Acusación falsa: traumas psicológicos en el Opus Dei

Hola Antonio,

En relación a mi mensaje, que has titulado “Tópico: ex-miembros del Opus Dei dañados psicologicamente” (Tópico: ex-miembros del Opus Dei dañados psicologicamente), quiero contestarte lo siguiente. Lo indico por puntos, para ser lo más conciso posible, y no extenderme:

1) Te agradezco que me hayas contestado, no estaba seguro de que lo harías (ya que no pertenezco a la categoría de los “ex-miembros”);

2) Me alegro mucho de que veas, igual que yo, como función primordial de la espiritualidad y de la religión, la búsqueda de la unidad y del entendimiento entre los seres humanos, y no la discordia o división. Y más aún, entre los propios católicos, como tú mismo comentas;

* Pero en los hechos, tengo que añadir lo siguiente, en lo que doy razón a un sacerdote jesuita que me lo comentó recientemente. En este momento actual de la Iglesia, son las iglesias separadas (protestantes, ortodoxos) los que están dando entre ellas el ejemplo de la búsqueda de la unidad, gracias a los pasos que están dando gracias al ecumenismo, mientras que la Iglesia católica se está avecinando hacia un grave scisma interno, por falta de aplicación dentro de la Iglesia, del Concilio Vaticano II (esto viene de un sacerdote jesuita, que entiende más que yo de teología, no lo he inventado yo);

3) Estoy de acuerdo contigo, en que no todo es “trigo limpio”, en las webs críticas hacia el Opus Dei;

4) Sin embargo, hay un tema que no se puede matizar ni relativizar, son las personas que han quedado dañadas psicológicamente por su paso por la Obra. Aquí los números no se pueden relativizar (aunque hubiera sólo una persona dañada), debido al valor absoluto que Dios da a cada persona humana, como si fuera única en el mundo;

5) Creo que en este tema deberíamos adoptar el pensamiento de Cristo (sobre todo, todo aquel que quiera ser santo, como tú mismo lo pretendes), que no juega nunca con números, ni relativiza nunca, cuando se trata de personas. Además, sus parábolas demuestran siempre un pensamiento muy concreto. Lo demuestra en su parábola de la oveja perdida, donde deja las 99 que están sanas, para ir en búsqueda de la que se ha extraviado, hasta conseguir encontrarla y sanarla;

6) En el Opus Dei, si han existido abusos en el pasado (aunque hubiesen ocurrido hacia un sóla persona), deberíais establecer políticas internas muy firmes, y mecanismos de control, para que ya no se vuelvan a repetir;

Te doy un ejemplo (comentado también por un jesuita, en una conversación que he tenido con él): Al fundador de la orden de los jesuitas, San Ignacio de Loyola, lo que más le molestaba internamente (y esto lo llevó a establecer políticas muy firmes al respecto, dentro de la Compañía de Jesús), no era la posibilidad de faltar a los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia (los tenía muy bien asumidos), sino el peligro, como dirigente de un grupo de personas, de la búsqueda de poder sobre ellas. Por lo que entre los jesuitas, está formalmente prohibido a ese tipo de personas motivadas por la búsqueda de poder (y es un deber incluso para los jesuitas, denunciarlas al Padre General de la Compañía), si se ha demostrado ese comportamiento, volver a ocupar nuevamente puestos directivos dentro de la Compañía;

7) En mi mensaje, comento también que estamos ahora en una época de globalización acelerada (esto lo han visto pensadores como el jesuita Teilhard de Chardin, y también otros), de convergencia hacia la unidad, que puede convertirse también, en la medida en que la dimensión espiritual no consiga convertirse en un factor de unidad, en una convergencia hacia la división. Hay pensadores, como el católico francés Jean Guitton, que lo comenta en sus términos propios, en la forma siguiente: en el contexto actual de cambios acelerados, y de progresos de los conocimientos, nos estamos “avecinando hacia una gran crisis, no sólo de las filosofías sino también de las místicas, y posiblemente incluso de la religión cristiana”. Esto, el Opus Dei y la Iglesia en su conjunto, deben tomárselo muy en serio, en una reflexión sobre el futuro que les espera a ambos, a corto, medio y largo plazo.

En un sitio como *****, me acusarían de “falta de humildad” por estas reflexiones, como ya lo han hecho, espero que las publiques íntegras, para que algunos las tengan en cuenta.

Un saludo.


 

Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices.

Hemos de hacer todo lo posible por la unidad entre los cristianos. Por este motivo me da pena que algunas personas ataquen a otras que son crisitanas como ellas.

Yo, por mi parte, rezo por todos los cristianos, para que estemos unidos.

También pido por todos los cristianos, para que seamos fieles a Dios.

Seguramente haya personas en el Opus Dei que lo han hecho mal, como en todos sitios, siento mucho si esa conducta ha podido perjudicar a alguien.

También me da mucha pena enterarme de que hay personas que han pasado por el Opus Dei y han quedado psicológicamente dañadas (son, como comprenderás, muchas menos de las que se dicen en ciertas páginas web).

Aunque también es cierto que muchas personas han estado casadas, se han divorciado, y ahora tienen traumas psicológicos. Y supongo que estarás de acuerdo conmigo en que no vamos a decir ahora que el matrimonio es malo porque algunos que han dejado a su mujer están dañados psicológicamente.

Si siguiésemos ese razonamiento tan simple, también sería malo el no-casarse, porque algunas personas no se casan y tienen daños psicológicos.

Pienso que este argumento (“estoy traumado por haber estado en el Opus Dei”), es tan inconsistente como decir que el sol sale porque canta el gallo. Por tanto, se puede dar la vuelta y convertirlo en: “como estoy dañado psicológicamente, he dejado el Opus Dei” (igual que habrías abandonado el matrimonio, tu trabajo o lo que sea).

Gracias por tus reflexiones.

Antonio.

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