Aprovechando la fiesta de hoy

Aprovechando la fiesta de hoy Opus Dei

El ser como niños, como nos dice el Señor en el Evangelio, no supone hacer un ejercicio de inmadurez, que algunos así lo pueden interpretar. Supone más bien, un fiarse y abandonarse en Dios, y mostrar una actitud filial como la tienen los pequeñajos con sus padres. Pedir como piden los niños, con toda su sencillez y espontaneidad. Con toda naturalidad.

En nuestro porte debemos ser maduros, con los seguros errores que podamos cometer, pero que sean más bien fruto de nuestra debilidad más que de nuestra maldad. Siempre podemos, debemos, recomenzar, como decía San Josemaría, cada vez que hago un acto de contrición, recomienzo. Más o menos así lo leí en uno de los libros que escribió para que nos apoyáramos en ellos y así abrir nuevos horizontes en nuestra oración y en nuestra lucha diaria.

La fotografía es del equipo que este año llevo, ya véis lo grandes que son. Empatamos a seis y la verdad que las sensaciones que me quedaron fueron mejores de las que suponía. Hay que confiar más en los demás. Con el encuentro me hago una idea mejor de las cosas a trabajar para que este pedazo de jugadores evolucionen en la técnica del fútbol sala.

Reconozco que la hora que les entreno, es para mi como estar en el recreo, me ayudan a desconectar de los “problemas”. También reconozco que el sábado en el partido me tuve que contener para no dar algún grito, por estar acostumbrado a los “grandes”. Dos de los goles que nos hicieron fueron por dos acciones desafortunadas del gran Juan, ¡no pasa nada! (¿dónde habré leído esto hace poco?) dije, para aprender también hay que equivocarse a veces. Luego, algún comentario al resto de los niños para que le ayudaran a la hora de salir con el balón controlado.

Hoy es Santa Teresa de Lisieux, de la que tanto podemos aprender por caminos de infancia espiritual y abandono.

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