Al final de cada párrafo

Un par de amigos me animaron a introducirme en esto de internet, ambos tienen sus portales en este medio. Es difícil tener buenas ideas y esta fue una de ellas, pienso yo. Durante un tiempo dando vueltas al asunto, el 24 de diciembre, antes de cenar, me puse con este blog y me dije: ¡ya tengo güeps!.

Ya conté que no soy del Opus Dei, participo de los medios de formación en un centro que se llama Vallecas, que está dentro de Tajamar. Este blog también se puede ver en otra página, que aunque se llame opusdeialdia no es oficial de la Obra. Os animo a que pongáis estos enlaces en vuestros blogs. No hace falta estar dentro para conocer el Opus Dei, basta que uno quiera saber cosas para estar informado, como lo es de cualquier otra institución de la Iglesia.

He conocido mucha gente aquí. Desde Alemania (con todas sus historias y algunas de ellas muy graciosas), Méjico, Canadá, Chile, Argentina (creo) … y otros muchos más, algunos se quedaron en el camino.

Al estar en este mundo, somos observados bajo una lupa y cuando paseo para visitar a los compañeros me sorprendo cómo tienen configurados sus sitios. Unas fotografías, unos diseños, unos coloridos, unos vídeos, unos adornos… de los que más me gusta es el de Ferípula. Me hacen morir de envidia y me doy golpes en la cabeza por ser tan torpe en el manejo de esto. Realmente me conformo con esforzarme en ser un buen usuario, porque lo que más me gusta es el cara a cara. Aprovechemos los medios que nos da este siglo, convirtiendo estos foros en altavoces.

Inicié esto con la idea de poner mi granito de arena para cambiar el mundo. Comienzo a navegar, visito páginas, leo para informarme y formarme sobre materias en las que hoy en día es importante que influyamos con nuestro criterio, para cuando venga, a veces está y no nos damos cuenta, el lobo feroz. Tenemos que ser gentes de ideas rápidas para saber debatir, discutir nunca.

Para escribir siempre me vienen un montón de ideas, unas veces en forma de lluvia, otras en chaparrones, otras son granizadas o nevadas y en otras pues sufro insolaciones (jejeje). Me gustaría saber escribir mejor, ¡si fuera maestro!, hasta los pensamientos más indiscretos me gustaría contar. La verdad que me va ir por libre, de hecho siempre he ido a mi bola, y eso del pensamiento libre se ajusta bastante a mí. Tenemos un montón de razones para vivir y tenemos que darlas a los demás.

Desde aquí tenemos que defender la vida, la familia, todo lo que haya entre el cielo y la tierra, porque todos los caminos, todos, nos interesan. En todos los ámbitos en los que nos movemos: universitario, laboral, deportivos… Insisto, nos tiene que ir la vida en este empeño, seamos audaces.

En mi época de entrenador siempre mantuve una máxima: morir con mis ideas, o como también se puede decir, si muero que sea con las botas puestas. La verdad es que fue muy bien este lema y a la larga -o a la corta- que nos vean convencidos, acompañado de nuestro ejemplo, da muchos frutos.

Tengo cuatro sobrinos, cuando más gracia me hacían, ahora les quiero mucho más y "aplauden" -también comen- mis tortillas de patata, era en su etapa de chupete y tacatá. Ayer diagnosticaron a Hugo una enfermedad (tiene tres añitos) que se añade a otro episodio también descubierto hace unos meses. No os digo nada con lo que quiero decir: a rezar por él.

Los críos de hoy tienen más medios que antes, rápidamente se aplican en cuestiones electrónicas y crean verdaderos universos en sus blogs, son su pequeño mundo, el de cada uno.

Valoremos las palabras, detrás de ellas podemos esconder un gran tesoro. El cómo, el cuándo, el dónde y a quién podemos hacerlo relevante. De nosotros depende.
Al final de cada párrafo
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