Amar hasta que duela.

Amar hasta que duela. Opus Dei

Me enfrento a una hoja de papel en la que he de escribir un artículo, el caso es que hay muchas ideas pero es muy complicado plasmarlas en papel.
“Mira la Cruz” eso me dijo un sacerdote en una ocasión ¿qué ves?, continuó ¿cómo está?.
¿Nos hemos parado a hacer oración delante del un Crucifijo? Ahí está Jesús, Dios hecho hombre que ha muerto de esta forma para salvarnos, para llevarnos con Él al Padre.
Ha muerto por ti y por mí y por todos los hombres y ¡Mira la Cruz! ¿cómo está? En algunas imágenes está ya muerto y en otras está sufriendo… pero ¡mírale! En todas las imágenes que conozco, ahí está paciente, sin odio, sin ira… sufriendo, sí, escarnecido pero con mucha paz, con mucho amor ¿no crees? “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
¿Cuántas veces se nos olvida que somos cristianos, que somos discípulos de Jesús y que el discípulo no es más que su maestro? En el día a día, ante las contrariedades, ante las malas jugadas de los demás a posta o sin querer, ¿cómo reaccionamos? ¿Pueden decir de nosotros que “este es discípulo de Cristo?.
Todo me viene a la cabeza ante los acontecimientos que estamos viviendo estos días, donde parece que estamos viviendo el mundo del revés, donde los asesinos, resulta que son “víctimas” y las Víctimas son los malos de la película.

En un primer momento, la reacción es de rebeldía, pero así no se es feliz ni seguimos el ejemplo del Maestro, que amó hasta derramar la última gota de su sangre por ti y por mí…. Por sus amigos y por los enemigos.
Ante las injusticias, de la sociedad, ¡Mirar a Cristo! Y pedir por todos aunque duela, aunque no lo entendamos, aunque no lo sintamos… Dios los ama ¿no vamos hacer nosotros lo mismo por Él?
Amar hasta que duela.
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