Cada caminante siga su camino

Acabo de encontrar tu blog, y la verdad es que quisiera hacerte unas preguntas y algunas observaciones. Primero decirte que eres un joven muy correcto y simpático, y la verdad me da pena que te hayas metido a numerario, aunque supongo que en tu acto de renuncia debes de encontrar una satisfacción que te compense.  En cualquier caso, leo como te describes en tu perfil, y me da la sensación de que los rasgos que eliges para describirte con cinco pinceladas ante los desconocidos (el perfil de blogger no permite más) denotan a mi juicio cierta vanidad que no conviene a un cristiano. Lo único que dices de ti son atributos externos, galones concedidos por tu esfuerzo (sin duda, encomiable), como los títulos universitarios que acumulas o los trabajos que simultaneas. ¿Es así como te presentas a los demás? Sospecho cierta voluntad de cubrirte de auctoritas, tanto en tu presentación en terminos exclusivamente curriculares, y no personales, como en tu vocación de consejero de desconocidos… Dios habla un lenguaje difícil de entender, y soy consciente de que tú has elegido un camino, con el que pretendes aproximarte a él. Al final, todos tenemos que elegir un camino si queremos ir (o regresar) a Dios, es difícil saber cuál es el correcto, probablemente no haya tal cosa como un camino correcto, pues estoy segura de que hay infinitas maneras de iniciarlo, lo importante es ser honesto con el camino elegido, y si tu voluntad es verdaderamente la de acercarte a Dios, saber cuando un camino se acaba y hay que inventarse el siguiente…

Piénsalo. Un abrazo,

No he renunciado pensando en conseguir una satisfacción, sino pensando en dársela a Dios.

Efectiviamente, vanidad tengo mucha, como todos. Y, si realmente me conocieses, te darías cuenta de que tengo mucha más de la que puedas imaginarte. Pero bueno, así es la condición humana: normalmente nos creemos muy superiores a lo que en realidad somos. Pienso que el mejor negocio sería comprar a una persona por lo que vale y venderla por lo que cree que vale.

Estoy de acuerdo contigo en que hay muchos caminos para acercarse a Dios -muchas vocaciones-, tantos como personas.

Para saber cuál es el correcto, indudablemente, hace falta la ayuda de Dios, porque nosotros somos muy limitados, pero con Él lo podemos todo.

Por último, pienso que el camino no se inventa, se sigue.

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