dios", p. 215).

Comentarios elogiosos sobre el Opus Dei y su Fundador (cfr. Carta
de Mons. Loris Capovilla, Arzobispo titular de Mesembria, Prelado de
Loreto, al Papa VI, 24-V-78; Berglar, P., "Opus Dei", pp. 249 y 412).

PABLO VI

En enero de 1964, recibe en audiencia a Mons. Escrivá de Balaguer.
(cfr. ABC -Madrid- 31-X-64; Gondrand, F., "Al Paso de Dios", p. 232).

En octubre de 1964, entrega un quirógrafo a Mons Escrivá de
Balaguer, en el curso de una audiencia (cfr. Vázquez de Prada, A., "El
Fundador del Opus Dei", p. 333; Seco, L. I., "La herencia de Mons. Escrivá
de Balaguer", p. 58; ABC -Madrid- 27-VI-76).

En noviembre de 1965, visita el Centro ELIS (cfr. Gondrand, F. "Al
Paso de Dios", p. 235-237; Vázquez de Prada, A. "El Fundador del Opus Dei",
p. 334; "Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer" nº 5).

En junio de 1975, telegrama de pésame por el fallecimiento de Mons.
Escrivá de Balaguer (cfr., por ejemplo, LA VOZ DE ESPAÑA -San Sebastián-
29-VI-75).

En noviembre de 1976, se refiere a Mons Escrivá de Balaguer en una
audiencia general (cfr., por ejemplo, LA NUEVA ESPAÑA -Oviedo- 13-XI-76).

JUAN PABLO I

En julio de 1978, siendo Arzobispo de Venecia, escribe un artículo
en IL GAZETTINO, elogioso para el Opus Dei y su Fundador. (cfr. IL
GAZETTINO -Venecia- 25-VII-78).

b. Cardenales y obispos

Contamos con una relación de 82 declaraciones de Cardenales de la
Iglesia Católica que han manifestado públicamente su apoyo y estima hacia
el Opus Dei. La relación no es exhaustiva.

Podría añadirse, si es preciso, una relación similar con cientos
de declaraciones de obispos en ese mismo sentido. Ante la afirmación de
Walsh -"por cada obispo que les acoge con beneplácito en su diócesis, está
claro que hay muchos que, o no les aceptan, o no están contentos"-, nos
comprometemos a facilitar docenas de testimonios favorables por cada
declaración negativa contrastada de un miembro de la jerarquía católica que
él presente.

Como se ve, tiene razón Walsh al afirmar que es difícil comprobar
el apoyo de la jerarquía católica al Opus Dei. Pero la dificultad -contra
lo que él dice- está precisamente en el abrumador número de declaraciones
de apoyo.

6. Prácticas contrarias a las normas de la Iglesia

Uno de los apoyos de su hipótesis sobre actuaciones contrarias a la
unidad doctrinal y disciplinar de la Iglesia es su descripción de las
prácticas penitenciales (por ejemplo, p. 39).

El espíritu del Opus Dei promueve la búsqueda de la santidad en el
cumplimiento de las obligaciones ordinarias del cristiano, y de un modo
particular en su trabajo profesional.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

El mundo secreto del Opus Dei (Michael Walsh)
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La trampa de la vocación no existe

El equipo de Opus Dei: anti Opus, con todo respeto y estima hacia los interesados, ha estudiado uno de los pilares básicos de una web sobre Opus Dei. El objetivo de este documento no es polemizar sobre la fidelidad o infidelidad a la vocación al Opus Dei, sino más bien, aclarar algunos puntos confusos, sobre los que hemos recibido algunas preguntas. En la realización de este estudio hemos tenido la ocasión de hablar con miembros y ex-miembros del Opus Dei.

La bibliografía empleada para el estudio, y recomendada para profundizar en el tema, ha sido la siguiente:
¿Qué no es la vocación?
¿Qué es la vocación?
¿Qué significa: "Dios me ha dado una vocación"?
Discernimiento vocacional
¿Es posible ser fiel durante toda la vida?
Fidelidad a mí mismo: al plan de Dios para mí
Dios nos llama una a una, uno a uno, personalmente, por nuestro nombre
La vocación: nuestro nombre
Hay que defender la fidelidad frente a…
Excusas para la infidelidad
Audaces y fieles al amor, fieles a un ideal
La vocación, llamada e iniciativa de Dios
Fidelidad receptiva y perseverante
La fidelidad a la vocación

Documento estudiado: "La tramapa de la vocación"

"El Opus, dice Pániker (Raimundo Pániker entró en la Obra en 1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción, es decir, al año siguiente que los "tres primeros"), quiere salvar al mundo de sí mismo en nombre
de Dios, pero según sus propias condiciones. Las condiciones del Opus, por supuesto, son idénticas a las de su fundador.

Es la primera noticia que tenemos de que el Opus Dei quiera salvar al mundo de sí mismo. Podemos considerar esta afirmación como una hipótesis falta de respaldo bibliográfico

Toda gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres.

Los miembros del Opus Dei atribuyen a Dios todas las gracias recibidas. Al mismo tiempo que tienen un gran aprecio al fundador.

De ahí los traumas que sufren los que se salen.

Sólo una pequeña parte de las personas del Opus Dei que "se han salido" están descontentas. Hemos hablado con un gran número de personas que han dejado el Opus Dei y la mayor parte estaban contentos y agradecidos. Aunque no todos.

Demasiado a menudo creen, y los miembros del Opus lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e inalterablemente perfecta, y están destinados a condenarse eternamente.

No conocemos a ninguna persona del Opus Dei piense así, después de haber hablado con más de 100 miembros del Opus Dei.

"El demonio actúa rápidamente -le dijo Janet Gould a su madre cuando le explicaba por qué no podía abandonar por un corto período la residencia del Opus para ir a casa de visita- y lo hará si me marcho de aqui. (Citado en el "Catholic Pictorial", 13 de septiembre de 1981. La señorita Gould ya ha dejado el Opus).

Frase sacada de contexto que no se entiende bien aislada. Sería más objetivo citar, junto a esta frase, el motivo de la misma. Y no únicamente decir que una persona, que dijo una frase desacertada en una ocasión, ya no es del Opus Dei

El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural.

A todos los jóvenes que van a medios de formación en centros del Opus Dei, y especialmente a los jóvenes que muestran interés por hacerse de la Obra, se les habla del cuearto mandamiento como "el dulcísimo precepto del decálogo" (expresión de S Josemaría). Además se les anima a portarse con sus padres mejor que antes de conocer la Obra: obedecerles y ayudarles como haría Jesús en Nazaret.

Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado.

Cuando piden la admisión en el Opus Dei, tienen un periodo de prueba de al menos un año y medio, hasta incorporarse temporalmente a la Obra. Para incorporarse definitivamente tienen que pasar a menos seis años y medio. Todo esto se les explica antes de pedir la admisión (cfr Estatutos del Opus Dei).

Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta.

Se les anima a no dejar los amigos que tenían antes y no dejar los ambientes que frecuentaban, a no ser que en esos ambientes no se pueda vivir vida cristiana. No solo esto, sino que se les habla de hacerse más amigos y meterse en todos los ambientes, para poder llevar la doctrina cristiana a todos los lugares de la sociedad.

Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos.

Los que quieren marcharse, antes y después de hacerlo, pueden hablar con personas del Opus Dei, para que les ayuden y apoyen en esos momentos. Normalmente, los que dejan el Opus Dei, siguen en contacto con los medios de formación de la Obra y con personas del Opus Dei. Lo contrario son contadas excepciones.

Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado". (Recogido por Michael Walsh, El mundo secreto del Opus Dei).

Han sido educados en la libertad y en la responsabilidad. Se les explica que rechazar el plan de Dios, que uno ha escogido libremente, no está bien (aunque no es el pecado más infame, ni acarrea la condenación eterna). En otras ocasiones, cuando alguien se da cuenta de que no era lo suyo la vocación al Opus Dei, se le explica que lo mejor es dejar de ser de la Obra, aunque se les deja entera libertad para actuar. Todos saben, antes y después de ser del OpusDei, que la salvación es transmitida a través de los Sacramentos.

La vida, fuera de la Obra, tiene sus sinsabores y sus alegrías, es la vida misma, la de cualquier persona en medio de este mundo, sin privilegios, sin mamparas de cristal, pero sin otro sometimiento que no sea lo que tú quieras hacer, ser, pensar, y sobre todo ¡vivir y respirar!

Según esto, y después de haber escuchado a varios miembros de la Obra, la vida fuera de la Obra es igual que la vida dentro de la Obra

En la Obra empequeñecen a Dios y le hacen cómplice de una increíble tela de araña para tenernos bien aferrados con frases tan engañosas como "la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave" (Escrivá). ¡Ahí está la trampa!

Cuando un documento entero se apoya en una sóla frase, es más científico decir la fuente (el equipo de Opus Dei: anti Opus no ha encontrado esta frase en ningún escrito de S Josemaría Escrivá; tal vez no hayamos buscado suficiente).

Míralo de la siguiente forma:

Para Escrivá, irse de su obra es igual a… ¡romper la unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación semejante?).

Afirmaciones de este tipo, a cerca de un hombre canonizado por la Igesia Católica el 2-X-2002, no son lo más adecuado para una web que se define a sí misma como: "No es una web contra la Iglesia".

Irse de la Obra no es abandonar la Iglesia ni dar la espalda a Dios, porque la Obra no es la Iglesia y la verdadera Obra de Dios es Jesucristo.

La Obra no es la Iglesia. La Obra es una prelatura personal de la Iglesia católica, es decir, una parte de la Iglesia, pero no toda la Iglesia. Irse de la Obra sería dar la espalda a Dios en el caso de que el plan de Dios para una persona -su vocación- fuese ser miembro del Opus Dei.

En primer lugar, tu vocación se le inventaron, "la vieron" ellos, pero tú fuiste captado por un proceso de "enamoramiento" o de atracción o de coacción (recuerda cómo entraste a la Obra).

Antes de que una persona entre a formar parte de la Obra, el director del centro, tiene la responsabilidad grave de que el interesado elija libremente ser del Opus Dei, porque le llama Dios y no por motivos humanos.
No logramos penetrar en el sentido de las afirmaciones del párrafo anterior, porque al Opus Dei como institución no le interesa "captar" a nadie. Porque esto desembocaría en un gran número de defecciones y personas descontentas en el seno de la Obra. Y nosotros hemos comprobado que, una de las pocas características comunes a todos los miembros del Opus Dei, es la alegría y el optimismo.

Aún así, si hubieras tenido vocación -¿acaso podrías elegir tener vocación de "supernumerario a los 14, 15, 16, 17 ó 18 años?,¡No!- tenías vocación de numerario/a porque el/ella -junto al sacerdote de la obra con el que te confesabas- "lo habían visto en la oración"

Hemos hablado con algunos miembros que se hicieron supernumerarios cuando eran jóvenes. No es lo más frecuente, porque lo habitual es que, cuando algún jóven tiene iquietud vocacional, su camino sea el celibato. Pero en este aspecto no se puede generalizar, porque los casos son diversísimos.

o de agregado/a si tu nivel social o tu educación, tus peculiaridades e incluso tu físico no era el deseado, o de numeraria auxiliar, si te sacaban de un pueblo, sin estudios, de clase humilde, de donde "unas señoritas" te llevaban a la capital a "estudiar", a "formarte" (con la tranquilidad que les quedaba a tus padres porque ibas a labrarte un futuro mejor).

En el Opus Dei no hay clases, ni niveles, ni élites. Todos tiene la misma vocación. Ser supernumerario, agregado o numerario no depende del nivel social, sino de la disponibilidad de cada uno: los numerarios dedican todo su tiempo al Opus Dei (entre otros motivos, por eso no se casan); los supernumerarios también tienen que dedicar tiempo a su mujer y a sus hijos; y los agregados que conocemos tienen unas circunstancias personales tan diversas, que no podemos generalizar.

Se inventaron tu vocación e involucraron a Dios haciéndote creer que Él era el que te pedía "eso". Y tú acabaste por aceptarlo "Dómine, ut videam!", "No querrás ser como el joven rico del Evangelio al que Jesús le dijo 'sígueme' y al no hacerlo se quedó triste"… y tantas frases parecidas.

Una vez más hacemos notar nuestra extrañeza, por las acusaciones contra una institución de la Iglesia católica, en una página que afirma no ser una web contra la Iglesia.

En cualquier caso, no seguir en una organización no es ser infiel, es una elección y la vida está llena de ellas. Imagínate que has firmado un contrato para trabajar en una empresa y cuando llevas un tiempo allí, ves que no tiene nada que ver con lo que te dijeron que era. No te gustan sus métodos de trabajo, ni te convencen sus objetivos, ni te sientes a gusto. Si decides rescindir el contrato y buscar un sitio mejor donde corra el aire, ningún estatuto ni ninguna rama de ningún Derecho, ni el sentido común tipificarían tu caso como "el del empleado infiel que quiere romper su relación con Dios".

Este ejemplo, como todos, tiene sus limitaciones: no contempla un pequeño matiz. No estamos hablando de formar parte de una empresa humana, sino de una empresa divina: de una prelatura de la Iglesia católica. Por tanto, para seguier con el ejemplo, diríamos que el jefe de la empresa es Dios, que quiere darnos un puesto de trabajo. Si rescindimos el contrato porque no nos convencen sus planes, al menos, hemos rechazado la invitación del jefe.

Imagina que estás casada con una persona que te maltrata y llevas años aguantando la situación. Si te atrevieras a plantarle cara, a denunciarle y a marcharte de su lado, ¿alguien podría acusarte de que si le abandonas, estas siendo infiel? Y si por ende, alguien te dijera que además de serle infiel, lo grave es que has roto tu relación con Dios, ¿estaría en su sano juicio quien así intentara convencerte de que siguieras aguantando? ¿Crees que Dios querría que siguieras soportando los malos tratos y que no te defendieras?

Estamos totalmente de acuerdo con este párrafo. Ninguno de los miembros del Opus Dei con los que hemos hablado se han referido a malos tratos de ningún tipo: ni físicos ni psíquicos. Nos resulta llamativo que se emplee a Dios como incentivo para salir de una institución de la Iglesia de Dios.

Piensa por un momento en las personas que se asocian o ingresan en alguna institución religiosa. Si en un momento de su vida creen y tienen la seguridad de que eso que eligieron ya no es lo que quieren, o ya no les vale, o creen que su evolución espiritual les ha conducido por otros derroteros, con la misma libertad que entraron (libertad que tú no tuviste),

Esto tiene visos de ser una generalización.

se marchan. Y no pasa nada, no son infieles a Dios porque a Dios se le puede servir de muchas maneras (más que servir, Dios prefiere que le quieras) y Dios sigue siendo Dios y tú sigues siendo tú y no se rompe nada, no hay infidelidad. Recuerda la frase del Padre para que no se nos olvide lo incongruente y sibilina que es: "la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave".

El argumento es, una vez más, recurrente: quitar importancia a rechazar el plan de Dios.

Para el fundador, la "infidelidad" es irse de la Obra; da igual en qué condiciones ni por qué motivos.

Nos gustaría ver bibliografía al respecto.

No respeta tu libertad, no admite que pienses por libre, no acepta que seas persona ni que seas tú mismo.

Prueba de que respeta la libertad y permite que piense cada uno por libre es que muchas personas han dejado de ser del Opus Dei.

Y se atreve, además, a utilizar a Dios para su propia conveniencia.

Si esto fuese cierto sería similar a lo que se hace en este artículo.

Por eso equipara "infidelidad" a "romper la unión con Dios" y te hace creer que si te vas de la Obra "le traicionas como otro Judas". ¿Cómo puede alguien pensar en su sano juicio que no admitir, no entender, no poder compaginar la teoría con la práctica del espíritu del Opus Dei, después de haberlo intentado muchas veces, es "romper la unión con Dios"?

No admitir el espíritu del Opus Dei no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? No entender el espíritu del Opus Dei no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? No poder compaginar la teoría con la práctica no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? Aquí sería ciertamente apropiada la bibliografía.

¡Si sólo es una cuestión de salud mental!

Efectivamente, la fidelidad a Dios, a la Iglesia y a la propia vocación confieren una salud mental envidiable.

La idea de Dios tiene tan poco que ver con la desolación, con la amargura, con la tristeza, con la sinrazón, con la falta de caridad, que si Dios pudiera hablar por su propia boca te diría que Él no tiene nada que ver con el Opus Dei, que no son sus métodos, que te quiere igual dentro que fuera y, sobre todo, que no es sectario y que no se inventa organizaciones en las que el que está dentro acaba buscando razones para morir y no razones para vivir.

Pensamos que estas afirmaciones se caen por su propio peso, una vez leído el resto del documento. Comprendemos que el final del documento tenga tintes arrebatadores y nietzschianos, para acabar de convencer al lector incauto.

Irse de la Obra no es "romper la unión con Dios" ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¡Qué burda manipulación y qué fácil de desmontar!

Burda manipulación está empezando a parecer el texto citado.

Pero, es cierto y te damos toda la razón, sólo te das cuenta de que te han manipulado o de que lo están haciendo, cuando estás fuera o estás casi a punto de irte porque tu salud psíquica y física ya no pueden más.

Rizando el rizo, si te sirve una situación que no es la tuya pero que podrían haberte
influído tanto que te sintieras una mala persona por haberte ido o quererte ir del Opus Dei, recuerda este pasaje del Evangelio: "Mujer, ¿acaso alguien te ha condenado? Yo tampoco. ¡Vete en paz!".

En los párrafos finales el documento incide en las ideas anteriores.

Y desde el punto de vista jurídico, la salida de la Obra está perfectamente legitimada en los Estatutos de la Prelatura.

Efectivamente. Ya nos referimos a este punto anteriormente.

Finalmente recomienda la lectura de otros documentos que animan a la infidelidad a la propia vocación. Tal vez hablemos de ellos, uno a uno, más adelante.

La trampa de la vocación no existe
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Marquesado de Peralta

Al final de su vida, Mons. Escrivá pidió para él un título nobiliario, para manifestar su reconocimiento a su familia En 1968, Josemaría Escrivá decidió pedir la rehabilitación del título nobiliario del marquesado de Peralta, perteneciente a sus antepasados, en línea directa, desde el siglo XVIII. Se lo había sugerido, sin más móvil que su afecto filial, don Alvaro del Portillo. Aceptó hacer esta petición con la exclusiva finalidad de transmitir el título a su hermano menor, Santiago, y a sus descendientes. Quería agradecer, de este modo todo lo que su madre y sus hermanos habían hecho -también económicamente, a costa del pequeño patrimonio familiar que hubiese correspondido a Santiago y a sus hijos- por el Opus Dei.

Él no pensó nunca hacer uso de ese blasón. Por lo demás, preveía que sería criticado por quienes se empeñarían en ver detrás de tal decisión una actitud de vanidad mundana o de altivez aristocrática.

A pesar de ello, elevó esta petición a los órganos competentes del Estado español, después de haber pedido consejo a bastantes personalidades eclesiásticas, sobre todo en el Vaticano, acerca de la oportunidad de esta gestión. Todos, también en la Secretaría de Estado, opinaron que convenía que el fundador el Opus Dei pidiera la reviviscencia de ese título nobiliario.

La decisión no fue fácil de tomar. Después, como lo había previsto, se publicaron comentarios poco amenos en la prensa, que le hicieron sufrir.

Cuando le fue posible, en 1972, transmitió el título de marqués de Peralta a su hermano Santiago, como había planeado desde el principio.

MOTIVO DE LA PETICIÓN
En los años sesenta enviamos las noticias y datos de primera mano recogidos a un conocido genealogista de Aragón, quien comprobó que algunos títulos nobiliarios correspondían, en línea directa, a la familia de nuestro Fundador. En mi calidad de Secretario General del Opus Dei decidí encargar al genalogista un estudio detenido. Después, sugerí al Padre la posibilidad de solicitar la rehabilitación de esos títulos. Teníamos muy presente cuánto había trabajado y sufrido por la Obra la familia de nuestro Fundador. Al principio el Padre eludió el problema. Después se dio cuenta de que no se trataba de una cuestión meramente personal, suya, sino que afectaba a su hermano y a los descendientes de sus padres. Lo meditó detenidamente en la presencia de Dios.

Además de querer compensar de algún modo los sacrificios y sufrimientos que la fundación y desarrollo del Opus Dei habían supuesto para su familia de sangre, comprendió que no podía hacerles pagar de nuevo las consecuencias de su desprendimiento personal de los honores humanos: de hecho, como primogénito, de acuerdo con la legislación española vigente, sólo él podía recuperar los derechos nobiliarios. Repito que los honores no le importaban nada. La solución fue reclamar aquellos derechos para transmitirlos después a su hermano. Consideró, insisto, que -por una falsa humildad, y aún menos por miedo a las críticas y difamaciones-, no podía privar a su hermano y a sus sobrinos de algo que les pertenecía.

Pero sabía muy bien que este gesto podía ser mal interpretado, y por eso, antes de tomar una decisión definitiva, pidió consejo a diversas personas, también fuera de la Obra. Entre otros, se dirigió al Cardenal Dell'Acqua, al cardenal Marella, al Cardenal Larraona, al Cardenal Antoniutti, al Cardenal Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla y buen amigo suyo desde hacía muchos años, y a Mons. Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid, también viejo amigo del Padre.

Todos le dieron su parecer favorable y le animaron a llevar adelante el proyecto. El Cardenal Larraona, que era un insigne canonista, le precisó que no sólo tenía derecho a reclamar los títulos nobiliarios, sino que, como Fundador de la Obra, tenía obligación de hacerlo: "Usted ha enseñado a sus hijos a cumplir los propios deberes civiles y a ejercitar todos sus derechos de ciudadanos. Por tanto, si no lo hiciera, les daría mal ejemplo". El Cardenal pensaba que, si el Fundador renunciaba a este derecho tan cierto, sus hijos del Opus Dei y muchos otros buenos católicos probablemente seguirían ese ejemplo de humildad, renunciando, quizá, a derechos irrenunciables.

Nuestro Fundador informó también a la Secretaría de Estado Vaticana. Todos estuvieron de acuerdo. También contaba con el parecer favorable de las autoridades civiles competentes. Pero nuestro Fundador preveía claramente lo que iba a suceder: sabía que sería criticado por personas poco informadas, por algunos quizá envidiosos y malévolos, y por otros de lengua suelta, azuzados por el demonio. Veía con toda claridad que era como presentarles en bandeja de plata un pretexto para insultarle.

El 24 de julio de 1968 fue rehabilitado oficialmente el título de marqués de Peralta. Desde ese día arreciaron las polémicas y duraron tiempo. Hubo también personas amigas que le pidieron aclaraciones o que le hicieron llegar su solidaridad. Nuestro Padre afrontó siempre el asunto con claridad y, más de una vez, con sentido del humor.

PETICION DE UN DERECHO, CIUDADANÍA
Si abrimos la vieja guía oficial de "Grandezas y Títulos del Reino" podemos leer: -"Marqués de Peralta. Concesión: 4 de marzo de 1718, confirmada por Real Provisión de Fernando VI de 4 de diciembre de 1758.

Concesionario: Don Tomás de Peralta, Secretario de Estado, de Guerra y Justicia del Reino de Nápoles.

Don Santiago Escrivá de Balaguer y Albás. Consorte: Doña Gloria García-Herrero Ruiz.
Expedida carta en 17 de noviembre de 1972".
Vázquez 1, 348-350.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Marquesado de Peralta
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Los ex

Querido blogger, ¿qué me dices de los ex del Opus Dei? (te llamo de tú de intento, por la respuesta que diste a una de las preguntas hace dos días). Muchos van por ahí diciendo cosas malas del Opus Dei. Dicen de todo. Y ellos son personas que han estado dentro; metidos en eso como tú. Esto es algo que me deja perplejo siempre que lo veo. Hace unos días descubrí tu blog y me ha vuelto a llamar la atención que también haya gente en el Opus Dei que esté a gusto. ¿Por qué algunos como tú están contentos con el Opus Dei, y otros no dejan de echar pestes del Opus Dei?

No es que tenga una experiencia extraordinaria, pero cada vez voy conociendo a más gente que es o que fue del Opus Dei. Te responderé basándome en lo que he visto. Para empezar, me gustaría decirte que las personas que han sido del Opus Dei, y ya no lo son, se merecen mucho respeto y comprensión. Por eso no me parece adecuada la expresión “echar pestes del Opus Dei”. Creo que casi todos actúan de buena fe. Pensando que están ayudando a otros, para que no les “engañemos” los del Opus Dei, como les pasó a ellos. Aunque, en el fondo el que “engaña” –o el que llama, como se quiera decir- es Jesucristo. Él es quien da la vocación (cualquiera que sea). Además, pienso que no debemos juzgar a nadie, porque el que juzga es el Señor. Me parece que la actitud correcta ante las críticas de estas personas es perdonar, disculpar, sonreír y rezar por ellas. Esto es lo que trato de hacer yo siempre. Un ejemplo muy bueno de perdón es el de Juan Pablo II, que fue a la celda donde estaba Ali Agca -el hombre que le había disparado unos días antes-, para decirle que le perdonaba, como puedes ver en la foto. Él respondió a las balas con cariño y oraciones. Al odio con amor y comprensión. Pienso que es un modelo formidable, que todos hemos de imitar. La pregunta es: ¿por qué han dejado de ser del Opus Dei? Creo que no se puede generalizar, porque la vida es rica en matices. Hay tantas historias como personas: algunos lo dejaron porque se dieron cuenta de que no era lo suyo, y están muy contentos. Otros porque no habían llegado a conocer del todo la Obra (no olvides que no se puede amar lo que no se conoce), y veían en su vocación una especie de carga insufrible. Supongo que habrá algunos –a los que comprendo plenamente-, que lo han hecho porque la vida es dura, y todos tenemos pasiones que nos tiran para abajo. Ser fiel cuesta, porque los hombres tenemos en nosotros los más grandes ideales, mezclados con las más profundas bajezas. Y, junto a estos motivos, puede haber muchos otros: en esta vida hay de todo. También hay algunos que lo dejaron y no están contentos: estos son los menos. Pero como son los que más ruido hacen, parece que son los únicos. Por otro lado, hay mucha gente que fue del Opus Dei y tiene un gran cariño a la Obra. Yo conozco a varios de ellos: unos echan una mano desinteresadamente en las labores del Opus Dei. Otros donan dinero, para tratar de paliar el gran déficit de las actividades. Otros traen a sus hijos por el club donde yo trabajo, y dicen que rezan para que sus hijos tengan vocación de numerarios (de estos conozco a varios). Todas estas cosas no se van publicando por ahí, no quedan recogidas en las estadísticas, pero son igualmente ciertas y, desde luego, más numerosas. Por último quiero decirte que pienso que, si un marido no dijese que su mujer es, para él, la mejor que hay en el mundo, ya estaría empezando a agrietar su fidelidad. Por eso creo que, para mí, el Opus Dei es el mejor sitio para vivir y el mejor sito para morir. Estoy encantado con mi vocación. Conozco a muchos otros en mi misma situación, que podrían hacer un blog como este contando sucesos parecidos. (tomado de Soy un numerario del Opus Dei)

Los ex
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Parent’s guide to Opus Dei (J.J.M.Garvey)

El año 1989 Sicut Dixit Press de Nueva York publicó un folleto titulado Parents’ Guide to Opus Dei (Guía para padres sobre el Opus Dei). El autor, J.J.Garvey, padre de dos mujeres del Opus Dei, pretendía, mediante una acusación global a la Prelatura y a sus actividades, prevenir a los padres de familia para que evitasen todo contacto de sus hijos con las tareas e iniciativas del Opus Dei. Al tratarse de serias y graves denuncias, presentadas además desde una común fe cristiana, la Oficina de Información de la Prelatura en aquella ciudad (524 North Av. Suite 200, NEW ROCHELLE, NY 10801, Tf. 9146320137, e-mail newyork@opusdei.org) se vio obligada a publicar en abril de 1991 la respuesta que ahora reproducimos. Aquella “guía” fue traducida al castellano en Guatemala en enero de 1992. Ahora, diez años después de su aparición, una asociación con sede en Barcelona ha decidido distribuirla en España. Este es el motivo por el que reeditamos aquella respuesta, a la que únicamente hemos añadido —a causa del tiempo transcurrido desde entonces— unas notas a pie de página que la actualizan y la completan con algunos datos.

Vaya por delante nuestro cariño y comprensión, siempre entrañables y prioritarios, hacia todos los familiares de los fieles del Opus Dei, incluso cuando —como a J.J.Garvey— les haya resultado muy costoso aceptar la legítima libertad de sus hijos, o de sus hermanos, que han optado en conciencia por emplearse de un determinado modo en el seguimiento de Cristo. Ojalá Dios les llene a todos ellos de paz y de satisfacción, como ocurre gozosamente en la gran mayoría de los casos. Así pues, con la presente reedición de este documento, ya ciertamente algo antiguo, pretendemos únicamente restablecer la verdad.

Oficina de Información del Opus Dei en Barcelona

SUMARIO

I. La “Parents’ Guide to Opus Dei”.
1. Qué es la Parents’ Guide.
2. El Opus Dei en la Iglesia.
3. Las fuentes de la Parents’ Guide.
4. La libertad de los fieles del Opus Dei.
5. Incorporación, permanencia y salida del Opus Dei.
6. Otras cuestiones.

II. Algunos errores e inexactitudes.
1. Un equivocado “argumento de autoridad”.
2. Una documentación errónea.
3. Un ejemplo fabricado.
4. Identificación de centros y actividades.
5. Actividades para jóvenes.
6. Finanzas.
7. Consentimiento personal.
8. Educación en la fe y en la piedad.
9. Plena libertad intelectual.
10. Declaración de intenciones.

III. Documentación
1. Constitución Apostólica, Ut Sit, erigiendo el Opus Dei como
Prelatura Personal.
2. Carta de Peggy Garvey, hija de J.J.Garvey.

IV. Bibliografía.

I. La “PARENTS’ GUIDE TO OPUS DEI”

1. Qué es la Parents’ Guide?

El folleto titulado “Parents Guide to Opus Dei”, (Guía sobre el Opus Dei para Padres de Familia), elaborada por “Ad Hoc Alliance to Defend the Fourth Commandment” (Alianza ad hoc para la Defensa del Cuarto Mandamiento), tiene la intención de conseguir que padres de familia y otras personas eviten el contacto con el Opus Dei.

El autor del folleto hace serias acusaciones al Opus Dei, que son bastante más que críticas o meras expresiones de desaprobación personales. Acusa a la Prelatura de fraudes e ilegalidades deliberadas, contrarias no sólo a las leyes civiles y de la Iglesia, sino a la misma vida cristiana.

La mayoría de los lectores, aunque no conozcan a fondo el Opus Dei, perciben en seguida el carácter de prejuicio y de falta de mesura de este texto, que es un ataque contra una institución plenamente autorizada y aprobada por la Iglesia católica, y pone en tela de juicio tales aprobaciones.
¿De dónde surgen este tipo de acusaciones? El fenómeno de algunos padres que tienen dificultades para aceptar la vocación de sus hijos e hijas, aunque sean, como en este caso, mayores de edad, no es nuevo en la Iglesia. Con alguna frecuencia, hay padres que rechazan o que perciben negativamente el hecho de que sus hijos puedan ser llamados por Dios para servir plenamente a la Iglesia y a las almas. A veces, mientras admiten teóricamente la posibilidad de una vocación divina, hay padres que se sorprenden y se resisten a que Dios llame a sus hijos y a sus hijas a un camino concreto, diferente del que hubieran preferido para ellos.
Hay situaciones en las que la inquietud o preocupación de los padres es comprensiblepor ejemplo cuando son padres católicos que aceptan la autorizada voz de la Iglesia, y alguien en ese contexto les dice que sus hijos o hijas han sido engañados por una secta. El folleto de referencia cita frecuentemente un documento del Vaticano que define lo que es una secta (un grupo no aprobado por los Obispos y separado de la comunión de la Iglesia). Ante una acusación de este tipo, esto es lo primero que esos padres deberían preguntarse: ¿esta institución ha sido aprobada por la Iglesia?, ¿ha sido apoyada por los Papas y los Obispos?

Precisamente porque la Prelatura del Opus Dei ha recibido esas aprobaciones, y porque la Ad Hoc Alliance (editora de la Parents’ Guide) se presenta como un grupo de católicos creyentes, “preocupados y ofendidos” por el Opus Dei, la Oficina de Información del Opus Dei en Estados Unidos pensó que sería útil preparar esta respuesta oficial, que muestra la falsedad de sus acusaciones —y de sus recelos y miedos— acerca del Opus Dei.

Nuestro propósito no es discutir con el autor del folleto ni tampoco tratar de instruir a nadie acerca de la realidad de la vocación divina. Esta respuesta se limita a mostrar a los lectores que el autor tiene una idea completamente tergiversada del Opus Dei, y a tratar de explicar que su postura contra la Prelatura no es compartida por mucha gente razonable (en primer lugar, las autoridades legítimas de la Iglesia) que conocen la realidad directamente. Una detallada refutación, punto por punto, de las muchas falsedades que contiene la Parents’ Guide requeriría un tratamiento mucho más extenso.

2. El Opus Dei en la Iglesia

En la pág. 1 de Parents’ Guide se afirma que el autor (y sus colaboradores en la Ad Hoc Alliance) “han tratado de ser leales a la Iglesia, al Papa y a su Magisterio docente”. Esta afirmación se repite, al menos implícitamente, en varios párrafos a lo largo del folleto.
Sin embargo, a pesar de esas declaraciones, el autor adopta una postura contraria. Reconoce en distintos lugares que el Opus Dei ha sido aprobado por la Iglesia, pero desecha el dato como irrelevante . En efecto, en diversos pasajes se sugiere que cualquier defensa que haga el Opus Dei apelando a su aprobación por la Iglesia no tiene sentido; la idea de que “el Papa lo aprueba” es para el autor una cláusula de estilo sin contenido, un “cliché anulador del pensamiento”, “una forma de no responder a una pregunta crítica” (pág. 37).
Ahora bien, el autor señala en la pág. 29 que “dejamos esta evaluación [si el Opus Dei es o no una secta] a las autoridades competentes de la Iglesia”. Parece que se quiera ignorar que la Iglesia ya ha juzgado repetidamente —y aprobado públicamente—, a lo largo de los años, al Opus Dei, sus fines y su naturaleza.
Desde sus comienzos, el Opus Dei recibió la aprobación y varias recomendaciones firmes, entonces de ámbito local, del obispo de Madrid, donde había nacido. El Opus Dei recibió la aprobación completa de su espíritu, medios y apostolados en 1950 por el Papa Pío XII; esta autorización llegó tras muchos años de estudios preparatorios, incluyendo una aprobación diocesana en 1941 y otras dos aprobaciones pontificias oficiales, en 1943 y 1947.
También el Papa Juan XXIII valoró favorablemente al Opus Dei y, entre otras cosas, encargó a esta institución el desarrollo de una labor apostólica en la misma ciudad de Roma, el denominado Centro Elis, con una parroquia aneja puesta bajo la responsabilidad de sacerdotes del Opus Dei. Cuando el Papa Pablo VI visitó ese centro en 1965, elogió la labor realizada en presencia de Mons. Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, y dijo: “Aquí todo, todo es Opus Dei”.
Poco antes de llegar a ser Papa con el nombre de Juan Pablo I, el Cardenal Luciani, en uno de los artículos que lo hicieron famoso, escribía: “La extensión, el número y la calidad de los miembros del Opus Dei, ha hecho pensar en no sé qué miras de poder, o férrea obediencia de gregarios. Lo contrario es lo verdadero: sólo existe el deseo de santificarse, pero con alegría, con espíritu de servicio y con gran libertad”.
El apoyo y aliento que Juan Pablo II ha dado al Opus Dei son bien conocidos; lo que quizá es menos conocido son las muchas veces que se ha reunido con miembros jóvenes de la Prelatura y les ha transmitido su aliento. En una de esas ocasiones, por ejemplo, les dijo: “El vuestro es un gran ideal”.
El proceso de beatificación del fundador del Opus Dei fue alentado por los tres últimos Papas. Y fue Juan Pablo II quien, el 9 de abril de 1990 le declaró, de modo solemne, Venerable, indicando así que había vivido las virtudes cristianas en grado heroico. Mediados los años 80, el Papa pidió al Opus Dei que estableciera en Roma el Ateneo Romano de la Santa Cruz, una institución para estudios superiores de Filosofía y Teología, fundada en Roma en años recientes . El Santo Padre, personalmente, ha ordenado sacerdotes a más de doscientos miembros de la Prelatura del Opus Dei. El 6 de enero de 1991 Juan Pablo II ordenó Obispo al entonces Prelado del Opus Dei, monseñor Álvaro del Portillo .
Bajo la guía del Papa Juan Pablo II, se llevó a cabo un completo estudio del Opus Dei, desde 1979 hasta 1982, que terminó con la erección de la Obra como Prelatura personal, el 28 de noviembre de 1982. Como parte de este estudio, la Santa Sede consultó a más de dos mil Obispos del mundo entero. El estudio también incluyó el examen de varias acusaciones difamatorias hechas al Opus Dei en las décadas pasadas, incluyendo las que aparecen en la Parents’ Guide. Contadas veces una institución de la Iglesia ha sido objeto de un estudio tan pormenorizado.
En la solemne Constitución Apostólica que erigió formalmente al Opus Dei en Prelatura personal (Ut sit, 28-XI-82), la Santa Sede califica el carisma fundacional del Opus Dei como “de inspiración divina” y se felicita por el crecimiento que ha tenido, “con la ayuda de la gracia divina”, de modo “que se ha difundido y trabaja en un gran número de diócesis en todo el mundo”.
Los Estatutos oficiales de la Prelatura (1982) no cambiaron la relación entre el Opus Dei y los Ordinarios diocesanos. Los directores de la Prelatura deben obtener permiso del Obispo diocesano antes de comenzar el trabajo apostólico en una diócesis, y también antes de establecer cada nuevo centro en la diócesis. También se asegura que los miembros de la Prelatura conocen bien las directrices pastorales dadas por el Obispo, y que las llevan a la práctica. La autoridad del Prelado abarca únicamente el ámbito que corresponde a los fines propios de la Prelatura: la convicción de la llamada a la santidad y al apostolado, a través del trabajo diario y la vida cotidiana, en todos los estratos de la sociedad. Por lo demás, los fieles de la Prelatura permanecen sujetos a la jurisdicción del Obispo diocesano en todas aquellos ámbitos relacionados con la pastoral ordinaria que afectan a los demás fieles laicos de la diócesis.
De hecho, la inmensa mayoría de los Obispos de las diócesis en las que trabaja el Opus Dei han agradecido y continúan agradeciendo la ayuda que les prestan los fieles de la Prelatura. Y además, en muchos casos les encomiendan tareas de especial responsabilidad en su diócesis. Por ejemplo, en Boston el Cardenal Law pidió que un sacerdote de la Prelatura se encargase de la capellanía de un hospital; en Chicago, el Cardenal Bernardin confió a sacerdotes del Opus Dei una parroquia en el centro de la ciudad; el Cardenal Hickey, de Washington D. C., nombró a un sacerdote de la Prelatura como miembro del Consejo Presbiteral…

Así pues, no sólo el Papa anima y alienta al Opus Dei . También muy distintas autoridades de la Iglesia Católica, en todo el mundo, han aprobado su espíritu numerosas veces, en declaraciones formales y autorizadas, y han asegurado su lealtad a la jerarquía; han confirmado, en consecuencia, a la Prelatura del Opus Dei en el lugar que le corresponde en la estructura jerárquica de la Iglesia .

3. Las fuentes de la Parents’ Guide

Los testimonios a favor de la Prelatura proceden de fuentes fiables, fidedignas, y con frecuencia incontrovertibles: de los cinco últimos Romanos Pontífices, de centenares de Obispos, de sacerdotes y religiosos; y de toda clase de gente, católicos y no católicos. Cientos de miles de padres de familia y otros parientes de fieles de la Prelatura o personas cercanas a sus apostolados, testifican el bien que les hace a sus hijos, y a ellos mismos, el Opus Dei.
El gran apoyo que encuentra el espíritu del Opus Dei en todo el mundo se puede ver, entre otros lugares, en las muchas publicaciones y escritos acerca del Opus Dei, incluidos varios documentos papales. Sólo una parte muy limitada de estos trabajos ha sido incluida en la págs. 45-47 de la Parents’ Guide. A las personas que deseen obtener más datos acerca del Opus Dei les recomendamos que lean esos trabajos, que encontrarán no sólo en los centros del Opus Dei, sino también en la mayoría de librerías, para que juzguen por sí mismas.
En contraste con este apoyo al Opus Dei, las aseveraciones de la Parents’ Guide —incluyendo sus acusaciones de actividades ilegales o poco éticas— se toman de hechos distorsionados, artificialmente sacados de contexto, o simplemente imaginados.
Conviene tener en cuenta los siguientes datos:
§ De los once miembros que aparecen en el llamado Comité Consultivo (pág. 9) de la Alliance Ad Hoc sólo dos personas tienen o han tenido hijos en el Opus Dei. Pues bien, ni esas dos personas ni el propio autor pueden afirmar que sus hijos fueran admitidos en el Opus Dei antes de los 18 años, ni que hubieran hecho un compromiso voluntario de por vida en el Opus Dei antes de los 23 años.
§ Para dar una cierta apariencia de legitimidad a sus aseveraciones, el autor cita a varios Papas (especialmente a Juan Pablo II), así como textos de los Padres de la Iglesia, párrafos de documentos oficiales de la Iglesia y pasajes de la Escritura. Por el contrario, ninguno de esos pasajes dice nada, ni siquiera implícitamente, que pueda considerarse una crítica hacia el Opus Dei. Es más, con mucha frecuencia son textos que podrían ser utilizados para apoyar el espíritu del Opus Dei, si se eliminan las manipulaciones que han sufrido. En contraste con lo anterior, que es fácilmente verificable, el autor afirma (pág. 39) que el Opus Dei utiliza las Sagradas Escrituras “distorsionando[las] para engañar”. Además, y como ya se ha dicho antes, el autor califica cualquier declaración papal que sea favorable al Opus Dei como simple “cliché anulador del pensamiento” (p. 37).
§ Las citas de Camino, uno de los libros escritos por el fundador del Opus Dei, son presentadas por el autor con interpretaciones siniestras, que no están evidentemente en el texto original. Cualquier persona razonable verá, sin duda, que cada una de esas citas se refiere a detalles concretos de la ascética cristiana. Y coincidirá en su interpretación con la que dio la Comisión del Vaticano que investigó tanto ése como los demás escritos suyos en el transcurso de su Causa de Beatificación. Esa Comisión, en efecto, estudió minuciosamente todos los escritos de Mons. Escrivá de Balaguer. Y a su término, en 1990, como ya hemos dicho, el Papa Juan Pablo II declaró Venerable al fundador del Opus Dei .
§ El autor cita repetidamente un trabajo titulado Vocación (publicado en España en la colección Mundo Cristiano), de José Luis Soria, sacerdote de la Prelatura, y lo llama “manual de proselitismo” del Opus Dei (pág. 40). Esa publicación es un pequeño folleto, difundido entre todo tipo de público, que trata de la vocación a servir a Dios en términos generales, incluyendo la vida sacerdotal y la religiosa. De hecho, no existe en el Opus Dei un “manual de proselitismo” ni nada que se le parezca. La existencia de tal documento, como también la llamada “Agenda oculta” o “Estatutos Secretos”, son puras invenciones.
§ El autor también cita un libro inglés titulado The secret world of Opus Dei (El mundo secreto del Opus Dei), de Michael Walsh (p. 47). El autor es un ex sacerdote jesuita, y el libro una simple recopilación de falsedades que se han dicho contra el Opus Dei. Se trata de un libelo que acusa al Opus Dei, por ejemplo, de fraudes, crímenes diversos, conspiración criminal, traición, homicidio, gangsterismo político y hasta de secuestro de niños en Perú para venderlos en EE UU. El autor no ofrece ninguna prueba que apoye estas graves acusaciones; simplemente se limita a repetir rumores insostenibles, muchos de los cuales tienen su origen en publicaciones anticatólicas. Resulta irónico (y al mismo tiempo significativo) que el autor de la Parents’ Guide sitúe un libro así entre la bibliografía recomendada, junto a dos obras de Santo Tomás de Aquino y San Agustín, bajo el epígrafe “Otras fuentes” (p. 46-47).
§ La fuente más utilizada por el autor es, sin duda, John Roche. Las afirmaciones de Roche aparecen continuamente en Parents’ Guide y esta persona es presentada (pág. 48) como una fuente de “material inédito”, entre el que se incluyen citas supuestamente textuales de Crónica, una publicación para los fieles de la Prelatura. Desde hace muchos años, John Roche se ha dedicado a realizar todo tipo de afirmaciones calumniosas contra el Opus Dei. Acusa también a la Prelatura de cometer crímenes y delitos públicos de todo tipo —incluidas detenciones y secuestros, coacciones e intimidaciones— como también violaciones del Derecho Canónico (por ejemplo, ordenaciones sacerdotales hechas por la fuerza). Son, desde luego, cargos absolutamente falsos. Para una mayor información, puede acudirse a nuestra Oficina de Información de Estados Unidos.
§ Todas las citas textuales atribuidas a la revista Crónica, que aparecen en Parents’ Guide, proceden del mencionado John Roche. El autor de Parents’ Guide, desde luego, no las ha obtenido directamente del Opus Dei. Esos textos son citados siempre fuera de su contexto, o bien han sido torpe e inexactamente traducidos; o, en algunos casos, han sido completamente inventados.
§ Debe añadirse que, para defenderse de las acusaciones criminales de estas dos fuentes principales de Parents’ Guide (M. Walsh y J. Roche), un miembro de la Prelatura presentó ya hace años una querella ante la Justicia civil en Munich (República Federal de Alemania). El juicio fue ganado por esa persona del Opus Dei: el día 22 de noviembre de 1985, el Tribunal de Munich declaró oficialmente que las acusaciones contra el Opus Dei no tenían “ningún fundamento de hecho”, y prohibió, bajo pena de multa, repetirlas públicamente.
§ Por otra parte, las acusaciones contra el Opus Dei realizadas por J. Roche, así como, en realidad, todas las acusaciones sobre conductas contrarias a la ética que formula la Parents’ Guide, ya habían sido examinadas (y rechazadas) con anterioridad por la Santa Sede, durante el intenso estudio que realizó desde 1979 a 1982, antes de la erección del Opus Dei como Prelatura personal. El mismo Roche pudo formular personalmente sus cargos, junto con otras personas contrarias al Opus Dei. Y sus declaraciones fueron examinadas también durante el proceso para la Causa de Beatificación de Mons. Escrivá. Así pues, las autoridades de la Iglesia han tenido oportunidad de evaluarlas y compararlas con hechos probados y otros testimonios jurados. Los cargos presentados por Roche fueron desechados uno por uno, por no encontrarse en ellos ningún fundamento que los avalara.
§ Así pues, el autor de la Parents’ Guide no ha sido justo ni razonable al usar sus fuentes de información, que resultan evidentemente partidistas. Ha ignorado las declaraciones oficiales de la Santa Sede —incluyendo las del Papa Juan Pablo II, a quien cita sólo selectivamente cuando le conviene, y con frecuencia fuera de contexto— y ha formulado en su lugar acusaciones temerarias, procedentes de fuentes no confirmadas y evidentemente insostenibles: acusaciones que, como hemos dicho, han sido declaradas sin fundamento, tanto por tribunales civiles como por la misma Iglesia.

4. La libertad de los fieles del Opus Dei
A lo largo de la Parents’ Guide, la acusación principal que se formula es que la Prelatura actúa indebidamente en contra de los principios éticos, con respecto a la libertad de personas jóvenes. La acusación de que el Opus Dei “recluta” [sic] a jóvenes de 12 años de edad (p. 32) es enteramente falsa y absurda. La verdad sobre este punto es que la Prelatura respeta meticulosamente la moral individual y colectiva y los derechos civiles y eclesiásticos de sus miembros, como también respeta a todas las personas, incluyendo a padres y familiares.
Aunque ya ha sido publicado en multitud de ocasiones, para que no quede duda:
§ El Opus Dei nunca niega información a las personas que la solicitan razonablemente y tienen derecho a ella. Esta es la praxis habitual que sigue la Prelatura.
§ En contra de lo que la Parents’ Guide sugiere (pág. 50), todas las actividades y centros del Opus Dei son claramente identificables como tales. La relación con la Prelatura está explícitamente incluida en las publicaciones destinadas a informar a un público general sobre las actividades de esos centros.
§ Los programas del Opus Dei dirigidos a la formación de gente joven tienen el objetivo único de colaborar con la Iglesia en su tarea educativa y catequética. Estos programas y actividades forman parte de la misión que la Santa Sede ha confiado de modo explícito al Opus Dei, y son conocidas y aprobadas por la Jerarquía de la Iglesia, en todas las diócesis donde trabaja apostólicamente la Prelatura.
§ En la gran mayoría de los casos, estos programas formativos han sido solicitados explícitamente por padres de familia —algunos miembros del Opus Dei, otros amigos y colaboradores—, para sus hijos y los hijos de matrimonios amigos. En cualquier caso, los menores de edad no pueden asistir a estos programas sin el consentimiento de sus padres.
§ Son muchos miles de personas, de todas las edades, las que participan en las actividades apostólicas del Opus Dei. De ese gran número, algunos —un pequeño porcentaje—, llegan a descubrir que Dios les llama a servir a la Iglesia y a buscar su propia santidad a través de la vocación al Opus Dei. Pero también muchas otras personas descubren a través de esas actividades que tienen vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. Y una inmensa mayoría simplemente profundizan en sus convicciones cristianas, que les serán útiles toda la vida. Como en cualquier otro camino de dedicación plena al servicio de la Iglesia, la vocación al Opus Dei se basa en una decisión personal, a la que se llega con entera libertad.
§ En ninguna institución de la Iglesia al hecho de que cada uno descubra que tiene una vocación determinada se interpreta como un “reclutamiento” [sic]. Se trata de una decisión muy importante, que requiere reflexión, oración, búsqueda de evidencias y una valoración prudente por parte de los implicados, incluyendo también, como es lógico, el juicio de los directores del Opus Dei. Las personas que expresan su deseo de incorporarse al Opus Dei tienen siempre la libertad de aconsejarse prudentemente con cualquier persona cualificada, incluidos sus padres, hermanos, familiares y amigos. Por otra parte, el largo proceso de incorporación al Opus Dei lleva consigo diversas decisiones, que todas las personas implicadas deben tomar cuidadosamente, para asegurar tanto como sea posible que el consentimiento del interesado es total, libre y profundo. No puede ser de otra manera, puesto que el compromiso con el Opus Dei, que se realiza en conciencia, significa necesariamente actualizarse de continuo, lo que exige un ejercicio constante y responsable de la libertad personal.

5. Incorporación, permanencia y salida del Opus Dei
Nadie puede incorporarse jurídicamente a la Prelatura hasta que ha cumplido al menos dieciocho años de edad, la mayoría de edad legal en casi todos los países. Lo cierto es que casi todas las personas que se incorporan al Opus Dei lo hacen después de haber cumplido los veinte o treinta años; y bastantes lo hacen aún más tarde.
No hay votos en el Opus Dei. El vínculo personal con el Opus Dei se realiza por medio de una declaración bilateral (la Prelatura y el interesado en presencia de dos testigos), en forma de contrato. Por esta declaración, la Prelatura se compromete a proporcionar al interesado su ayuda y orientación en los asuntos doctrinales, espirituales, ascéticos y apostólicos propios de la vocación al Opus Dei, y a cumplir las otras obligaciones que respecto a los fieles de la Prelatura se determinan en su derecho propio, como la atención pastoral por parte de los sacerdotes de la Prelatura (quedando siempre a salvo la libertad de los miembros para acudir a otros sacerdotes).
El fiel cristiano que desea incorporarse al Opus Dei —la otra parte del contrato— declara libremente que está decidido a buscar la santidad con la ayuda de Dios y a hacer apostolado de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, y se compromete a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de aquellos que le ayudan en el gobierno de la Prelatura, en aquellos asuntos que afectan al ámbito propio de su compromiso (no en otros ámbitos, como puedan ser los políticos, profesionales, culturales, sociales, etc.). El contrato dura un máximo de doce meses, hasta que es renovado (renovación que se realiza, como hemos dicho, en conciencia y sin testigos, durante al menos cinco años consecutivos). La incorporación al Opus Dei sólo podrá hacerse para toda la vida tras un mínimo de cinco años de renovación del contrato temporal. Este tipo de contrato fue autorizado explícitamente por el Vaticano por medio del decreto Prelaturæ personales, de la Sagrada Congregación de los Obispos (1982).
Antes de esa incorporación jurídica, los pasos previos siguen el itinerario siguiente:
§ Una persona que ha pedido formalmente ser admitida en la Prelatura, debe esperar como mínimo un período de seis meses antes de que se le conteste afirmativa o negativamente. Durante ese tiempo de espera, se le explican detalladamente los aspectos espirituales y prácticos del Opus Dei.
§ Al finalizar ese plazo, si continúa deseándolo y se cree que tiene realmente vocación, esa persona es admitida. A lo largo de los siguientes doce meses (como mínimo), se le explican de nuevo todos los aspectos que deberá vivir a lo largo de su vida, y se da respuesta a todos sus interrogantes. En todo este tiempo, a pesar de haber solicitado formalmente la admisión y de habérsele concedido, la persona interesada no está todavía incorporada jurídicamente a la Prelatura. Sólo al concluir este período (es decir, cuando ha transcurrido ya un año y medio tras haber solicitado la admisión), la persona interesada y los directores del Opus Dei pueden decidir de común acuerdo establecer el mencionado compromiso contractual, por un máximo de un año. Naturalmente han de juzgar en conciencia, en cada etapa, que se trata de una llamada de Dios para aquella persona concreta, dentro de las limitaciones que tienen los hombres para juzgar sobre estas cuestiones de conciencia. Finalmente, antes de realizar el compromiso contractual, debe verificarse explícitamente que la persona interesada: a) entiende plenamente los compromisos que va a adquirir, y b) celebrará ese contrato libremente.
§ A continuación, como se ha dicho, en los siguientes cinco años (como mínimo) cada miembro debe renovar voluntariamente su compromiso contractual para continuar en la Prelatura. Si no hace esta renovación, automáticamente deja de pertenecer al Opus Dei.
§ Después de este período inicial mínimo de cinco años (por tanto, a la edad de 23 años, al menos), cada miembro puede realizar si lo desea el compromiso contractual para toda la vida, si están también de acuerdo en ello los directores del Opus Dei. De todos modos, a partir de ese momento, si alguien no se siente con fuerzas y no desea continuar, debe decirlo, y el Opus Dei siempre permite la suspensión del contrato. Naturalmente, las autoridades de la Prelatura, ante una situación de este estilo, sugerirán a esa persona que reflexione, igual que lo hizo antes de incorporarse, y que haga oración personal sobre esa cuestión, pero al final la decisión es responsabilidad del interesado. El Opus Dei respeta siempre la libertad de cada uno. Como es obvio, no es posible llevar a cabo una misión apostólica con personas que no estén satisfechas o se sientan infelices, porque así no pueden servir espiritualmente a sus semejantes. En casos como éste, lo mejor para la persona será su salida de la Prelatura.
§ Por otra parte, también debe señalarse que, a lo largo del proceso de incorporación jurídica al Opus Dei que se ha descrito, los miembros del Opus Dei no abandonan sus ocupaciones habituales. Continúan realizando su trabajo habitual (en el caso de los jóvenes, sus estudios) y relacionándose con sus colegas, y están sujetos, por tanto, a todas las influencias de la sociedad.
§ Es importante hacer notar que cada aspecto del espíritu del Opus Dei y de su vida apostólica (no solamente el proceso de incorporación) debe ser asumido libre y responsablemente por cada miembro. Cada persona busca personalmente, la santidad, y se empeña personalmente, en hacer apostolado, porque libremente lo desea, ya que libremente ha escogido hacerlo así cada día de su vida. La dedicación voluntaria es siempre necesaria, para sacar el rendimiento oportuno de los talentos personales y de los sucesos de la vida ordinaria, en el servicio de Dios y de la Iglesia. Por tanto, cualquier forma de coacción o intimidación es absolutamente incompatible con la vida en la Prelatura, que respeta plenamente el fuero interno de la conciencia: sus miembros, que no conciben el ejercicio de sus deberes personales sin libertad, no lo tolerarían.

6. Otras cuestiones
§ El Opus Dei es una institución públicamente erigida por la Iglesia en su seno, y públicamente reconocida por distintas legislaciones civiles como parte integrante de la Iglesia católica. No es una organización secreta ni nada que se le parezca, como sugiere el autor. La Prelatura está incluida en el Annuario Pontificio de la Santa Sede y en el Directorio Católico Nacional (en los EE UU) como también en los directorios diocesanos y, en cada país, en los boletines y prontuarios editados por las Conferencias Episcopales. También aparece en las guías telefónicas, y tiene oficinas de información pública en todos los países, para responder a inquietudes y proveer de información a quien esté interesado, incluidos periodistas y otros profesionales de la comunicación .
§ La misión apostólica que la Santa Sede ha confiado a la Prelatura afecta esencialmente a la formación de la conciencia: se trata pues de un labor espiritual de carácter personal. Quien libremente la acoge la aplica, también libremente, a sus circunstancias personales, y actúa en consecuencia. Por consiguiente, el Opus Dei está obligado a respetar de un modo confidencial el derecho a la privacidad de las personas a las que ayuda en estos aspectos. De la misma manera que cualquier persona que conoce datos privados por su oficio o trabajo profesional sabe que debe guardar discreción sobre esos asuntos, los fieles del Opus Dei que atienden a los otros medios respetan la privacidad de sus miembros y de las demás personas que participan de las actividades que organiza.
§ En el artículo 89 de los Estatutos del Opus Dei (1982), se prohibe explícitamente el secreto o cualquier otra forma de actividad clandestina.
§ El Opus Dei se rige por las leyes eclesiásticas que se refieren a las Prelaturas personales, y por sus Estatutos propios, sancionados por la Santa Sede en noviembre de 1982. Hace ya años que se publicaron los Estatutos, como anexos documentales de diversas obras: El itinerario jurídico del Opus Dei, de A. Fuenmayor y otros (1989) y El Opus Dei en la Iglesia, de P. Rodríguez y otros (1993). Cualquiera que desee leer los Estatutos puede hacerlo en esos libros, acudiendo a una librería.
§ Antes de 1982, el Opus Dei se regía jurídicamente por la legislación eclesiástica correspondiente a los Institutos seculares, una institución de derecho quasi religioso que requería votos a sus miembros. Como tal Instituto secular de derecho, se regía por una Constitución, sancionada en 1950. Ahora bien, el Opus Dei, de hecho, no fue nunca un Instituto secular ni en su carisma fundacional, ni en su espíritu, ni en su devenir diario, como ha reconocido la Santa Sede, que siempre respetó sus características laicales específicas. La configuración como prelatura personal no fue posible, sin embargo, hasta las reformas canónicas adoptadas en el Concilio Vaticano II.
§ Como se ha dicho ya, los fieles de la Prelatura pueden libremente dejar el Opus Dei en cualquier momento y por cualquier motivo. A lo largo de los años un cierto número de personas lo ha hecho, en la mayoría de los casos porque han juzgado que el Opus Dei no era realmente su vocación. Casi siempre este paso se ha realizado de un modo amigable. La gran mayoría de esos ex miembros, de hecho, han continuado como cooperadores del Opus Dei y han querido que sus hijos reciban formación espiritual de personas de la Prelatura. Muchos colaboran activamente en patronatos, colegios, clubs, residencias universitarios y otros trabajos apostólicos emprendidos por el Opus Dei.
§ Desafortunadamente, una pequeña minoría, por determinadas razones personales, mantienen una personal hostilidad hacia el Opus Dei, una hostilidad que, desde luego, no es recíproca por parte de la Prelatura. Esta actitud, insistimos, no es típica de los ex miembros: la inmensa mayoría de ellos niegan y repudian la actitud de estas otras personas.
§ Cualquier institución, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, puede experimentar dificultades con casos aislados de ex asociados, ex miembros, ex empleados, etc. Se trata de divergencias personales, con base real o imaginaria, que más tarde, si son personas imparciales, casi siempre saben situar en una dimensión adecuada y en su contexto real, tras un examen objetivo de los motivos de su disgusto.
§ En cualquier caso, a las personas del Opus Dei, naturalmente, les duele la falsa impresión que esas acusaciones aisladas causan, por mucho que sean infundadas. El Opus Dei reza por esos ex miembros y por la paz de su espíritu.
§ No debe extrañarnos que hechos de esta clase se produzcan en el devenir de la Iglesia. Muchas de sus instituciones han sido en sus inicios calumniadas y tachadas de “sectas” o de “herejías”: les ha sucedido a los Benedictinos, Dominicos, Salesianos, Jesuitas… y más recientemente, a distintos movimientos católicos. La misma Iglesia fue tildada inicialmente de secta, como el Cardenal John Henry Newman recuerda en su célebre Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, al describir cómo percibían la Iglesia del período de Nicea (s.IV) sus contemporáneos.

II. Algunos errores e inexactitudes

1. Un equivocado “argumento de autoridad”
En la pág. 1 de la Parents’ Guide to Opus Dei, el autor afirma que se basa, para sus acusaciones, en un documento oficial de la Santa Sede que proporciona lo que él llama “características de las sectas destructivas, específicamente sus procedimientos de reclutamiento, entrenamiento e indoctrinación”. Este documento vaticano, titulado “Desafíos pastorales / Sectas y nuevos movimientos religiosos”, fue publicado por la Santa Sede en mayo de 1986, y es reproducido íntegramente en las págs. 51-73 de la versión castellana de la Parents’ Guide. En ese documento se señalan una serie de características de las llamadas “sectas”; el autor considera que todas esas características podrían aplicarse al Opus Dei (págs. 12-28). Toda la primera parte de la Parents’ Guide está dedicada a este fin.
Sin embargo, esta autorizada posición de la Jerarquía eclesiástica sobre las sectas no es aplicable, bajo ningún aspecto, a la naturaleza, medios y actividades de la Prelatura del Opus Dei: cuando se lee este documento del Vaticano sin dejarse llevar por las manipulaciones de la Parents’ Guide, se ve con claridad que, desde sus primeros párrafos, se refiere exclusivamente a movimientos ajenos a la Iglesia Católica. Desde luego, es obvio que el Vaticano no ha pretendido en ningún caso incluir a ninguna institución católica en su análisis. La Santa Sede conoce perfectamente todos los aspectos de las actividades del Opus Dei y ha concedido en su momento todas las aprobaciones y autorizaciones para la realización de sus apostolados. Establecer cualquier relación entre el Opus Dei y el documento del Vaticano sobre las llamadas “sectas”, por tanto, obedece sólo a una decisión gratuita del autor de la Parents’ Guide.
En segundo lugar, el autor imputa al Opus Dei una pretendida praxis fraudulenta y engañosa para “captar adeptos”. Pero si los fieles del Opus Dei, que viven y trabajan en la sociedad junto con sus semejantes, detectaran esas prácticas en las actividades del Opus Dei o en sus declaraciones públicas, se marcharían inmediatamente. Por el contrario, es conocido que algunos fieles de la Prelatura tienen profesiones públicas: abogados, médicos, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, jueces, autoridades locales y nacionales… No se ve de qué manera todos estos profesionales podrían desconocer la verdad acerca de la Prelatura, o conocerla y no denunciarla. Saben perfectamente lo que dice el Opus Dei, las actividades que realiza, y dan fe de que en todas sus actuaciones trabaja completamente de acuerdo con las leyes, y con un profundo sentido ético.
En tercer lugar, si el documento del Vaticano describe grosso modo distintas conductas antiéticas de las denominadas “sectas”, como el llamado “lavado de cerebro” (basado en la privación de alimentos o de sueño de los adeptos, entre otras aberraciones), las mentiras deliberadas, las detenciones por la fuerza, el adoctrinamiento herético, y otras transgresiones de distintos derechos individuales, religiosos y civiles, ninguna de estas actuaciones puede aplicarse al Opus Dei, ni cualquier otra que lejanamente se les parezca. Sin embargo, el autor lo afirma usando falsos testimonios y tergiversaciones. Cualquiera que conozca a miembros del Opus Dei es capaz de verificar que sus características psicológicas no tienen nada que ver con el tipo de personas que, según el mismo documento del Vaticano, son normalmente captadas por las llamadas “sectas” (págs. 55-56 de la Parents’ Guide).
La única parte de ese documento de la Santa Sede que tiene alguna relación con el Opus Dei se encuentra en la conclusión (págs. 71-73), cuando la Santa Sede hace un llamamiento a la reevangelización en todos los niveles sociales. Esta es, de hecho, la misión del Opus Dei en la Iglesia, una misión explícitamente dada por la misma Santa Sede.

2. Una documentación errónea
En la pág. 13, el autor indica que “los artículos 190 y 191 de las Constituciones [sic] del Opus Dei, requieren que los socios no revelen su pertenencia, ni la de otros, a extraños”. Una supuesta traducción de estos artículos aparece en el pie de esa misma página. Se trata, sin embargo, de una grave tergiversación.
En efecto, la transcripción de estos artículos al inglés fue tomada de una publicación no oficial castellana, que supuestamente se había traducido del original que estaba en latín. Al margen de que el texto real de la Constitución de 1950 era un documento oficial de la Santa Sede, no un documento “secreto” del Opus Dei, que, por otra parte, dejó de estar vigente hace ya muchos años, esos artículos 190 y 191 se referían al exclusivo derecho de cada miembro —derivado de su derecho a la privacidad que tienen todas las personas—, de hablar de su pertenencia a la Obra según su personal criterio .
En resumen, lo que el autor presenta ahora como una revelación es una reconstrucción tergiversada y probablemnte malévola, pasando por tres idiomas, de un antiguo documento de la Santa Sede relativo al Opus Dei. En cualquier caso, como se ha dicho ya, ese documento de 1950 fue enteramente reemplazado por los Estatutos de la Prelatura de 1982, y no tiene sentido referirse como algo actual a una Constitución derogada. Además, como se ha dicho, el artículo 89 de los Estatutos reales, y actuales, del Opus Dei, prohibe explícitamente el secreto o cualquier otra forma de comportamiento clandestino.
Además, es obvio para cualquiera que conoce a fieles del Opus Dei, que hablan libremente con quien quieren de su pertenencia a la Prelatura. Y que el Opus Dei ofrece datos acerca de sus fieles y sobre sus centros.

3. Un ejemplo fabricado
En la pág. 14, el autor presenta lo que llama “un pequeño ejemplo” de la supuesta praxis engañosa del Opus Dei. Dice que Mr. Russell Shaw, autor de diversos estudios sobre el Opus Dei en EE UU, no se identificaba como miembro del Opus Dei en un artículo concreto que escribió en 1987 sobre Mons. Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei.
Sobre este “pequeño ejemplo” conviene aclarar, en primer lugar, que Mr. Shaw ha hablado siempre abiertamente de su pertenencia al Opus Dei con las personas que le conocen, y nunca ha hecho un secreto de su pertenencia a la Prelatura, como tampoco lo ha hecho de diferentes aspectos de su carrera profesional. Precisamente por ello el autor de la Parents’ Guide sabe con certeza que él pertenece al Opus Dei. Pero además, no es razonable que el autor afirme que Mr. Shaw está obligado a revelar su pertenencia al Opus Dei siempre que firme un artículo. Cualquier persona normal reconocerá que nadie tiene tal obligación.

4. Identificación de centros y actividades
Es sencillamente falso lo que el autor asegura en la pág. 14: que “los colegios del Opus Dei, escuelas de hostelería, clubes…” y otra serie de entidades, son “raramente identificados abiertamente con el Opus Dei”.
Por el contrario, todas las instituciones educativas y asistenciales vinculadas con el Opus Dei lo hacen notar en sus publicaciones promocionales y explicativas: es otro hecho fácilmente comprobable. Además, todas estas actividades han sido creadas por motivos apostólicos —un servicio humano y de evangelización plenamente autorizado y aprobado por la Santa Sede—, por lo que resultaría ridículo tratar de esconder su relación con el Opus Dei.

5. Actividades para jóvenes
El propósito del apostolado del Opus Dei con la juventud es ayudar a los jóvenes a amar a Dios y a servir a la Iglesia a través del cumplimiento fiel de sus responsabilidades en la sociedad. Este apostolado específico ha sido alabado por la Santa Sede en varios documentos oficiales. Por el contrario, en las págs. 14-16, el autor hace una serie de acusaciones denigratorias sobre el trabajo del Opus Dei con la juventud. Todas son absolutamente falsas y engañosas.
Es un hecho que sólo un pequeño porcentaje de las personas jóvenes que participan en las actividades apostólicas organizadas por el Opus Dei, llegan a incorporarse más adelante a la Prelatura. La gran mayoría seguirán siendo amigos de los miembros del Opus Dei a los que han conocido y con frecuencia mantendrán esa amistad durante toda su vida. Muchos de ellos alientan pasado el tiempo a sus propios hijos a que participen en esas mismas o parecidas actividades apostólicas y de formación espiritual para jóvenes, para que les aprovechen como a ellos les ayudaron en su juventud. Algunos de estos jóvenes llegan a descubrir que tienen vocación a la vida religiosa, o al sacerdocio. Son muchísimos los testimonios personales que avalan esta experiencia.
Las acusaciones del autor de la Parents’ Guide, especialmente insidiosas en este punto, utilizan medias verdades, citas parciales, testimonios contrapuestos. Según él, no hay posibilidad alguna de que las personas que frecuentan los centros juveniles del Opus Dei actúen de buena fe, sean naturalmente alegres y pasen inocentemente la tarde con sus amigos, en la calle, en el cine… o en un centro del Opus Dei. Toda su actuación debe verse bajo el prisma sospechoso de lo que el autor, con terminología sectaria, llama “un bombardeo de amor”, “tertulias orquestadas para los visitantes”, una “atmósfera cuidadosamente preparada [que] proporciona a los socios una oportunidad para conversar con los posibles reclutas [sic], quienes ignoran que están siendo seleccionados”, siempre “cuidadosamente organizados con un plan oculto” (págs. 14-15). Con esa actitud de sospecha el autor condenaría sin duda cualquier ambiente juvenil de chicos o chicas. Son miles los jóvenes que han participado en estas actividades y que de ningún modo están de acuerdo con esas afirmaciones, porque son sencillamente falsas .

6. Finanzas
Resulta ridículo (estamos hablando de laicos que viven en medio del mundo) lo que el autor asegura en la pág. 18: que “la distribución del dinero” y “los gastos médicos y dentales” constituyen un mecanismo de “control” ejercido por los directores sobre los miembros del Opus Dei.
Los numerarios y agregados del Opus Dei ponen generosamente a disposición de las necesidades de la Prelatura y de sus iniciativas apostólicas los resultados que obtienen de su trabajo, una vez han cubiertas sus necesidades y la de sus padres o hermanos cuando dependen de ellos. Desde luego, como ocurre en todas las familias, con ayuda también de las prestaciones públicas de ninguna manera quedan con ello privados en ninguna necesidad económica futura que requieran, y mucho menos si se trata de un gasto médico. A la condición plenamente secular de los fieles del Opus Dei corresponde una verdadera y propia mentalidad laical que les lleva a no distinguirse de sus colegas del mismo nivel social y a actuar con naturalidad, aunque procuren estar plenamente desprendidos de todos los bienes que usan.
Por lo que se refiere a la cuestión médica, el Opus Dei urge activamente a los fieles de la Prelatura a que cuiden su salud física: y, concretamente en el caso de los Numerarios y Agregados, no se ahorran gastos para conseguirlo. Se insta a todos a que acudan a un chequeo médico anual, a hacer ejercicio físico regularmente, como también a tener una dieta equilibrada, y a cuidar las horas dedicadas al sueño y los días y temporadas de descanso. Cuando es necesario, desde luego, reciben la atención médica inmediata que requieran, sin importar el costo. Todo esto es fácil de probar.
Por tanto, la manera de actuar del Opus Dei en éste y en los demás terrenos contrasta también frontalmente con las técnicas de las organizaciones sectarias que describe el documento del Vaticano: privación del sueño y de la comida, trabajo excesivo, presión psicológica, etc. Ninguna de estas aberraciones se dan, por supuesto, en la Prelatura.

7. Consentimiento personal
En la pág. 19, el autor afirma que “para tener mérito, la obediencia cristiana debe ser consciente, humilde, un acto responsable de la voluntad informada”. En este caso, su descripción coincide exactamente con la manera de vivir la obediencia los fieles de la Prelatura.
En la misma página el autor alega que “el canon 630 del Codex Iuris Canonici expresamente prohibe que cualquier persona que no sea un sacerdote, ni siquiera los superiores religiosos, puedan inmiscuirse en asuntos de conciencia…”. Esa frase no se encuentra en el actual Código de Derecho Canónico, ni en el canon mencionado ni en ningún otro. El autor, que escribe en 1989, debe referirse seguramente al antiguo Código, promulgado en 1917 y abrogado en 1983. Pero tampoco recoge íntegramente la cita de ese antiguo Código (se refiere al canon 530, y no 630, del CIC de 1917) y, curiosamente, “olvida” además la continuación de ese antiguo canon 530. Decía así: “Pero a los súbditos no se les prohibe que puedan, libre y espontáneamente abrir su alma a los superiores; más aún conviene que acudan a ellos con filial confianza, manifestándoles, si son sacerdotes, las dudas y congojas de su conciencia”. Es decir, “a los súbditos no se les prohibe […] abrir su alma a los superiores”, y sólo se hacía referencia a los sacerdotes cuando se trataba de hablar de “las dudas y congojas de su conciencia”. Además, ese canon en concreto fue derogado no ya en 1983, con el conjunto del antiguo Código, sino en 1970, con el Decreto Dum canonicarum legum (8/12/1970): ese decreto alegaba precisamente que había que dar una mayor libertad a los miembros de los institutos religiosos y seculares .
Por tanto, el autor no sólo ha interpretado mal este antiguo canon, sino que ha omitido —no sabemos si conscientemente— esa referencia explícita a la libertad personal de hablar de asuntos espirituales con cualquier persona cualificada para este fin.
Debería ser obvio para todos, por otra parte, que la Santa Sede, al aprobar explícitamente el modo en que el Opus Dei imparte la dirección espiritual a los fieles de la Prelatura, no autorizaría violaciones flagrantes al Derecho Canónico de la Iglesia. Las afirmaciones del autor en este punto, una vez más, no responden a la realidad.

8. Educación en la fe y en la piedad
A propósito del gran número de afirmaciones falsas que se hacen en las págs. 19-25 en relación con la educación cristiana que reciben los fieles del Opus Dei y sobre las prácticas de piedad que procuran vivir, nos parece importante aclarar que:
§ Toda la instrucción doctrinal está en estricta conformidad con el Magisterio de la Iglesia, y el Opus Dei usa textos y libros editados con aprobación eclesiástica, los mismos que utilizan otras instituciones de la Iglesia. No existe, por tanto, una “apariencia de instrucción católica” (págs. 19-20). Cuando se enseñan detalles del espíritu del Opus Dei nunca se pretende afirmar que es “la única versión correcta del catolicismo” (pág. 20). Tanto las clases de doctrina católica que se imparten en el Opus Dei como las sesiones sobre la práctica de la vida cristiana forman parte, de hecho, de la misión apostólica confiada por la Santa Sede.
§ La gran mayoría de las personas que buscan un asesoramiento religioso, individual o colectivo, de parte del Opus Dei son estudiantes universitarios o adultos, todos ellos mayores de edad, y en cualquier caso todos lo hacen por su propia voluntad. Hay también adolescentes, ciertamente, que solicitan también voluntariamente esa atención espiritual, y el Opus Dei, como cualquier otra institución de la Iglesia, les presta gustosamente ese servicio, al que tienen perfecto derecho. Por lo tanto, el segundo párrafo de la pág. 20 (“Desde el principio se separa a los reclutados [sic] de sus familias y se les inserta en grupos homogéneos…”) presenta una grosera caricatura de la formación que se da en el Opus Dei. Desde luego, entre los que el autor llama despectivamente “reclutados”, no hay “niños de escuela primaria”.
§ Es absolutamente falso, además de ridículo, lo que se afirma en la misma pág. 20: que el “plan de vida” (es decir, el sencillo horario personal de cada uno, que incluye algunas costumbres piadosas: Eucaristía, rosario, oración, actos de devoción tradicionales en la Iglesia) “nunca se comparte con los padres o con sacerdotes confesores de fuera”. En realidad, un gran número de padres animan a sus hijos e hijas a practicar esas devociones y a participar en las que son colectivas, como parte de la formación y desarrollo de su vida cristiana, y una inmensa mayoría de las familias expresan su gratitud al Opus Dei por la gran ayuda que reciben sus hijos en estos aspectos.
§ Hay, por otra parte, una gran cantidad de personas que reciben este impulso de vida cristiana en centros del Opus Dei pero que prefieren recibir el sacramento de la reconciliación de sacerdotes que no son de la Prelatura, por tradición familiar, por la lógica confianza que tienen con su párroco o con otros sacerdotes; o por los motivos que sean. La Prelatura no hace nada, por supuesto, para cambiar esas costumbres. Y, paralelamente, un gran número de párrocos, en todo el mundo, han remitido estudiantes y profesionales a los centros de la Prelatura para que se les diera orientación espiritual por parte de sacerdotes del Opus Dei —como en otros casos los orientarán hacia el seminario, o hacia algún instituto religioso—, al advertir en el interesado posibles condiciones para poder vivir una vocación cristiana en medio del mundo.
§ La cita núm. 34 (pág. 22) formula una gravísima acusación: la de que los sacerdotes del Opus Dei violan el secreto de confesión. Esta grotesca y calumniosa afirmación se ampara supuestamente en “un testimonio frecuente de ex socios”, de los cuales no se nombra a ninguno. Una acusación de esta clase, de ser cierta, supondría una gravísima violación de la moral cristiana y de las leyes canónicas, obligaría a hacer una denuncia formal ante las autoridades correspondientes de la Iglesia, y desde luego requeriría pruebas: personas concretas y testigos que se hagan responsables de sus afirmaciones. El autor, sin embargo, formula esta insólita acusación de un modo totalmente irresponsable, con la excusa del anonimato de los supuestos denunciantes, recurso siempre injusto e irresponsable sea cual sea el objeto de la acusación.

9. Plena libertad intelectual
A propósito de las falsas acusaciones y sospechas que se formulan a partir de la pág. 23 en relación con la libertad intelectual o de acción de los fieles del Opus Dei, debemos decir lo siguiente:
§ Los miembros del Opus Dei son libres para leer cualquier libro, revista o publicación, y no hay ningún tipo de censura. Lógicamente, en el marco de la orientación espiritual, se advertirá a las personas que lo solicitan (no sólo a los fieles del Opus Dei) de lo que constituye un principio general de la moral cristiana: que hay que ser prudentes en relación con el contenido moral de las publicaciones que cada uno decide leer.
§ De la misma forma, el Opus Dei no interfiere las relaciones de sus miembros con las familias y amigos, con quienes se comunican como las demás personas: por teléfono, por carta, personalmente… Los numerarios del Opus Dei participan con normalidad en las actividades familiares, contrariamente a lo que sostiene el autor en la pág. 25. Ahora bien, como sus padres y hermanos, son personas normales y a menudo se encuentran ocupadas —como todo el mundo—, o viven en ciudades o países distintos, y no les es posible en algunos casos que las visitas sean tan frecuentes como desearían. Esta realidad responde a una ley de vida, común a muchas otras familias, y no puede interpretarse en ningún caso como un rompimiento deliberado con los padres ni como una falta de comunicación.
§ En la pág. 27 se llega a asegurar que “los más jóvenes están obligados a enviar a sus casas todas las fotografías de ellos mismos con sus familias de sangre”. Esto es enteramente falso. El Opus Dei nunca ha dado indicaciones en este sentido, y los fieles de la Prelatura —es lo más común, aunque cada uno hace, en este punto y en tantos otros, lo que le parece oportuno— suelen conservar sus recuerdos familiares con cariño y devoción filial.
§ Como se ha dicho ya anteriormente, los miembros del Opus Dei no se “aíslan” de la sociedad (pág. 20). Lo normal es que, como cualquier otro ciudadano, trabajen o estudien a tiempo completo y tengan ocupaciones diversas. Los numerarios entran y salen de sus lugares de residencia y de trabajo con la misma frecuencia y con la misma libertad que cualquier otra persona de su misma edad y circunstancias laborales. Lejos de estar “aislados”, trabajan y se relacionan con sus colegas y amigos del mismo modo que otras personas, de las que no se distinguen tampoco en este aspecto.
§ Sin que se acompañe de hechos concretos o de testimonios que lo prueben, en la pág. 22, el autor hace otra grave y peligrosa acusación: la de que “se puede ejercer una gran presión psicológica” sobre los fieles del Opus Dei. No aclara, tampoco, en qué consiste esta supuesta “presión psicológica”, ni menciona ningún ejemplo de este tipo de actividades ilegales.
§ En la pág. 37, el autor llega a acusar al Opus Dei de inducir “a los jóvenes a dar falso testimonio a los padres y a la familia” y de “violar el Octavo Mandamiento”. Esta acusación también es absolutamente falsa. Nunca se han dado tales consejos.

10. Declaración de intenciones
En la pág. 29 el autor mantiene de modo sorprendente que “a pesar de que los socios del Opus Dei sí muestran [actitudes sectarias], NO caracterizamos a esta institución como una secta o un culto”. Se trata, evidentemente, de una declaración vacía, porque ¿cuál es la finalidad casi exclusiva de la Parents’ Guide, sino intentar probar esa acusación… que el autor asegura no formular? De hecho al menos una vez lo afirma de modo explícito; por ejemplo, en la pág. 49 dice textualmente: “Una secta que se llama OPUS DEI (la Obra de Dios) ha surgido con alguna prominencia e influencia…”.
En cambio, cuando el autor afirma que “dejamos esta evaluación [la de si el Opus Dei es o no una secta] a las autoridades competentes de la Iglesia” (pág. 29), esconde un dato fundamental: la absoluta confianza de la Iglesia en el Opus Dei, manifestada (entre otros muchos gestos públicos que también hemos reseñado) de modo solemne con la erección del Opus Dei en Prelatura personal, con la Constitución apostólica Ut Sit, del 28 de noviembre de 1982.
En las págs. 33 y 34 el autor critica lo que llama “respuestas estereotipadas de los voceros” del Opus Dei, es decir, “las respuestas del Opus Dei a las críticas publicadas”. A este respecto:
§ Nadie, por supuesto, está obligado a apreciar o a valorar positivamente lo que hace el Opus Dei. Los católicos, como todos los ciudadanos, tienen derecho a mantener libremente sus opiniones personales, y a expresarlas abiertamente. El Opus Dei no rechaza las críticas justas y constructivas. Pero no es ese el tipo de crítica que presenta la Parents’ Guide. El autor ha escogido el camino de presentar una imagen seriamente distorsionada del Opus Dei, para atacar a continuación ese espejismo que él mismo ha creado. Se trata de un ataque generalizado —con graves acusaciones, como violación de derechos básicos, conductas ilegales y engaños deliberados— que va más allá de la crítica razonable y justa. La Prelatura, ante una situación tan injusta, tiene pleno derecho de defenderse, a sí misma y a sus fieles. Tiene no sólo todo el derecho, sino también la obligación de hacerlo.
§ Como muchas otras instituciones de la Iglesia en sus etapas iniciales, el Opus Dei ha sido con cierta frecuencia objeto de esta clase de falsedades. Y en este contexto, la Prelatura ha respondido a veces utilizando algunos de los argumentos que se mencionan en las págs. 33-34. Teniendo en cuenta los graves ataques formulados contra su honradez e integridad, las respuestas firmes de la Prelatura son razonables. Se trata de defender el buen nombre de una institución, aunque sea repitiendo (en muchos casos no queda otro remedio) que tal acusación es una falsedad, y no como pretende el autor, con “respuestas estereotipadas”. Desde luego, eso sí, el Opus Dei apela a la autoridad de la Iglesia, sin condiciones ni prejuicios.

III. DOCUMENTACION
Constitución apostólica Ut Sit, de Juan Pablo II, que erigió al Opus Dei como Prelatura personal

JUAN PABLO OBISPO

SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
PARA PERPETUA MEMORIA

Con grandísima esperanza, la Iglesia dirige sus cuidados maternales y su atención al Opus Dei, que —por inspiración divina— el Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer fundó en Madrid el 2 de octubre de 1928, con el fin de que siempre sea un instrumento apto y eficaz de la misión salvífica que la Iglesia lleva a cabo para la vida del mundo.

Desde sus comienzos, en efecto, esta Institución se ha esforzado, no sólo en iluminar con luces nuevas la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad humana, sino también en ponerla por obra; se ha esforzado igualmente en llevar a la práctica la doctrina de la llamada universal a la santidad, y en promover entre todas las clases sociales la santificación del trabajo profesional y por medio del trabajo profesional. Además, mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ha procurado ayudar a los sacerdotes diocesanos a vivir la misma doctrina, en el ejercicio de su sagrado ministerio.

Habiendo crecido el Opus Dei, con la ayuda de la gracia divina, hasta el punto de que se ha difundido y trabaja en gran número de diócesis de todo el mundo, como un organismo apostólico compuesto de sacerdotes y de laicos, tanto hombres como mujeres, que es al mismo tiempo orgánico e indiviso —es decir, como una institución dotada de una unidad de espíritu, de fin, de régimen y de formación—, se ha hecho necesario conferirle una configuración jurídica adecuada a sus características peculiares. Fue el mismo Fundador del Opus Dei, en el año 1962, quien pidió a la Santa Sede, con humilde y confiada súplica, que teniendo presente la naturaleza teológico y genuina de la Institución, y con vistas a su mayor eficacia apostólica, le fuese concedida una configuración eclesial apropiada.

Desde que el Concilio Ecuménico Vaticano 11 introdujo en el ordenamiento de la Iglesia, por medio del Decreto Presbyterorum Ordinis, n. 10 —hecho ejecutivo mediante el Motu propio Ecclesiae Sanctae, l, n. 4 la figura de las Prelaturas personales para la realización de peculiares tareas pastorales, se vio con claridad que tal figura jurídica se adaptaba perfectamente al Opus Dei. Por eso, en el año 1969, Nuestro Predecesor Pablo VI, de gratísima memoria, acogiendo benignamente la petición del Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer, le autorizó para convocar un Congreso General especial que, bajo su dirección, se ocupase de iniciar el estudio para una transformación del Opus Dei, de acuerdo con su naturaleza y con las normas del Concilio Vaticano II.

Nos mismo ordenamos expresamente que se prosiguiera tal estudio, y en el año 1979 dimos mandato a la Sagrada Congregación para los Obispos, a la que por su naturaleza competía el asunto, para que, después de haber considerado atentamente todos los datos, tanto de derecho como de hecho, sometiera a examen la petición formal que había sido presentada por el Opus Dei. Cumpliendo el encargo recibido, la Sagrada Congregación examinó cuidadosamente la cuestión que le había sido encomendada, y lo hizo tomando en consideración tanto el aspecto histórico, como el jurídico y el pastoral. De tal modo, quedando plenamente excluida cualquier duda acerca del fundamento, la posibilidad y el modo concreto de acceder a la petición, se puso plenamente de manifiesto la oportunidad y la utilidad de la deseada transformación del Opus Dei en Prelatura personal.

Por tanto, Nos, con la plenitud de Nuestra potestad apostólica, después de aceptar el parecer que Nos había dado Nuestro Venerable Hermano el Eminentísimo y Reverendísimo Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos, y supliendo, en la medida en que sea necesario, el consentimiento de quienes tengan o consideren tener algún interés propio en esta materia, mandamos y queremos que se lleve a la práctica cuanto sigue.

I

Queda erigido el Opus Dei como Prelatura personal de ámbito internacional, con el nombre de la Santa Cruz y Opus Dei o, en forma abreviada, Opus Dei. Queda erigida a la vez la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Asociación de clérigos intrínsecamente unida a la Prelatura.

II

La Prelatura se rige por las normas del derecho general y de esta Constitución, así como por sus propios Estatutos, que reciben el nombre de “Código de derecho particular del Opus Dei”.

III

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también —sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura— a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente.

IV

El Ordinario propio de la Prelatura del Opus Dei es su Prelado, cuya elección, que ha de hacerse de acuerdo con lo que establece el derecho general y particular, ha de ser confirmada por el Romano Pontífice.

V

La Prelatura depende de la Sagrada Congregación para los Obispos y, según la materia de que se trate, gestionará los asuntos correspondientes ante los demás Dicasterios de la Curia Romana.

VI

Cada cinco años, el Prelado presentará al Romano Pontífice, a través de la Sagrada Congregación para los Obispos, un informe acerca de la situación de la Prelatura y del desarrollo de su trabajo apostólico.

VII

El Gobierno central de la Prelatura tiene su sede en Roma. Queda erigido, como iglesia prelaticia, el oratorio de Santa María de la Paz, que se encuentra en la sede central de la Prelatura.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Parent’s guide to Opus Dei (J.J.M.Garvey)
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Carajicomedia (Juan Goytisolo)

La novela presenta a Fray Bugeo Montesino, un fraile del siglo XVI, que se ha ido reencarnando a lo largo del tiempo. En la actualidad toma la forma del pére de Trennes, un sacerdote de la Obra, cuarentón, vestido de ejecutivo, políglota y traductor de Kavafis. Es nada menos que un sacerdote de rito oriental, que ha recibido el encargo papal de llevar a la Virgen de Fátima a Rusia. Realiza múltiples viajes: a la Cuba de Fidel, al Magreb, y vive entre París, Roma y Barcelona, donde conoce y trata al poeta Jaime Gil de Biedma y al propio Juan Goytisolo.

Con semejante planteamiento se comprende desde el principio el carácter de burla total de todo el texto. Sin un argumento definido y con varios narradores -lo que provoca la estupefacción del lector, que no sabe bien de quién se está hablando ni hacia dónde conduce la "historia"-, Goytisolo deja claro su propósito blasfemo y ridiculizante de la religión, del lenguaje ascético y del fundador de la Obra y de sus miembros. La perversión llega hasta el extremo de presentar al protagonista como feroz homosexual, que procura la "santidad" de sus víctimas mediante la seducción.

En el texto abundan las citas de puntos de Camino, alguna canción de Casa, otras citas fruto de calumnias a nuestro Padre. La tergiversación resulta de lo más repugnante: los consejos de nuestro Padre se interpretan en clave sexual. Cualquier palabra que signifique algún concepto básico de la fe cristiana -como "orar", "santidad", "preces", "imitación de Cristo"- tiene su correlato sexual. Ni siquiera en las pretendidas discusiones entre el pére de Trennes y sus interlocutores se logra superar ese nível argumentativo puramente animal: se suceden las aventuras homosexuales, las situaciones ridículas, con interpolaciones chuscas: una aparición de nuestro Padre en pleno centro de Madríd, una carta de rectificación de un miembro de la Obra, una discusión entre Marcelino Menéndez Pelayo y el escritor José María Blanco White…

El resultado es una novela sin pies ni cabeza, extrañamente aupada por el pretendido prestigio del autor, rechazable por completo, sin ningún valor literario, gratuitamente ofensiva por alguien que se declara devoto musulmán…

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

Carajicomedia (Juan Goytisolo)
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La verdadera historia del Opus Dei (Alvaro Baeza)

El libro es una sucesión de afirmaciones inconexas sobre los asuntos más variados no todos ellos relacionados con el Opus Dei , que se entremezclan sin orden ni concierto. Se presenta como una gran investigación, que ha merecido los elogios de altos personajes (aunque no se cite ningún nombre). Sus supuestos informantes son, asimismo, anónimos: personajes como "il sacristano"; un misterioso "Mr. Wintermaier", "segundo irreal apellido ilocalizable" (pág. 457) de un financiero ya fallecido; o un "monsegnore arcivescovo" (sic) de Roma. Se alude también al trabajo de su equipo de colaboradores igualmente anónimos en varios países.

A falta de otros nombres, el del autor (que se denomina ABL Editor o, simplemente, ABL) es mencionado en cientos de ocasiones a lo largo del libro: citas propias, referencias a sus otros libros (en la pág. 486, los recomienda con estas palabras: "nunca habrá leído cosa igual de tanto interés del bendito denaro argento sobre el cepillo del Vaticano"), o relatos irrelevantes sobre su propia persona (por ejemplo, dedica un párrafo en la pág. 407 a contar la compra de un nuevo programa de procesamiento de textos). Los apuntes autobiográficos no tienen nada que ver con la "trama" del libro. Entre otras cosas, narra que su infancia fue muy pobre. "Sin embargo añade en la pág. 451 , más tarde, por mi profesional trabajo, conocí los mejores hoteles del mundo, todos los aeropuertos y líneas aéreas; he calentado tanto asiento de avión, he estado en tantísimos hoteles distintos y he visitado la mayoría de las naciones, y para mi personal satisfacción hoy las conozco casi todas; pero sigo sin llevar nunca corbata (…)".

Más adelante, el autor que se manifiesta cristiano se describe del siguiente modo:
"Soy simplemente un pobre y humilde pecador que no tiene tiempo y momento ni siquiera para pecar, y, sobre todo, mis pobres bolsillos siguen, después de treinta años de durísimos trabajos a pleno rendimiento, completamente vacíos, sin ningún zurrón o cepillo y sigo sin ninguna corbata" (pág. 417).

El texto sólo alcanza cierta coherencia cuando cita otros libros. En ocasiones, menciona a la fuente; otras veces, copia páginas enteras, casi literalmente, sin entrecomillados ni referencias (por ejemplo, las páginas 205-230 coinciden con las páginas 374-392 de un libro reciente de J. Estruch).

El estilo es atropellado, lleno de incorrecciones gramaticales y faltas de ortografía. Las siguientes líneas transcritas literalmente son un ejemplo, entre otros muchos, del estilo del autor:
"Por fin el Opus Dei conseguía su ansiado sueño de poder ordenar sacerdotes seculares incardinados en las diócesis, pudiesen formar parte de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, intrínsecamente unida al Opus Dei; la Obra se había perfectamente incardinado entre la Obra el Opus y la Santa Cruz, en adelante serían ellos dueños de la situación de su propia entidad religiosa" (pág. 131).
Y en la página siguiente se aporta otra descripción no menos clara:
"El orden en el código de la prelatura actual vigente está establecida así: los fieles, sean hombres o mujeres, se llaman numerarios, agregados o supernumerarios; como agregados, y sin la categoría de fieles, la última reconversión del Opus Dei dio patente de corso a los asociados cooperadores, y desde luego la perfecta simbiosis de la estructura del orden establecido en perfecta aclaración de lo bien que está planificada la Obra (…)". La frase continúa en términos semejantes, durante siete líneas más, hasta el siguiente punto.

Las partes del texto que no están plagiadas de otros libros parecen escritas de forma precipitada, como a borbotones. En muchos casos, el autor vierte sobre el papel sus impresiones del momento, aunque no vengan a cuento. Así, se pueden leer referencias al levantamiento de Chiapas, comentarios sobre sucesos de corrupción política que han ocupado las páginas de la prensa española durante los últimos meses, etc. Otras veces, al autor relata la actividad que ha desarrollado durante el mes de abril de 1994 (es el periodo en el que ha redactado este libro), aunque este relato no se refiera en absoluto al Opus Dei.

Los textos copiados no han sido sometidos tampoco a una tarea de reflexión o de síntesis. De este modo, si las fuentes son coincidentes, se suceden las reiteraciones hasta límites insoportables. Cuando las fuentes no concuerdan, el autor no tiene inconveniente en recoger como propia una versión y, pocas páginas después, la contraria. Un ejemplo:
"Cuando acontece el triste fallecimiento de su madre, en Zaragoza, ningún familiar tuvo noticia por parte del mismo fundador en Madrid porque se encontraba en Lérida, según cuentan sus mejores biógrafos estaba de ejercicios espirituales, pero nadie dice si los daba él o los hacía, y esa situación es importante" (pág. 98).
"En 1941 muere su madre en Madrid, mientras se encontraba en Lérida" (pág. 128).

La precipitación que manifiestan estos ejemplos se muestra también en la gran cantidad de errores. Algunos se pueden atribuir a defectos de transcripción; otros, sin embargo, no admiten esa piadosa escusa y sólo se explican por una profunda ignorancia. Algunos ejemplos: la residencia de Jenner se designa con este nombre o con el de Henner; la de Ferraz es también denominada residencia de Ferrer; José Luis Múzquiz es citado como José Luis Muñiz, y Juan Jiménez Vargas como Juan Giménez; el primer Centro de las mujeres del Opus Dei se sitúa indistintamente en las calles de Jorge Manrique y de Jorge Juan; se utiliza el término "Cursillos de Cristiandad" como sinónimo de "Ejercicios espirituales"; 500.000 millones de liras equivalen a 200.000 millones de pesetas; la fecha en la que el Opus Dei es erigido en Prelatura personal es tanto el 20 de noviembre de 1982 como 28 del mismo mes. En la página 196 se confunde a Mariano Navarro Rubio, Gobernador del Banco de España durante los años 60, con Mariano Rubio, que ocupó ese cargo dos décadas después. En la página 519 se asegura que monseñor Alvaro del Portillo fue miembro de la Consulta Médica de la Santa Sede.

En otros momentos, estas erratas alcanzan límites cómicos. Para enfatizar su profunda amistad con una persona, la califica como "entrañable y perecedera" (pág. 522). Docenas de veces a lo largo del libro, se refiere a la sede central del Opus Dei con el nombre "Via Viale B. B.", e incluso "Via Viale", como si esa fuera la designación habitual para los entendidos. También demuestra su gusto por las reiteraciones cuando utiliza la expresión "lex legal" (pág. 509).

Todas estas manifestación de escaso rigor contrastan con sus repetidas alusiones a la excelente documentación con la que cuenta. En realidad, a lo largo del libro no aporta ningún documento.

En cuanto al fondo, el libro sólo se refiere al Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

La verdadera historia del Opus Dei (Alvaro Baeza)
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