Aprendizaje y heroísmo – Eugenio D’Ors

EUGENIO D’ORS Eugenio d’Ors y Rovira nació en Barcelona el día 28 de septiembre de 1881 y murió en Villanueva y la Geltrú (Barcelona) el 25 de septiembre de 1954 APRENDIZAJE Y HEROÍSMO ————— GRANDEZA Y SERVIDUMBRE DE LA INTELIGENCIA EDICIONES UNIVERSIDAD DE NAVARRA, S.A. PAMPLONA, 1973 PRESENTACIÓN Estas dos conferencias de Eugenio d’Ors (1881-1954) fueron leídas en la Residencia de Estudiantes de Madrid: la primera, en 1915, y en 1919, la segunda. Fueron seguidamente editadas en la serie de “Varia” de aquella Residencia. Se proclamaba destinada esa serie —se diría que el mismo Juan Ramón Jiménez lo había escrito— a “perpetuar la eficacia de toda manifestación espiritual (lecturas, jiras, conferencias, conmemoraciones) que impulse la nueva España hacia un ideal puro, abierto y definido”. Se vuelven a publicar ahora, más de un medio siglo después, en esta serie de “Parerga” de la Universidad de Navarra, en la que se acogen algunos escritos breves que no parecen tener cabida en las otras series ordinarias que publica esta Universidad. Pertenecen, pues, estas conferencias a la época de los primeros contactos de Eugenio d’Ors con los protagonistas del mundo intelectual madrileño, unos años antes de su definitivo traslado a la capital (1922). Tras el fracaso, a principios de 1914, en las oposiciones a la cátedra de “Psicología Superior” de la Universidad de Barcelona (cátedra que fue otorgada a su contrincante Don Cosme Parpal y Marqués), los intelectuales de Madrid quisieron desagraviar al vencido: la Residencia de Estudiantes le invitaba, el 16 de febrero de aquel año, a leer una conferencia “De la Amistad y el Diálogo”, y el 20 del mismo mes leía otra titulada “Religio est Libertas” en la “Sección de Filosofía” del “Ateneo de Madrid”, por invitación de Ortega y Gasset, fundador de la “Sección” y defensor entonces del candidato vencido en aquellas oposiciones universitarias. Menos de un año tardó en volver a la “Colina de los Chopos”, como la llamaba Juan Ramón, para leer la primera de las conferencias que aquí se reproduce, y unos años más tarde para leer la segunda. El ambiente de la Residencia de Estudiantes, sus circunstancias y ambiciones han sido descritos con particular afecto y autoridad por el que fue su director, Alberto Jiménez Fraud, en su libro sobre “La Historia de la Universidad Española” (en el capítulo “La Colina de los Chopos”, página 451 ss.). La impresión que en un extranjero visitante de la “typical Spain” podía producir esa isla intelectual se puede ver en lo que decía J. B. Trend en su libro “A Picture of Modern Spain” (1921). Este hispanista de Cambridge, que encontraba en la Residencia el aire de su propia universidad, veía en Eugenio d’Ors, a cuyas conferencias se refiere, un “leader” del nuevo estilo intelectual, tanto en Cataluña como en toda España, que venía a cumplir en Barcelona un papel de reeducador similar al de Castillejo, secretario de la “Junta de Ampliación de Estudios”, en Madrid. La misión de la Residencia, como, en general, la de los hombres comprometidos en aquella empresa, fue la de purificar a los intelectuales españoles de la abulia, la zafiedad y el casticismo. Laín Entralgo ha destacado en alguna ocasión la importancia del hábito de la ducha fría matutina que caracterizaba a los residentes. En qué gran medida los hombres empeñados en esa labor procedían del magisterio krausista de Giner de los Ríos, no es necesario recordarlo, pero también otras personas no identificadas con esa línea especialmente madrileña, incluso distantes, como aquel conferenciante genuinamente mediterráneo, podían aportar su voz al coro de ese nuevo mensaje de renovación intelectual. Fue la suya la de quien enaltece el aprendizaje honrado, el trabajo profesional con espíritu de servicio, frente al diletantismo, la chapuza y la pereza; la del que exalta la nobleza de todo trabajo, hasta el más humilde; la del que propugna la nueva aristocracia del buen gusto, el oficio y la “Obra Bien Hecha”. La crítica del intelectual ocioso, venal, inconstante y sin conciencia de servicio vuelve a encontrarse en otros lugares de la obra de Eugenio d’Ors; incluso en forma dramática, como vemos en el diálogo del “Nuevo Prometeo Encadenado” (1919, traducción castellana de 1970) con Io perseguida por una avispa (escena VII). “¿No sospechas que tu infortunado correr de hoy no es más que una repetición de tu excesiva ligereza de siempre? ¿Quién, Inteligencia, ha podido hasta el presente contar firmemente contigo?”. Pero, en estas conferencias, esa idea se presenta en la forma más depurada y positiva, pues su autor sabía que se estaba dirigiendo a una juventud universitaria que podía influir decididamente en el porvenir intelectual de España. Una década más tarde había de aparecer providencialmente en España un nuevo mensaje al que esta Universidad de Navarra debe su inspiración y existencia; un mensaje más sobrenatural, desde luego, más universal y profundo, que venía a enaltecer la perfección del trabajo profesional, no sólo como imperativo divino, sino precisamente como el medio ordinario de santificación: “Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo” (Camino, 359); “¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces” (ibid. 815), etc. Con este nuevo planteamiento se aspira de nuevo a aquellos mismos ideales de cultura laical, de laboriosidad, buen gusto, limpieza, honradez científica, cuidado de los detalles, pedagogía de la libertad. No carece, pues, de un profundo sentido esta nueva edición de aquellas conferencias de la Residencia de Estudiantes: es como un eco consecuente de un mensaje ya lejano pero inmarcesible. A. O.

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